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OPINIÓN

El día que el Valle votó, en plena dictadura




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Ángel Lionel Martin gobernó Chubut desde 1978 hasta 1981. Su paso por la provincia fue más bien opaco, en una época tenebrosa para el país, sumido como estaba en el llamado Proceso de Reorganización Nacional que bajo ese nombre, pomposo, convirtió el Estado en un aparato de represión extraordinaria que secuestró, torturó y mató a diestra y siniestra.

Pocas semanas antes de irse de la provincia, Martin -que aborrecía la democracia- le quitó de un plumazo la autarquía comunal a 28 de Julio, municipio emblema de la Patagonia. Fue el primero de marzo de 1981 bajo la Ley 1879. Borró así 46 años de lucha y de historia, sin contemplaciones, pues la llamada “jurisdicción sector oeste del Valle Inferior del Río Chubut” existía desde 1935, en los tiempos de la presidencia de Agustín P. Justo. Todo pasó a manos de Dolavon.

Los vecinos, la mayoría descendientes de aquellos galeses que habían hecho un Valle de este desierto apenas cortado por el río, no se quedaron de brazos cruzados. Tozudos como eran pero sobre todo luchadores, una y otra vez le presentaron sus quejas a Martin, y pedidos para que revea la situación. El contralmirante los ignoró.

Un mes después el Régimen reemplazó a Martin por Niceto Echauri Ayerra, el último gobernador militar que tuvo Chubut antes del retorno a la Democracia, en 1983. Con su llegada los pobladores volvieron a la carga. Insistieron con el pedido y lograron reunirse con Ramón Monje, influyente ministro de Gobierno.

Ayerra, que también era contralmirante, les dio el gusto: se derogó la Ley 1879.

Había que ocupar, con ello, los cargos de la Comisión de Fomento a restituir. Aquellos chacareros, cuyos antepasados habían labrado la tierra negra escapándole a la opresión del yugo británico, se sintieron entonces libres de buscar sus autoridades. Y, con la venia del propio Ayerra, improvisaron una votación. Construyeron urnas con latas de aceite –pues las otras, como dijo Galtieri ese mismo año, estaban “bien guardadas”-, dividieron el ejido urbano en tres sectores y entre varios de ellos se encargaron de visitar a los vecinos con edad de sufragar, en sus propios domicilios, para que emitan su voto. Los resultados fueron remitidos a Monje, en el Ministerio de Gobierno de la provincia. El ganador de la elección fue Carlos Cuesta.

El 24 de julio de ese mismo año se restableció la Comisión de Fomento. Y cuatro días después, con un acto al que incluso concurrió el gobernador, Cuesta fue puesto en funciones.

El episodio del sufragio le escapó a la mayoría de los textos de historia. Pero no quedó en el olvido: lo rescataron Rhys y Bethy Roberts en Tir Halen, un delicioso libro que ayuda a entender, desde otra mirada, el desarrollo del Valle Inferior en Chubut.

En 2005, Ángel Lionel Martin fue imputado en una causa por Delitos de Lesa Humanidad. Murió en 2011, fuera de prisión porque dos años antes, ya con una enfermedad terminal en proceso, fue excarcelado.

Tuvo un final de realismo mágico: falleció el 23 de mayo y al día siguiente la Corte Suprema revocó aquella medida de excarcelación, escapándole a los calabozos para siempre.


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