Parque Los Alerces: sigue el fuego

El incendio ya quemó 1.700 hectáreas. Hay pistas para hallar al culpable. El ministro Bergman estuvo en el lugar.

Sospechas. Varios de los conocedores del área aportaron pistas sobre el origen del tremendo fuego.
24 ENE 2016 - 22:57 | Actualizado

Todos se preguntan quién prendió fuego en el Parque Nacional Los Alerces y coinciden en que el hecho fue intencional. Gendarmería y la Brigada de Investigaciones de la Policía no dan con pistas firmes para llegar al autor de tremendo daño. Aunque trabajan con indicios que procuran atar a otras situaciones para armar el cuadro de presunción algo más certero.

Los mismos pobladores de la reserva natural afirman que es un incendio causado a propósito. Igual piensan las autoridades del Parque y fuerzas que combaten el siniestro. En el esquema para descartar sospechosos surge que el poblador del lugar quiere y cuida la reserva como nadie. Un turista llega a descansar, conocer y apreciar lo imponente del Parque con sus especies autóctonas, el lago, los senderos y el alerzal milenario. Es casi desatinado pensar que se arriesgue a subir a una parte inaccesible por mera conducta dañina.

Hay quienes advierten las diferencias que hay entre pobladores y la Intendencia del Parque, por presuntos tratos indebidos. Pero descartan que pueda ser un motivo de una represalia tan hostil hasta provocar un incendio dantesco en el área. Además la gran mayoría es descendiente de antiguos pobladores, con pre-existencia a la reserva natural.

Desde 2008 por lo menos, cuando se inició un devastador siniestro allí, hay características similares: prenden en lugares inaccesibles y nadie aparece en escena con la presunción de tener que ver con la autoría. Así fue que en ese incendio de enero de 2008 se quemaron miles de hectáreas, y al fuego lo detuvieron a tiempo, cuando se direccionaba hacia Esquel.

El año pasado, sin contar focos intermedios, en marzo se desató en Los Alerces un siniestro que arrasó con 1.500 hectáreas, superficie similar a la afectada en este incendio. El primero arrancó detrás de la Intendencia y se desplazó hacia el norte; el actual fue encendido cerca de ese punto, en arroyo Cascada, y por la dirección del viento se dirigió en línea a Trevelin, devorando forestaciones nativas y vegetación seca y combustible, principalmente caña colihue.

Conocedores comentaron que para llegar al sitio de origen hay que conocer muy bien los senderos, porque un desprevenido e improvisado caminante se perdería fácilmente. Muchos coinciden en que se podría tratar de un piromaníaco suelto que sería conocedor del área, y que sería parte de la misma comunidad del Parque.

Algunos hablan de un tal “Bin Laden”, un joven que se merecería ese apodo por su habilidad para dañar y desaparecer, pasando desapercibida su maniobra. En charlas informales hablan de las iniciales C.C., hijo de una familia lugareña, nieto de antiguos pobladores del Parque. No le caen con la culpa de lleno pero le abren sospechas. Incluso podría formar parte del cuerpo de brigadistas o lo habría hecho en algún momento.

Parece que una de las maneras de prender un fuego al mejor estilo de programar una bomba de tiempo, es armar de forma casera un artefacto que contiene una vela que se consume y al llegar con su cebo al material combustible del suelo, produce el siniestro. Por el tiempo que tarda en llegar la mecha al detonante, el autor desaparece sin que nadie lo encuentre in fraganti ni lo apunten con presunciones.

Rumorean que quien causó este cuantioso perjuicio, en el incendio de 2008 habría sido indicado por Parque Nacionales en la denuncia ante el Juzgado Federal de San Carlos de Bariloche, como sospechoso. Pero nunca lo habrían llamado a testimoniar. Tal vez por su edad en ese tiempo, hoy con 25 años o algunos más.

Cuentan que un poblador tiempo atrás mientras paseaba a su hija a caballo encontró restos de velas y atando cabos imaginó que podría ser el elemento que usan los incendiarios. Lo denunció. Y al insinuado C.C. comentan que un poblador una vez le observó como protector de pantalla de su celular la foto de un voraz incendio. Lo cierto es que se comienzan a abrir sospechas, comparaciones y advertir sobre un dato: el jueves, cuando comenzó el incendio en arroyo Cascada, el helicóptero dispuesto en la Villa Futalaufquen para trabajar en la alerta temprana había entrado a mantenimiento.

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Sospechas. Varios de los conocedores del área aportaron pistas sobre el origen del tremendo fuego.
24 ENE 2016 - 22:57

Todos se preguntan quién prendió fuego en el Parque Nacional Los Alerces y coinciden en que el hecho fue intencional. Gendarmería y la Brigada de Investigaciones de la Policía no dan con pistas firmes para llegar al autor de tremendo daño. Aunque trabajan con indicios que procuran atar a otras situaciones para armar el cuadro de presunción algo más certero.

Los mismos pobladores de la reserva natural afirman que es un incendio causado a propósito. Igual piensan las autoridades del Parque y fuerzas que combaten el siniestro. En el esquema para descartar sospechosos surge que el poblador del lugar quiere y cuida la reserva como nadie. Un turista llega a descansar, conocer y apreciar lo imponente del Parque con sus especies autóctonas, el lago, los senderos y el alerzal milenario. Es casi desatinado pensar que se arriesgue a subir a una parte inaccesible por mera conducta dañina.

Hay quienes advierten las diferencias que hay entre pobladores y la Intendencia del Parque, por presuntos tratos indebidos. Pero descartan que pueda ser un motivo de una represalia tan hostil hasta provocar un incendio dantesco en el área. Además la gran mayoría es descendiente de antiguos pobladores, con pre-existencia a la reserva natural.

Desde 2008 por lo menos, cuando se inició un devastador siniestro allí, hay características similares: prenden en lugares inaccesibles y nadie aparece en escena con la presunción de tener que ver con la autoría. Así fue que en ese incendio de enero de 2008 se quemaron miles de hectáreas, y al fuego lo detuvieron a tiempo, cuando se direccionaba hacia Esquel.

El año pasado, sin contar focos intermedios, en marzo se desató en Los Alerces un siniestro que arrasó con 1.500 hectáreas, superficie similar a la afectada en este incendio. El primero arrancó detrás de la Intendencia y se desplazó hacia el norte; el actual fue encendido cerca de ese punto, en arroyo Cascada, y por la dirección del viento se dirigió en línea a Trevelin, devorando forestaciones nativas y vegetación seca y combustible, principalmente caña colihue.

Conocedores comentaron que para llegar al sitio de origen hay que conocer muy bien los senderos, porque un desprevenido e improvisado caminante se perdería fácilmente. Muchos coinciden en que se podría tratar de un piromaníaco suelto que sería conocedor del área, y que sería parte de la misma comunidad del Parque.

Algunos hablan de un tal “Bin Laden”, un joven que se merecería ese apodo por su habilidad para dañar y desaparecer, pasando desapercibida su maniobra. En charlas informales hablan de las iniciales C.C., hijo de una familia lugareña, nieto de antiguos pobladores del Parque. No le caen con la culpa de lleno pero le abren sospechas. Incluso podría formar parte del cuerpo de brigadistas o lo habría hecho en algún momento.

Parece que una de las maneras de prender un fuego al mejor estilo de programar una bomba de tiempo, es armar de forma casera un artefacto que contiene una vela que se consume y al llegar con su cebo al material combustible del suelo, produce el siniestro. Por el tiempo que tarda en llegar la mecha al detonante, el autor desaparece sin que nadie lo encuentre in fraganti ni lo apunten con presunciones.

Rumorean que quien causó este cuantioso perjuicio, en el incendio de 2008 habría sido indicado por Parque Nacionales en la denuncia ante el Juzgado Federal de San Carlos de Bariloche, como sospechoso. Pero nunca lo habrían llamado a testimoniar. Tal vez por su edad en ese tiempo, hoy con 25 años o algunos más.

Cuentan que un poblador tiempo atrás mientras paseaba a su hija a caballo encontró restos de velas y atando cabos imaginó que podría ser el elemento que usan los incendiarios. Lo denunció. Y al insinuado C.C. comentan que un poblador una vez le observó como protector de pantalla de su celular la foto de un voraz incendio. Lo cierto es que se comienzan a abrir sospechas, comparaciones y advertir sobre un dato: el jueves, cuando comenzó el incendio en arroyo Cascada, el helicóptero dispuesto en la Villa Futalaufquen para trabajar en la alerta temprana había entrado a mantenimiento.


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