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POLICIALES

Donnini dijo que Diana fue bajada del taxi a los golpes y que a él lo amenazaron


El único imputado por el crimen de la estudiante Diana Rojas declaró y deslizó datos nuevos en el marco de una inesperada variación de su teoría. Dijo que su abogado, Gustavo Castro, fue testigo en la escena del hallazgo sin vida de la joven. El fiscal Daniel Báez dijo que hubo “acting” del acusado.
08/09/2016 02:03

A casi cuatro meses de permanecer detenido el  taxista Dante Donini volvió a romper el silencio. Con una ampliación de la declaración primaria, el imputado por el crimen de Diana Rojas, modificó la versión de sus dichos incorporando nuevos elementos, vehículos e inclusive que su último contacto con la joven fue en proximidades al acceso a Solanas de la Patagonia. Su relato, en su columna vertebral, se modificó respecto al brindado inicialmente dado que referenció a la presencia de nuevas personas y tres vehículos.
En sus palabras pidió perdón a sus familiares por el sufrimiento que están afrontando, denunció que su señora e hijos han sido víctimas de amenazas y que su versión no la comentó inicialmente por temor. Sin dudas que la palabra del detenido fue el punto central de la audiencia celebrada con el objetivo que los fiscales Daniel Báez y Jorge Bugueño, junto al abogado querellante Carlos Villada, formularon nuevos cargos contra Donnini, que prevén prisión perpetua.
La versión de Donnini

El taxista Donnini arribó al edificio de Tribunales arreglado, luciendo camisa, corbata y un saco, así como una arreglada y prolija barba candado. Durante la alocución de los fiscales y la querella meneó en reiteradas oportunidades su rostro negando esos dichos, además de entrelazar alguna mirada con su mujer e hijo que se encontraban en la sala.
Durante su declaración el imputado respondió las diferentes respuestas por parte de Báez, Burgueño y Villada, mientras que el abogado defensor Gustavo Castro sólo escuchaba el  monólogo de su cliente. El abogado de Donnini dijo que apelará el cambio de calificación presentado en la víspera, tomando como elemento la declaración realizada por su cliente.
Durante una hora y veinte minutos expuso ante el juez cómo sucedieron los hechos durante su turno en el taxi, que comenzó en la madrugada del 17 de mayo hasta las 15 del mismo día. En ese periplo fue mencionando diferentes situaciones, pidió perdón a su mujer e hijos, se quebró en llanto y denunció que jamás estuvo en el lugar donde apareció sin vida la joven sino que su último contacto fue en cercanías a Solanas de la Patagonia donde dos sujetos la bajaron a Diana Rojas del taxi para subirla en la Ford Ranger que se perdió en dirección al barrio.
Con una versión diametralmente opuesta a su primera declaración, Donnini dijo ante el juez Marcelo Orlando que lo relatado ahora no lo hizo en su primera declaración porque “estaba desubicado, estaba confundido, porque en el interior sabía que estos monstruos estaban libres”  para, posteriormente, pedir las disculpas a su familia.
Los datos del acusado

En la nueva declaración refiere a que la joven subió en su domicilio sobre las 10.30 del 17 de mayo último y le pide ser llevada al centro de Puerto Madryn. En su recorrido le solicita pasar por un domicilio de la calle Chubut pero al ver la ausencia de personas decide continuar su viaje al destino primario. 
En ese contexto mencionó que cuando él llevaba a Diana Rojas en el taxi se subieron personas al vehículo que le pegaron un golpe con un arma de fuego en la cabeza e hicieron que se dirigiera hacia las Quintas del Mirador. 
Cuando circulaba por la intersección de Lorenzini y Jujuy, en cercanías del club J..J. Moreno, “frena un auto y le toca bocina. Era un Ford Ka gris polarizado. Baja una persona le dice “tenemos que terminar de hablar” dijo el taxista, quien recalcó que este individuo “abre la puerta y la toma de la mano. Ella lo conocía”.
En sus palabras señaló que al observar esa situación “me giro, le digo “eh loco, qué te pasa” y la intento meter al auto. Me toma del brazo, hace fuerza y se zafa. La trato de agarrar, del hombro, de la cartera. Él cierra la puerta del auto y pega un portazo”, sostuvo el taxista. Allí refiere a que una segunda persona ingresó al automóvil por la puerta trasera izquierda “la agarra de los pelos, le dice gordita o mamita ahora vamos a hablar en casa”.
Golpe en la cabeza 

Allí referencia que esta persona le dio un golpe en la cabeza “me hace un terrible chichón”, dijo Donnini, para decirle que lo lleve a Solanas de la Patagonia pero por el camino de las Quintas del Mirador.
La ruta primaria se modificó porque en Villarino y Tierra del Fuego se cruzaron con otro taxista que lo saluda, razón que llevó a este individuo a pedir que el viaje fuese por la ruta 1. Al llegar a las inmediaciones del cruce con el barrio esta persona le pide que detenga el taxi y baje la cabeza, mientras él permanecía atrás con Diana Rojas.
“No se cuánto habrá pasado”, dijo el taxista, quien puntualizó que “se escucha un vehículo. Se vuelve a abrir la puerta trasera izquierda del taxi, la bajan a Diana y ella llorando grita y les dice están haciendo cualquiera. Les volvió a repetir no las tengo o no la tengo”.
La cartera 

Luego se van al baúl donde empiezan a revolver todo y vuelven a abrir la puerta tras lo cual se escucha “acá está pelo…. la cartera de ella había quedado debajo del asiento”, relató el detenido, además de indicar que “el maldito que me amenazó  a mí me dijo: pegá la vuelta, volvemos a Madryn. Yo di la vuelta en U y la camioneta salió detrás mío porque por el espejo pude ver que era una Ranger negra que no volvió por ruta 1 sino que se metió para dentro de Solanas”.
En su regreso hacia la ciudad portuaria, Donnini le manifestó que le suplicó a la persona que lo acompañaba “no me hagas nada y que si era un robo que se llevase todo lo que quiera. Me dice: tranquilo gordo canchero, no te preocupes son problemas maritales”. Cuando el sujeto se baja del taxi, en la rotonda de ruta provincial 1, “me dice andate tranquilo, no digas nada de esto, me dice cuidá tus nenas, olvidate de todo porque si no tu familia aparecerá en un zanjón”.
Los acusadores le preguntaron por qué no llamó a la policía. “Llamar al 101, lo pensé pero no lo hice. Solo me fui a la YPF y me compré la Pepsi y no quise decir más nada. Está mal”, fue la respuesta de Donnini.
Castro, el testigo

Dentro del extenso relato que formuló ante los investigadores, el taxista remarcó que no estuvo en el lugar donde apareció el cuerpo de Diana Rojas y que él no conoce la zona.  Asimismo, recalcó que la última vez que la vio fue cuando la bajaron del taxi y la pusieron dentro de la Ford Ranger negra que salió hacia Solanas. “No sé más nada de esta chica. A dónde llevaron a Diana no sé. Nunca estuve en el lugar donde mataron a Diana Rojas”, dijo Donnini.
Un tramo de su declaración sorprendió a todos cuando su abogado defensor Gustavo Castro apareció en la zona donde se encontró el cuerpo sin vida de la joven y lo colocó como un testigo a favor de su estrategia. 
De pelo blanco 

La declaración habla del hombre de pelo blanco. Poco antes de nombrarlo a quien se sienta junto a él en el banquillo de los acusados. Ni más ni menos que el conocido abogado Gustavo Castro.  
“Hay un testigo. Una persona de pelo blanco que pasaba en bicicleta. Es el doctor Castro”, dijo Donnini señalando a su abogado, quien le habría dicho que él pasó por la zona sobre las 14 del 17 de mayo y que allí no estaba el cuerpo de la joven.
La declaración no satisfizo a los investigadores, en particular por el tiempo transcurrido desde que formuló su primera declaración en el inicio mismo de la causa. La respuesta brindada por Donnini fue porque “sentí miedo”, además de recordar que se enteró de la aparición del cuerpo de la joven por las redes sociales al observar las imágenes. “Cuando vi la foto se me hizo un nudo, lo asocié todo. Dije que no iba a decir nada, que los iba a proteger. Estas personas lo podrían haber hecho con mi hija, con mi esposa”, relató el imputado que se quejó por la indiferencia respecto a las amenazas que han sufrido sus familiares en diferentes circunstancias.
“Fue un acting”

El relato formulado por el imputado no satisfizo al fiscal Daniel Báez que lo atribuyó a una estrategia de la defensa de ir armando el mismo para obtener un beneficio para su defendido.“Donnini acomodó su declaración, después de cuatro meses, en base a las pruebas que lo incriminan”, afirmó el fiscal Daniel Báez y sostuvo que se trata de “una estrategia defensista”.  Asimismo, fue categórico al afirmar: “No le creo. Me baso en las pruebas”, dijo Báez, quien mencionó una pericia psiquiátrica sobre rasgos de personalidad de Donnini. 
El abogado querellante Carlos María Villada fue categórico al afirmar que la ampliación de la declaración como imputado “no ha dejado nada concreto. Lo único fue tratar de acomodar todos los hechos que relató a las pruebas que se han ido recolectando. No veo que sea una declaración sustentable”.
“No creo nada”

Para concluir el abogado querellante manifestó: “No le creo nada, las pruebas son contundentes”.
E insistió en que para él “fue un acting, estuvo preparado”, sostuvo, al tiempo de puntualizar que “él habló de los monstruos y lo que hicieron eso pero nunca dijo: Yo no lo hice.  En la última pregunta el fiscal dijo: ¿Usted mató a Diana Rojas? No, no fui. Eso fue lo único que dijo Donnini con relación al hecho que se le imputa”. 
La causa continúa y se espera para hoy una nueva audiencia. #
El semen en la rejilla
En el lugar donde se halló el cadáver de Diana Rojas había una rejilla que tenía semen de Donnini, según determinaron las pruebas de ADN. El taxista dio su verisón sobre el hecho y contó, previo a pedirle perdón a su esposa, que la noche anterior se subió una mujer al taxi que le practicó sexo oral. “Era una mujer morocha, muy linda, llamada Claudia”, relató Donnini ante el juez y contó que se limpió con la rejilla. Luego, al otro día, las personas que -según él- se llevaron a Diana del taxi, también se llevaron la rejilla que había colocado en el baúl para limpiarla. 
Expectativa de pena
La investigación se inició bajo la calificación de “homicidio en ocasión de robo”, que prevé una pena de 10 a 25 años de prisión. Pero con este cambio de calificación, la pena para Donnini, en caso de ser encontrado culpable en juicio, es de reclusión perpetua. Así lo prevé el Código Penal argentino en su artículo 80. La calificación legal esbozada por los fiscales Báez y Bugueño es la de “homicidio criminis causae en concurso real con intento de abuso sexual con acceso carnal; en concurso ideal con robo; todo ello en concurso ideal con homicidio agravado por ensañamiento”. En el mismo sentido, el querellante Villada modificó la calificación legal inicial que pesaba sobre el taxista Donnini y formuló imputación por el delito de “homicidio agravado por la violencia de género (femicidio) en concurso ideal con homicidio calificado por alevosía y ensañamiento en concurso real con homicidio criminis causae”. 


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Diana Rojas Donnini juicio
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