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SOCIEDAD

“El lenguaje inclusivo es un acto de justicia para la diversidad humana”


El licenciado Pablo Salguero, de la Cátedra de Género, dice que usar la “o” para lo genérico está caducado y obsoleto. Que deja de lado a las mujeres y otros colectivos sociales. Aclaró que hablar de lenguaje inclusivo no es algo nuevo.
27/08/2018 02:00

Por Lorena Lemming / @loreleeming

El debate por el lenguaje inclusivo en la sociedad está instalado. Expertos en Lingüística tienen sobre el tema distintas posiciones y fundamentos. El uso en la vida diaria de la “e”, la “x” y el “@” para indicar “genéricos” provoca diversas reacciones. El licenciado Pablo Salguero, de la Cátedra de Género, sostiene que usar la “o” para lo genérico está caducado y obsoleto.

Es Llcenciado en Letras e integrante de la Cátedra de Género Trelew. Explica que la necesidad de cambiar el lenguaje para que sea “más inclusivo no es algo nuevo”. Es para dar cuenta de una realidad de “un montón de personas y de un colectivo que está siendo dejado de lado con el genérico masculino. No es nuevo. Ya en la década del 70 había grupo feministas que planteaban que el lenguaje dejaba de lado todo aquello que no se enmarcara en la hetereonorma y surge de la mano de esta revolución, ´La Ola Verde´, compuesta por mujeres y por personas de grupos no binarios u otro tipo de sexualidades que necesitan que el lenguaje las incluya”.

Reitera Salguero que el lenguaje que usa “el genérico masculino está dejando de lado a esos colectivos y esas personas. Me parece que es clara la muestra que se llegó a un límite y debe ser modificado en la necesidad de expresión. A la necesidad de ser dichos y a través de ese lenguaje inclusivo y no invisibilizadas/os.

-¿Cuál es el mejor opción para significar inclusión: e, x, @?

Todavía no está definido. Hay varias opciones. Hay que tener consideración del masculino como genérico. Está obsoleto y caducado. Seguir utilizándolo es un posicionamiento político y claro a favor de continuar con al desigualdad de género con la violencia de género que comienza en la lengua y con la lengua. Hay que buscar una variante que incluya y no invisibilice. Eso es también un posicionamiento ideológico y político que tiene que llevar a erradicar la desigualdad, la violencia y la invisibilización.

-Siempre en el marco de este debate, ¿usted considera que la RAE es machista?

-Sí. Es así. La RAE es un brazo del imperio colonial que impuso a fuera de sangre y fuego una variante del español sin consenso alguno, sin discusión y debate. Lo impuso porque es la variante española de los que ganaron, de los vencedores. Tanto en la Península Ibérica como en las colonias de España. Lo impusieron con violencia. Prohibieron lenguas maternas de América y África. Es machista, misógino, violento y represor. La normalización deja afuera la experiencia lingüística de millones de personas que tienen que ver con cultura y sus costumbres. Impusieron el modelo español y el genérico masculino . Deja fuera las mujeres.

-¿Quiénes son los que más y mejor se adaptan a la flexibilización del lenguaje?

-Se parte con la concepción errada de que lo que impone la RAE se respeta en toda la sociedad. Es errado. Los adolescentes están permanentemente modificando el lenguaje a sus necesidades, gustos y nuevas relaciones. No le piden permiso ni esperan el consenso de nadie. La lengua es del pueblo. Es el pueblo a partir de sus necesidades es el que lo modifica. Mantener el genérico masculino es estructurar nuestro pensamiento. Poner en un lugar al hombre, dejando un lugar subordinado a otras personas.

-¿Cuesta más en los adultos ceder para incorporar nuevos términos?

-Sí. Por lo general son los adultos a quienes les cuesta más todos tipos de cambios. No sólo en el lenguaje sino también en la música, en el arte. Me parece que lo que hay que tener en cuenta que el lenguaje no sexista o el lenguaje inclusivo llegó para quedarse. De a poco se irá acomodando y buscando la mejor variante. Llevará un tiempo pero será así. Es un acto de justicia que se de cuenta de toda la variedad humana que existe.

-¿En algún otro país está sucediendo lo mismo con lenguaje?

-Me dedico al análisis de discurso literario. Me meto en el habla española. Este tipo de resistencia es una más a la expresión y visibilidad de la diversidad humana que se hace escuchar más. Van a ser superadas. Es un debate muy interesante pero es importante entender que el lenguaje tiene que ser modificado las veces que fuera necesario.

-¿Usar “x” es lo mismo que “e”?

-No se llegó a una forma específica que dé cuenta a lo que abarca lo genérico. Se está buscando. La x es impronunciable. La e se usa ahora pero no sé si quedara definida. Lo que sí es importante, es la necesidad de hablar de otra manera. De superar un genérico masculino. El debate de variables encontrará la forma de satisfacer la necesidad.

-¿En su cátedra usted da por aprobados textos escritos con “e”?

-Por supuesto que sí. En los primeros días de septiembre con dos compañeras daremos una charla sobre el uso del lenguaje inclusivo. No aceptar el uso del lenguaje en trabajos que pido y corrijo sería una contradicción e impedirle la toma de conciencia a los estudiantes de encontrar un genérico. #

“La X es importante para la identidad”

La “x” es importante porque tenemos una Ley de Identidad de Género. El género es cómo cada persona lo siente. Es una construcción social”, expresó a Jornada Nadia Zúñiga, directora de Diversidad y Género de Municipalidad de Trelew. “El lenguaje inclusivo nace de la base de la necesidad de ser mencionadas públicamente. Las identidades no son binarias, las trans necesitamos ser mencionadas”, enfatizó.

Aseveró que “cuando hablamos de leyes tenemos que ser mencionadas. Se entiende que toda legislación que sale es para heterosexuales. Dejamos en manos de personas que por cuestiones ideológicas pueden si quieren o no habilitar determinados derechos a la ciudadanía”, sostuvo.

La funcionaria deslizó que “cada ser tendrá su propia experiencia con el género. Es su propia identidad. La “A” y la “O” no. La “X” habilita que cada ser humanxs pueda vivir como lo crea”, reiteró.

Agregó Zúñiga que “este lenguaje patriarcal nos dice a quienes no somos parte del mundo que no existimos. Si no existimos no tenemos derechos. Es una cuestión de derechos humanos. El Estado tiene que crear políticas porque existimos”, expresó.#

“Incorporar nuevos genéricos es inconsistente”

Ana Virkel es doctora en Lingüística Española por la Universidad de Valladolid, miembro de la Academia Argentina de Letras y profesora. Fue invitada para disertar sobre su posición respecto al lenguaje inclusivo en Buenos Aires. Parte de la base de que el lenguaje en el país se rige por la Academia Argentina de Letras y no por la RAE. Califica como “inconsistente” incorporar otros genéricos al actual sistema porque sería muy complejo y llevaría años. Dijo que hay incoherencias, por ejemplo, cuando se pide que el genérico sea la “e” en lugar de la “o” porque en palabras como “presidente” igual dicen “presidentes y presidentas”. Ahí entonces, no sería inclusivo. Dice que lo que hace es sólo “redundar” el discurso. Aclaró que el lenguaje no discrimina. Lo hacen los usuarios del mismo. Y dio precisos ejemplos.

-¿Cómo observa la inclusión de términos denominados no sexistas?

-Vemos que se incorporó un campo léxico que designan a distintas identidades de género. Es habitual hablar de mujeres y hombres trans. El sufijo trans que tenía una función de ligado, pasa a cumplir función de adjetivo. Es el mas permeable a los cambios linguísticos. Se incorporan nuevas palabras todo el tiempo y también, caen en desuso otras palabras, acompañando a los referentes que son objetos que dejan de usarse.

-¿Un ejemplo?

-En el campo de la tecnología un niño probablemente no tenga idea hoy de lo que significa cassette o disquete. Una cosa es el lenguaje inclusivo en el plano del léxico y la otra, más compleja, en el plano gramatical. Tenemos que partir del concepto que la lengua española tiene dos géneros gramaticales: femenino y masculino. Cuando los sustantivos refieren a personas el sufijo “O” no sólo funciona como marcador de género masculino sino que tiene un valor inclusivo. De todos los individuos de la misma clase: es un sufijo no marcado.

-¿Cuáles serían?

-Si vemos en una publicidad una frase como “vacune a su hijo”, ninguna mamá de una niña va a pensar que su niña no está incluida en ese término hijo. Sin embargo vemos que en los últimos tiempos por acción o por voluntad de movimientos sociales que luchan contra la discriminación de la mujer, surge en el plano gramatical pretendidas innovaciones linguísticas ajenas al género binario del español. Tienen como causa dos factores: uno sería el desconocimiento de este valor no marcado o inclusivo de los sustantivos terminados en ”o”. No quiero decir ignorancia. Puede ser no reconocimiento.

-¿Qué términos usa para graficar este argumento?

-No hay ningún significado masculino en la letra “o”: la mano, la soprano, etcétera. Tampoco ningún significado femenino en la “a”: el fantasma, el problema, el planeta , el drama. Pero tampoco, no hay nada inclusivo en la letra “e”. Se dice senadoras y senadores. Ahí no se reconoce como neutro o inclusiva. En esta pretensión o propuesta de un género inclusivo reconocemos distintas estapas

-¿Etapas?, ¿a qué se refiere?

-A que la primera etapa es lo que llamamos “duplicación”. Nos encontramos en el discurso con la coordinación del sustantivo femenino y masculino. Por ejemplo: ciudadanos y ciudadanos, diputados y diputadas, niños y niñas.. Produce un efecto de atentado de economía del lenguaje. Hace que sea mas extenso y redundan. Por otra parte, esta duplicación se basa en la presuposición que los sustantivos terminados en “a” designan a personas femeninas.

-Con ese criterio. ¿Cómo debería hablarse?

-Si usáramos en ese criterio deberíamos decir: tenistas y tenistos, pediatras y pediatros, colegas y colegos, periodistas y periodistas, masajistas y masajistos.

-¿Cuál es la etapa?

-Es la que se usa el arroba y la letra X. Se intenta reemplazar el morfema de género atribuyéndoles un valor inclusivo. ¿Qué pasa? El arroba no es un fonema. No pertenece al sistema fonológico del español. Es símbolo impronunciable. La letra “x” si bien pertenece al fonema, es impronunciable si la incorporamos a la estructura morfológica de sustantivos con función de sufijo. Esta propuesta tiene en mi opinión, un problema sustancial: no es aplicable en la oralidad. Sería sólo para la lengua escrita.

-¿Cómo se inscribiría esta implementación en el sistema actual?

-El sistema simbólico primario es la lengua oral. Hay en el mundo lenguas ágrafas, que no desarrollaron la escritura. Excluimos de la conversación cotidiana esta posibilidad a esas personas. No se puede pronunciar y trasponer a la oralidad. El cambio más reciente es esta propuesta de cambiar la O por la E. Entonces, nos encontramos con enunciados como “todes les alumnes”. Eso implica una propuesta de transformación de sistema de género binario mediante la incorporación de un tercer género: neutro. No sólo en sustantivo sino también en adjetivos, determinantes y pronombres.

-Usted habla entonces de un cambio de raíz del sistema…

-Sí. Sería un cambio de todo el sistema gramatical del español. No se trata una letra por otra. Produce impacto en todo el sistema, implicaría un cambio de género binario español.Esto se constituye en el paso del latín al romance en el siglo X. En ese paso se configura el español como lengua de género binario. Implicaría cambiar todo el sistema de género. Llevaría siglos si se lograra. Vemos la diferencia entre los cambios léxicos que son rápidos. Se introduce una palabra y hay que estudiar la morfológica histórica del español. Son lentos los cambios, se consolidan con los años.

-¿Qué pasaría entonces si se cambia la “o” por la “e”?

-Si esta sustitucion de la “o” por “e” mostrara un cambio linguístico en estado embrionario, nos encontramos con algunos problemas. Porque por ejemplo, tenemos en español un conjunto de sustantivos terminados en “e” que designan personas femeninos y masculinos: estudiante, docente , cónyuge, gerente, etcétera. ¿Que pasaría? Integrarían los que terminan en “e” . ¿Pero habría variación genérica en hijo, hija,? Desparecerían para terminar también en “e”. Si eso sucede también hay inconsistencias: en el caso de presidente, la presión de los colectivos sociales que luchan por igualdad de género, determinaronn que se llamara presidenta. Entonces ahí la “e” no es inclusiva. Por otra parte hay sustantivos con “e” que son masculinos como jefe que tiene su femenino “jefa”. Me parece que es poco predictible que un cambio tan profundo se imponga por voluntad de un colectivo social.

-¿Considera entonces que la discriminación excede al lenguaje?

-En inglés, por ejemplo, no tienen variación genérica en adjetivos. ¿Eso implica que las comunidades angloparlantes son menos discriminatorias? No me parece. La discriminación es básicamente un problema social y culturalmente condicionado. Los que discriminan son los usuarios del lenguaje. El logro de igualdad de género es un proceso social que excede la gramática de una lengua determinada..

-¿Dónde está la confusión?

-La “o” nos muestra una confusión del género como categoría gramatical y sexo biológico. Y no es así, no hay ninguna relación. Lo demostramos con femeninos en “o” y masculinos en “a”. Esto es una confusión. Habría que distinguir entre la norma y el sistema. La norma va cambiando. Además, se pueden usar formas que no se ajusten a la norma. Doy el ejemplo de “haiga” . Lo dicen en lugar de haya. No se ajusta a la norma pero está dentro del sistema. El hablante hace regularización analógica de otros verbos como caiga, traiga, etcétera. Nos podemos mover en el sistema con variante de la norma. Todos los sistemas se regulan con normas.

-¿Cómo se podrían dar entonces los cambios?

-Los cambios se dan dentro de lo que permite el sistema. Este ,sería un cambio no permitido dentro del sistema. No es un mero cambio de una letra por otra. Se debería cambiar todo el sistema linguístico. Hay asociación errónea entre la o y el género masculino. No tiene sustento teórico. Los sustantivos pueden ser masculino o feminino, terminar “a” , en “o” en “e” y no significa ser neutros. Esto ampliaría adjetivos y determinantes: el, la, un lo neutro. Lo, los, las. El que sería inclusivo es “le”. Ahí, se superpone con el pronombre LE. Una frase quedaría más o menos así: “Le di una lapicera a le alumne”. Se plantean dificultades. Sería un cambio de la estrutura profunda del español .


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