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Tenis - 04/08/2012 2:00 AM
Del Potro ya está en la historia: irá por el bronce
Jugará con Djokovic el domingo luego del match memorable ante Federer.
“Delpo” dejó el corazón en la cancha, pero no le alcanzó.
Juan Martín Del Potro dejó el corazón en la cancha y rozó la gloria, antes de caer ante el suizo Roger Federer por 3-6, 7-6 (7-5) y 19-17 en un maratónico partido por las semifinales del cuadro de tenis masculino de los Juegos Olímpicos Londres 2012.
El argentino, noveno en el ranking mundial de la ATP, batalló durante cuatro horas y 29 minutos en el court central del imponente estadio de Wimbledon, antes de caer ante el enorme Federer (1), siete veces campeón del Grand Slam inglés y candidato principal a la medalla dorada en la cita de Londres 2012.
El helvético irá en busca de la medalla dorada mañana a partir de las 8 -hora de la Argentina- en el court central frente al ganador de la semifinal que animaban a continuación el serbio Novak Djokovic (2) y el escocés Andy Murray (4).
Del Potro, por su parte, jugará mañana también a las 8 pero en la cancha número 1 por la presea de bronce frente a Djokovic, que perdió ayer con Murray.
El argentino había superado en las rondas previas al croata Ivan Dodig (99), el italiano Andreas Seppi (28), el francés Gilles Simon (13) y el japonés Kei Nishikori (17), y ayer estuvo más cerca que nunca de doblegar a Federer, por eso se llevó una merecida ovación departe de los casi 8 mil espectadores que presenciaron el emotivo e histórico partido.
“Delpo” tenía un historial desfavorable de 12-2 con el europeo, con cinco derrotas seguidas este año, pero ayer hizo casi todo lo necesario para cortar la racha, aunque una vez más no alcanzó.
En el primer set, que se adjudicó por 6-3 en apenas 37 minutos, el tandilense mostró muchas virtudes tenísticas y mentales que pusieron en jaque al súper campeón de Wimbledon.
Es que Del Potro añadió a su habitual potencia un plus de agresividad que le permitió tener siempre la iniciativa, algo que muy pocos pueden lograr ante un tenista de la talla de Federer, considerado por muchos como el mejor de todos los tiempos.
Del Potro le pegó fuerte, sobre todo sobre el revés, mostró variantes en el saque y logró un quiebre clave, ya que se adelantó 5-3, y luego definió cómodo con su servicio.
En desventaja, Federer cambió su planteo en el segundo parcial y utilizó pelotas bajas y cortas con mucho slice, lo que restó potencia al argentino.
De todas maneras, Del Potro mantuvo su presencia en la cancha, dominó los puntos en la red y no falló con su saque, lo que estiró la definición al tie break.
El suizo se adelantó 4-1 y parecía dominar la situación, pero el argentino mostró mucho temple y emparejó 4-4, antes de caer por 7-5 apenas por una par de errores, una diferencia mínima.
En el tercer y definitivo set, Del Potro siguió lanzando sus ´misiles` de derecha y varió mucho el saque (abierto con slice, plano al cuerpo o sobre el revés del suizo), lo que le permitió mantenerse en el partido, aunque ya no daba la sensación de tener la situación controlada como antes.
El tandilense cedió por primera vez su servicio (9-10) y recuperó el quiebre enseguida, pero comenzó a fallar en la devolución y mientras el suizo mantuvo su saque sin demasiados apremios, a él le costaba horrores.
El suizo, con mucha paciencia, esperó su momento agazapado y ese instante llegó en el 35to. game, cuando rompió nuevamente el saque de Del Potro y generó el delirio de todo el estadio, lógicamente volcado íntegramente en su favor, aunque igual se filtraron varios gritos argentinos, pese a que fueron amplia minoría.
Federer, que le había ganado las últimas veces que se enfrentaron, cinco de ellas este año, incluidas la final de Rotterdam y la semifinal de Dubai, no vaciló con su servicio y cerró con un 19-17 la victoria.
El abrazo final del suizo no bastó para contener a Del Potro, quien dejó escapar unas lágrimas, lógicas de alguien que batalló como un verdadero gladiador y no encontró la recompensa del éxito, y escuchó, como tantos, la frase “game, set, match for Mister Federer”, que suelen oír seguido todos los rivales del suizo. #
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