El séptimo círculo

Historias Minímas.

19 MAY 2013 - 1:24 | Actualizado

Por Pedro Méndez

Una escultura es observada por un hombre (32 años), una mujer (30 años), una niña (11 años) y un niño (14 años). Mientras desayunaban escucharon mencionar constantemente en las noticias el nombre de un hombre que hizo que ellos observen con curiosidad esa pieza que encontraron en su paseo por Puerto Madero, una hora más tarde.

La escultura es un recordatorio que está vacío de toda bondad y justicia. Está lleno de pena y de muerte. Es la última y única referencia de cinco trabajadores ferroportuarios que dejaron de estar bajo la luz un día X del mes Z de 1970 y algo.

Esa escultura es una puerta a la memoria. Es pequeño y escueto reflejo de un período de vivencias pasionales de una comunidad infectada por las ideologías y confundida al ver su propia imagen en un espejo donde nadie quería reconocerse. Forjadas por lógicas disociadas de todo equilibrio nació, creció y se desarrolló una historia de horror y terror, que forma parte lo que conocemos como Historia Argentina Contemporánea.

Un documento reconstruido durante el Juicio principal de Nüremberg (1945-1946), que lleva el título de Noche y Niebla (del alemán Nacht und Nebel), descansa en un estante del Museo de la ciudad de Nüremberg. Se trata de un decreto del 7 de diciembre de 1941, firmado por Adolf Hitler y que dio comienzo al sistema de desapariciones forzadas de personas como una nueva manera de organizar el Estado y dice así:

“Una intimidación efectiva y duradera solo se logra por penas de muerte o por medidas que mantengan a los familiares y a la población en la incertidumbre sobre la suerte del reo” y “por la misma razón, la entrega del cuerpo para su entierro en su lugar de origen, no es aconsejable, porque el lugar del entierro podrá ser utilizado para manifestaciones.

A través de la diseminación de tal terror toda disposición de resistencia entre el pueblo, será eliminada”.

En la Escuela Superior de Guerra de Argentina de la década del 50, primero y en la Escuela de las Américas, después, militares argentinos accedieron y encarnaron la doctrina de noche y niebla.

Argentina vivió esa noche y esa niebla por siete años (1976-1983), en ese transcurrir desaparecieron 9 mil personas, según quedó registrado en el libro de la CONADEP “Nunca Más”. El hombre mencionado en las noticias tenía 87 años y había muerto a las 6.30 AM, de muerte natural, mientras caminaba al baño.

Aquel hombre, que en la cúspide en su condición de militar de carrera, siendo el máximo responsable de la República dijo: “¿Qué es un desaparecido? En cuanto éste como tal, es una incógnita el desaparecido. Si reapareciera tendría un tratamiento X, y si la desaparición se convirtiera en certeza de su fallecimiento tendría un tratamiento Z. Pero mientras sea desaparecido no puede tener ningún tratamiento especial, es una incógnita, es un desaparecido, no tiene entidad, no está, ni muerto ni vivo, está desaparecido”.

La doctrina cristiana, ante la que hombre hoy muerto, alguna vez se arrodilló y (aparentemente) oró, enseña que la principal pena del infierno es la separación de Dios. Significa permanecer vacío y separado de él para siempre por propia y libre elección. Y esa autoexclusión definitiva es lo que se designa con la palabra infierno.

A esta hora, el hombre ido de este mundo, ya leyó la inscripción en la puerta que dice: “Es por mí que se va a la ciudad del llanto, es por mí que se va al dolor eterno y el lugar donde sufre la raza condenada. Yo fui creado por el poder divino, la suprema sabiduría y el primer amor, y no hubo nada que existiera antes que yo. Abandona la esperanza si entras aquí”. La puerta es la entrada al infierno descripta en la obra del poeta florentino Dante Alighieri.

El Infierno (del italiano Inferno) es el primero de los tres cánticos de La Divina Comedia, en el que se describe el orden de las penas observando la jerarquía del mal basada en el uso de la razón. Las penas siguen una ley del contra sentido que castiga a los pecadores mediante el contrario de sus pecados.

Dante Alighieri describe nueve círculos en el Infierno en el que los pecadores de cada círculo son castigados con penas eternas. En el Infierno se encuentran quienes justificaron sus pecados y no se arrepintieron.

En los primeros cinco círculos están los castigados por autoindulgencia. En el paso de los poetas por el sexto círculo, rumbo al séptimo, Virgilio explica sobre los habitantes del bajo Infierno. Allí son castigados los pecadores de violencia y malicia. A ellos están destinados el sexto y séptimo círculo donde residen por siempre. El octavo y el noveno círculo están los castigados por la perversidad.

El principal residente del Infierno, es un condenado por traición a Dios. Una espantosa bestia con tres caras (roja, negra y amarillo pálido), llamado Satanás.

Castigado por siempre a ser impotente, ignorante y odioso. Separado por siempre, de la omnipotencia, omnisciencia y del amor de Dios.

El hombre mencionado en las noticias, partió de la tierra de todos, de la vida, donde alguna vez no permitió cantar en los jardines, donde fusiló y acabó con la vida y el sueño de millones. Donde aplastó ríos de cabezas con un solo pie mientras jugaba cricket bajo la luna. Donde convirtió a inocentes en culpables.

Hoy, que se puede contar lo que hay detrás de aquel espejo, debemos encender uno a uno los candiles para que los brujos no vuelvan a nublarnos el camino.

En esta tierra de todos, en la vida, alguna vez alguien lo nombrará por última vez y entonces el hombre mencionado en las noticias, morirá para siempre.#

19 MAY 2013 - 1:24

Por Pedro Méndez

Una escultura es observada por un hombre (32 años), una mujer (30 años), una niña (11 años) y un niño (14 años). Mientras desayunaban escucharon mencionar constantemente en las noticias el nombre de un hombre que hizo que ellos observen con curiosidad esa pieza que encontraron en su paseo por Puerto Madero, una hora más tarde.

La escultura es un recordatorio que está vacío de toda bondad y justicia. Está lleno de pena y de muerte. Es la última y única referencia de cinco trabajadores ferroportuarios que dejaron de estar bajo la luz un día X del mes Z de 1970 y algo.

Esa escultura es una puerta a la memoria. Es pequeño y escueto reflejo de un período de vivencias pasionales de una comunidad infectada por las ideologías y confundida al ver su propia imagen en un espejo donde nadie quería reconocerse. Forjadas por lógicas disociadas de todo equilibrio nació, creció y se desarrolló una historia de horror y terror, que forma parte lo que conocemos como Historia Argentina Contemporánea.

Un documento reconstruido durante el Juicio principal de Nüremberg (1945-1946), que lleva el título de Noche y Niebla (del alemán Nacht und Nebel), descansa en un estante del Museo de la ciudad de Nüremberg. Se trata de un decreto del 7 de diciembre de 1941, firmado por Adolf Hitler y que dio comienzo al sistema de desapariciones forzadas de personas como una nueva manera de organizar el Estado y dice así:

“Una intimidación efectiva y duradera solo se logra por penas de muerte o por medidas que mantengan a los familiares y a la población en la incertidumbre sobre la suerte del reo” y “por la misma razón, la entrega del cuerpo para su entierro en su lugar de origen, no es aconsejable, porque el lugar del entierro podrá ser utilizado para manifestaciones.

A través de la diseminación de tal terror toda disposición de resistencia entre el pueblo, será eliminada”.

En la Escuela Superior de Guerra de Argentina de la década del 50, primero y en la Escuela de las Américas, después, militares argentinos accedieron y encarnaron la doctrina de noche y niebla.

Argentina vivió esa noche y esa niebla por siete años (1976-1983), en ese transcurrir desaparecieron 9 mil personas, según quedó registrado en el libro de la CONADEP “Nunca Más”. El hombre mencionado en las noticias tenía 87 años y había muerto a las 6.30 AM, de muerte natural, mientras caminaba al baño.

Aquel hombre, que en la cúspide en su condición de militar de carrera, siendo el máximo responsable de la República dijo: “¿Qué es un desaparecido? En cuanto éste como tal, es una incógnita el desaparecido. Si reapareciera tendría un tratamiento X, y si la desaparición se convirtiera en certeza de su fallecimiento tendría un tratamiento Z. Pero mientras sea desaparecido no puede tener ningún tratamiento especial, es una incógnita, es un desaparecido, no tiene entidad, no está, ni muerto ni vivo, está desaparecido”.

La doctrina cristiana, ante la que hombre hoy muerto, alguna vez se arrodilló y (aparentemente) oró, enseña que la principal pena del infierno es la separación de Dios. Significa permanecer vacío y separado de él para siempre por propia y libre elección. Y esa autoexclusión definitiva es lo que se designa con la palabra infierno.

A esta hora, el hombre ido de este mundo, ya leyó la inscripción en la puerta que dice: “Es por mí que se va a la ciudad del llanto, es por mí que se va al dolor eterno y el lugar donde sufre la raza condenada. Yo fui creado por el poder divino, la suprema sabiduría y el primer amor, y no hubo nada que existiera antes que yo. Abandona la esperanza si entras aquí”. La puerta es la entrada al infierno descripta en la obra del poeta florentino Dante Alighieri.

El Infierno (del italiano Inferno) es el primero de los tres cánticos de La Divina Comedia, en el que se describe el orden de las penas observando la jerarquía del mal basada en el uso de la razón. Las penas siguen una ley del contra sentido que castiga a los pecadores mediante el contrario de sus pecados.

Dante Alighieri describe nueve círculos en el Infierno en el que los pecadores de cada círculo son castigados con penas eternas. En el Infierno se encuentran quienes justificaron sus pecados y no se arrepintieron.

En los primeros cinco círculos están los castigados por autoindulgencia. En el paso de los poetas por el sexto círculo, rumbo al séptimo, Virgilio explica sobre los habitantes del bajo Infierno. Allí son castigados los pecadores de violencia y malicia. A ellos están destinados el sexto y séptimo círculo donde residen por siempre. El octavo y el noveno círculo están los castigados por la perversidad.

El principal residente del Infierno, es un condenado por traición a Dios. Una espantosa bestia con tres caras (roja, negra y amarillo pálido), llamado Satanás.

Castigado por siempre a ser impotente, ignorante y odioso. Separado por siempre, de la omnipotencia, omnisciencia y del amor de Dios.

El hombre mencionado en las noticias, partió de la tierra de todos, de la vida, donde alguna vez no permitió cantar en los jardines, donde fusiló y acabó con la vida y el sueño de millones. Donde aplastó ríos de cabezas con un solo pie mientras jugaba cricket bajo la luna. Donde convirtió a inocentes en culpables.

Hoy, que se puede contar lo que hay detrás de aquel espejo, debemos encender uno a uno los candiles para que los brujos no vuelvan a nublarnos el camino.

En esta tierra de todos, en la vida, alguna vez alguien lo nombrará por última vez y entonces el hombre mencionado en las noticias, morirá para siempre.#