Vos sos mi hija, le dije. Ella me pidió que no me apresure”. La historia comienza a tejerse con la aparición de Ema Cristina Beviacqua, la joven cordobesa que busca su identidad. Dice que nació en Trelew en 1978 y así lo testifica una partida de nacimiento que considera “apócrifa” porque es adoptada y allí, figuran sus padres como biológicos. Ayer, una mujer de 59 años apareció en escena y dice que es su hija. Vive en Dolavon. Asegura que su madre regaló a su beba recién nacida. Se llama Blanca Petersen y relató sus firmes sospechas a Jornada.
Su casa es chica pero muy cálida. En las paredes cuelgan fotos familiares en las que se la ve sonriente junto a sus 4 hijos y sus nietos. Se nota amante de las flores y cuida la decoración colocándolas como centro de mesa. Se esfuerza por comparar las facciones de sus descendientes con las de Ema, pero al mismo tiempo cae en la realidad respecto a que primero debe rezar un ADN que confirme todas y cada una de las probabilidades que existen de que sean madre e hija.
Asegura que se enteró de la desesperada búsqueda de su identidad por parte de la joven cordobesa porque su yerno, que trabaja en una empresa de vigilancia en Puerto Madryn, compra el diario todos los días. “Suegra, te están buscando por el diario”. Así comenzó.
“Yo considero que es mi hija porque la busqué mucho. Por todos lados y programas que se dedican a eso. Un día me cansé. No la busqué más, lo dejé todo en manos de Dios”, aseguró la mujer, mientras movía sus manos y no dejaba de mirarlas.
Blanca no pudo evadir la triste realidad que le tocó protagonizar. Era ya madre de un niño cuando, víctima de una violación, quedó embarazada. “A ese hombre no lo vi más”, dijo con la voz quebrantada. Dice que ya nada le importa. Es su historia y así la relata más allá que sea juzgada en un pueblo tan pequeño como el que vive. “La gente igual habla de mí. Pero yo tengo mi sueldo, mi casa y no le pido nada a nadie. Lo único que le dije a Ema es que no me sé manejar en ciudades grandes”, sonrió.
El dato que coincide con el relato de la chica de Río Cuarto, Córdoba, es que tuvo a su hija el 20 diciembre. Al remitirse a aquel mes, Blanca recordó: “Ese día….me acompañó mi mamá porque ya tenía dolor de parto. Ella me dijo que iba a regalar a mi hija. Que no podía mantenerla, que no le podíamos dar de comer. Mentira, se podía. Donde se cría uno, se crían dos. No sé qué pasó”, puntualizó con bronca e impotencia en la mirada.
Aseguró que en aquel entonces era muy joven pero que su sufrimiento interno no le importó a su familia. “Mi madre ya falleció, pero antes de regalar mi bebé, ella ya había regalado un hijo”, expresó.
Más allá de lo traumático de la situación - como cualquier madre- la primera imagen de su hijo queda marcada a fuego. Blanca no fue la excepción a la regla. “Cuando nació la vi muy poquito. Sé que tenía rulitos, nada más. Pero tengo grabada esa imagen….”admitió mientras colocaba la mano sobre su cabeza.
El primer contacto
No dudó en tomar el teléfono y marcar el número de Ema Cristina que había sido publicado en la nota. “Cuando me atendió sentí mucha alegría. Vos sos mi hija, le dije… Pero ella me pidió que no me apresure”, comentó con entusiasmo y brillo en sus ojos.
Blanca deslizó que la alegría fue mutua. Una mezcla de sentimientos, incertidumbre y ansiedad apareció en forma instantánea a ambos lados del teléfono. “Ella estaba muy contenta, se le notaba en la voz”, describió al referirse al primer contacto cierto que había tenido con quien, sospecha, es su hija.
“Estoy segura que nació en diciembre. Sé que fue el 20. Sé que era de noche, pero lamentablemente yo no estaba lúcida. A mí me durmieron y mucho no sé lo que pasó. No estaba lúcida y realmente me trataban como si estuviese loca. La que estaba loca era mi madre que regaló a mi hija”, suspiró.
En esa parte del relato hay otro dato que coincide con la información que aportó Ema: su nacimiento habría sido a las 21,30 horas. No obstante, Blanca asegura que fue internada en el Hospital Zonal de Trelew y es allí donde dio a luz. La chica cordobesa tiene en la partida como lugar de nacimiento la clínica ubicada en Moreno 333. No obstante, Blanca no descarta que del nosocomio local hayan trasladado a su hija a otro sitio.
Incertidumbre
Más allá de la necesidad de ambas de reencontrarse, lo cierto es que resta el análisis que pruebe la compatibilidad y demuestre si realmente son madre e hija. El proceso de búsqueda tiene estas cosas y no es fácil conseguir la paz y mantener la tranquilidad cuando el corazón se acelera con el solo hecho de pensar que el infierno que han transitado, por gran parte de sus vidas, llega a su fin. Y que el sueño de encontrar al ser tan querido se puede cumplir.
La suerte está echada. Solo el tiempo dictaminará.
Vos sos mi hija, le dije. Ella me pidió que no me apresure”. La historia comienza a tejerse con la aparición de Ema Cristina Beviacqua, la joven cordobesa que busca su identidad. Dice que nació en Trelew en 1978 y así lo testifica una partida de nacimiento que considera “apócrifa” porque es adoptada y allí, figuran sus padres como biológicos. Ayer, una mujer de 59 años apareció en escena y dice que es su hija. Vive en Dolavon. Asegura que su madre regaló a su beba recién nacida. Se llama Blanca Petersen y relató sus firmes sospechas a Jornada.
Su casa es chica pero muy cálida. En las paredes cuelgan fotos familiares en las que se la ve sonriente junto a sus 4 hijos y sus nietos. Se nota amante de las flores y cuida la decoración colocándolas como centro de mesa. Se esfuerza por comparar las facciones de sus descendientes con las de Ema, pero al mismo tiempo cae en la realidad respecto a que primero debe rezar un ADN que confirme todas y cada una de las probabilidades que existen de que sean madre e hija.
Asegura que se enteró de la desesperada búsqueda de su identidad por parte de la joven cordobesa porque su yerno, que trabaja en una empresa de vigilancia en Puerto Madryn, compra el diario todos los días. “Suegra, te están buscando por el diario”. Así comenzó.
“Yo considero que es mi hija porque la busqué mucho. Por todos lados y programas que se dedican a eso. Un día me cansé. No la busqué más, lo dejé todo en manos de Dios”, aseguró la mujer, mientras movía sus manos y no dejaba de mirarlas.
Blanca no pudo evadir la triste realidad que le tocó protagonizar. Era ya madre de un niño cuando, víctima de una violación, quedó embarazada. “A ese hombre no lo vi más”, dijo con la voz quebrantada. Dice que ya nada le importa. Es su historia y así la relata más allá que sea juzgada en un pueblo tan pequeño como el que vive. “La gente igual habla de mí. Pero yo tengo mi sueldo, mi casa y no le pido nada a nadie. Lo único que le dije a Ema es que no me sé manejar en ciudades grandes”, sonrió.
El dato que coincide con el relato de la chica de Río Cuarto, Córdoba, es que tuvo a su hija el 20 diciembre. Al remitirse a aquel mes, Blanca recordó: “Ese día….me acompañó mi mamá porque ya tenía dolor de parto. Ella me dijo que iba a regalar a mi hija. Que no podía mantenerla, que no le podíamos dar de comer. Mentira, se podía. Donde se cría uno, se crían dos. No sé qué pasó”, puntualizó con bronca e impotencia en la mirada.
Aseguró que en aquel entonces era muy joven pero que su sufrimiento interno no le importó a su familia. “Mi madre ya falleció, pero antes de regalar mi bebé, ella ya había regalado un hijo”, expresó.
Más allá de lo traumático de la situación - como cualquier madre- la primera imagen de su hijo queda marcada a fuego. Blanca no fue la excepción a la regla. “Cuando nació la vi muy poquito. Sé que tenía rulitos, nada más. Pero tengo grabada esa imagen….”admitió mientras colocaba la mano sobre su cabeza.
El primer contacto
No dudó en tomar el teléfono y marcar el número de Ema Cristina que había sido publicado en la nota. “Cuando me atendió sentí mucha alegría. Vos sos mi hija, le dije… Pero ella me pidió que no me apresure”, comentó con entusiasmo y brillo en sus ojos.
Blanca deslizó que la alegría fue mutua. Una mezcla de sentimientos, incertidumbre y ansiedad apareció en forma instantánea a ambos lados del teléfono. “Ella estaba muy contenta, se le notaba en la voz”, describió al referirse al primer contacto cierto que había tenido con quien, sospecha, es su hija.
“Estoy segura que nació en diciembre. Sé que fue el 20. Sé que era de noche, pero lamentablemente yo no estaba lúcida. A mí me durmieron y mucho no sé lo que pasó. No estaba lúcida y realmente me trataban como si estuviese loca. La que estaba loca era mi madre que regaló a mi hija”, suspiró.
En esa parte del relato hay otro dato que coincide con la información que aportó Ema: su nacimiento habría sido a las 21,30 horas. No obstante, Blanca asegura que fue internada en el Hospital Zonal de Trelew y es allí donde dio a luz. La chica cordobesa tiene en la partida como lugar de nacimiento la clínica ubicada en Moreno 333. No obstante, Blanca no descarta que del nosocomio local hayan trasladado a su hija a otro sitio.
Incertidumbre
Más allá de la necesidad de ambas de reencontrarse, lo cierto es que resta el análisis que pruebe la compatibilidad y demuestre si realmente son madre e hija. El proceso de búsqueda tiene estas cosas y no es fácil conseguir la paz y mantener la tranquilidad cuando el corazón se acelera con el solo hecho de pensar que el infierno que han transitado, por gran parte de sus vidas, llega a su fin. Y que el sueño de encontrar al ser tan querido se puede cumplir.
La suerte está echada. Solo el tiempo dictaminará.