Racing debe ganar y rezar

La Academia trelewense empató con la CAI en Comodoro 1 a 1 y todavía da pelea por conseguir un lugar en la próxima ronda del Argentino B. El local no se pudo asegurar la clasificación que se define el lunes en la última fecha. El partido se verá desde las 14 hs. por Canal 3 de Trelew.

23 MAY 2013 - 21:20 | Actualizado

La localía no siempre pasa por una cuestión estadística. Los números cuentan pero hasta ahí. La CAI lleva once meses sin perder en el estadio Municipal pero a la hora de jugar, no termina de marcar territorio. Coincide claro, el momento definitorio del campeonato y la necesidad de asegurar el pasaje. Todo ese cóctel, le impide al equipo de Armando Tula desplegarse a pleno.

Contra Racing no debiera haber secretos, pero siempre los técnicos se las ingenian para innovar. Con pocos segundos consumidos, Mauro Villegas avisó con un tiro pegado al poste y enseguida, Elvio Martínez colgó un tiro libre en el travesaño y Biccicontti, adelantado, la empujó a la red con todo invalidado. La Academia tuvo lo suyo con un tiro largo de Sambueza que controló el arquero y con la más clara, un cabezazo de Disipio que derivó en Parolari y en una providencial aparición de Morales, que la despejó desde la línea misma. A los 20’ Fabián Sambueza, pura calidad, por poco sorprende a Leguiza quien debió estirarse para sacarla al corner.

Racing y la pelota empezaron a amigarse. El volante neuquino marcó los tiempos; descomprimió la presión inicial y aportó una claridad que se notó en el juego. La visita se acercó con ambición, fue profunda, encontró espacios y le tiró el peso del partido a la CAI que sin posesión, acusó el impacto. Igual a los 27’ tiró abajo la lógica y tuvo a la suerte de su lado: rompió por adentro Morales, sorprendió a los defensores y se metió en la zona caliente. Prost con bocha liberada quedó mano a mano y Chiappa, víctima de un rebote desafortunado, no pudo evitar el toque a la red del punta para el 1-0.

A 5’ del final Antillanca movió la aguja. Vio fuera del área, una mano clara de Pereyra que debió ser penal, quedando doblemente en evidencia, a instancias del línea Hueche, de nombre –y no casual- José Feliciano. Con las protestas del caso, tres tiros libres acumulados y por mérito propio, Racing hizo el esfuerzo suficiente para empardarlo. Con 43’ Sambueza tuvo desquite. Luego de que Buongiorno y Hernández plancharan la barrera, su botín derecho le dio la curva ideal, inatajable para una convención de arqueros. Un 1-1 bastante más a tono con lo visto en el primer tiempo.

La parte final remarcó la falta de ideas de la CAI que cambió nombres pero no propuestas. Martínez no tomó la posta creativa y la carta para romper en ofensiva fue la proyección de “Chucky” Morales por izquierda. Racing no perdió el control, el uruguayo Hernández tomó la posta creativa y Sambueza volvió a pisar el área con peligro cierto. A la hora de cuidar, Morant le puso freno a Villegas que nunca tuvo pista libre y cumplieron Salinas y Disipio, alternándose protagonismo.

En 23’ reaccionó CAI con Martínez asistiendo a Villegas y Chiappa salvando en el último esfuerzo. Racing lo hizo de ida y vuelta con una contra de Buongiorno en el mejor tramo del juego. Y de ahí a un triple toque Reynoso-Villegas-Prost, segundo gol anulado al local por offside. Un poco de calor en medio de una tarde fría.

De manera salomónica el empate no se discute. La definición del grupo suma un capítulo y algo de dramatismo ya que en la última fecha, todo puede ocurrir. La CAI volvió a desmotivar, hizo bajar la euforia con otra tarea que no refleja el alto potencial colectivo e individual que tiene el equipo y ratifica lo expuesto sobre la teoría del invicto en casa. Al equipo se le debe exigir más y la respuesta tiene que ser superior. Perdió dos oportunidades de pasar de ronda y ahora deberá ir a Neuquén, tratando de quemar su último cartucho. Demasiado jugado. Racing cumplió su rol, se lo pudo llevar y sigue vivo, atado a su propia suerte. Y la de los demás.

Enterate de las noticias de DEPORTES a través de nuestro newsletter

Anotate para recibir las noticias más importantes de esta sección.

Te podés dar de baja en cualquier momento con un solo clic.
23 MAY 2013 - 21:20

La localía no siempre pasa por una cuestión estadística. Los números cuentan pero hasta ahí. La CAI lleva once meses sin perder en el estadio Municipal pero a la hora de jugar, no termina de marcar territorio. Coincide claro, el momento definitorio del campeonato y la necesidad de asegurar el pasaje. Todo ese cóctel, le impide al equipo de Armando Tula desplegarse a pleno.

Contra Racing no debiera haber secretos, pero siempre los técnicos se las ingenian para innovar. Con pocos segundos consumidos, Mauro Villegas avisó con un tiro pegado al poste y enseguida, Elvio Martínez colgó un tiro libre en el travesaño y Biccicontti, adelantado, la empujó a la red con todo invalidado. La Academia tuvo lo suyo con un tiro largo de Sambueza que controló el arquero y con la más clara, un cabezazo de Disipio que derivó en Parolari y en una providencial aparición de Morales, que la despejó desde la línea misma. A los 20’ Fabián Sambueza, pura calidad, por poco sorprende a Leguiza quien debió estirarse para sacarla al corner.

Racing y la pelota empezaron a amigarse. El volante neuquino marcó los tiempos; descomprimió la presión inicial y aportó una claridad que se notó en el juego. La visita se acercó con ambición, fue profunda, encontró espacios y le tiró el peso del partido a la CAI que sin posesión, acusó el impacto. Igual a los 27’ tiró abajo la lógica y tuvo a la suerte de su lado: rompió por adentro Morales, sorprendió a los defensores y se metió en la zona caliente. Prost con bocha liberada quedó mano a mano y Chiappa, víctima de un rebote desafortunado, no pudo evitar el toque a la red del punta para el 1-0.

A 5’ del final Antillanca movió la aguja. Vio fuera del área, una mano clara de Pereyra que debió ser penal, quedando doblemente en evidencia, a instancias del línea Hueche, de nombre –y no casual- José Feliciano. Con las protestas del caso, tres tiros libres acumulados y por mérito propio, Racing hizo el esfuerzo suficiente para empardarlo. Con 43’ Sambueza tuvo desquite. Luego de que Buongiorno y Hernández plancharan la barrera, su botín derecho le dio la curva ideal, inatajable para una convención de arqueros. Un 1-1 bastante más a tono con lo visto en el primer tiempo.

La parte final remarcó la falta de ideas de la CAI que cambió nombres pero no propuestas. Martínez no tomó la posta creativa y la carta para romper en ofensiva fue la proyección de “Chucky” Morales por izquierda. Racing no perdió el control, el uruguayo Hernández tomó la posta creativa y Sambueza volvió a pisar el área con peligro cierto. A la hora de cuidar, Morant le puso freno a Villegas que nunca tuvo pista libre y cumplieron Salinas y Disipio, alternándose protagonismo.

En 23’ reaccionó CAI con Martínez asistiendo a Villegas y Chiappa salvando en el último esfuerzo. Racing lo hizo de ida y vuelta con una contra de Buongiorno en el mejor tramo del juego. Y de ahí a un triple toque Reynoso-Villegas-Prost, segundo gol anulado al local por offside. Un poco de calor en medio de una tarde fría.

De manera salomónica el empate no se discute. La definición del grupo suma un capítulo y algo de dramatismo ya que en la última fecha, todo puede ocurrir. La CAI volvió a desmotivar, hizo bajar la euforia con otra tarea que no refleja el alto potencial colectivo e individual que tiene el equipo y ratifica lo expuesto sobre la teoría del invicto en casa. Al equipo se le debe exigir más y la respuesta tiene que ser superior. Perdió dos oportunidades de pasar de ronda y ahora deberá ir a Neuquén, tratando de quemar su último cartucho. Demasiado jugado. Racing cumplió su rol, se lo pudo llevar y sigue vivo, atado a su propia suerte. Y la de los demás.