SOCIEDAD

“Para la Justicia parece que la violencia de género no existiera”


Priscila Llancafil dijo que las víctimas están desamparadas. Deslizó que el caso de Natacha es testigo pero hay muchos similares. Los agresores incumplen medidas dispuestas y ellas viven con miedo. “Saben que tienen poder y, a veces, la situación se corta cuando llegan al femicidio”.
21/09/2017 02:00

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La historia de Natacha Ibáñez conmueve Trelew. Denunció 22 veces a su exmarido por agresiones físicas, verbales y por daños materiales. Pero su calvario no se corta. El agresor es detenido pero rápidamente recupera su libertad y ella dice sentirse en riesgo todo el tiempo. Este es un caso testigo pero hay cientos similares. “No se puede vivir así. Para la Justicia parece que la violencia de género no existiera”, disparó la directora de la Casa de la Mujer, Priscila Llancamil, donde es asistida. Advierte que cuando una mujer retira su denuncia, no es por arrepentimiento sino por miedo. Y agrega: “De 15 mujeres diarias que vienen a asesorarse, con suerte una sola denuncia”. Exigió respuestas judiciales.

Cada día hay un nuevo caso en el área de Priscila Llancafil. Mujeres que están en estado de vulnerabilidad y que son víctimas de malos tratos recurren a la Casa de la Mujer en búsqueda de asesoramiento, contención y también alojamiento. Un trabajo que se viene realizando en conjunto con la Comisaría de la Mujer a cargo de Laura Mirantes. El equipo de la subcomisario, además de intervenir ante el llamado policial luego realiza el seguimiento de la víctima.

Llancafil aseguró que actualmente las dos situaciones que ocupan el mayor grado de preocupación son las de Victoria Ortega (cuya expareja la molió a palos dejándola en coma en el hospital) y Natacha Ibáñez, quien no para de pedir justicia ante las reiteradas denuncias que radica contra su exmarido. “Estamos a la espera de las decisiones que tomará la jueza con Ibáñez. Estoy muy disconforme con las medidas. Hay que considerar que son más de 22 denuncias. Más de 10 prohibiciones de acercamiento y desalojos por parte del agresor”, dijo la funcionaria.

Informó que a la expareja de Natacha se le otorgó 5 días de arresto. “Estoy muy disconforme con eso. No se toman las medidas que en realidad le den tranquilidad a Natacha. Lo padece ella, su familia, sus hijos. No se puede vivir así. Para la justicia parece que la violencia de género no existiera. No hay carátula para la violencia de género. Siguen ocurriendo todos estos días las cuestiones de hostigamiento, de maltrato, de amenazas. No existen medidas contundentes. Son 5 o 3 días que están detenidos. Salen y hacen lo mismo. Y así sucesivamente. Natacha hace años que sufre violencia de género. No tiene respuesta de ninguna índole, no puede trabajar, no puede hacer su vida tranquila”, describió.

“Idas y vueltas”

Aclaró que este caso no dista de los centenares que están ya en lista este año. Tiene las características propias de violencia de género. Es decir, idas y vueltas con la pareja, amenazas, peleas, etcétera. “Son círculos de relaciones que se violentan y arman otros círculos. Pero todos los casos tienen la misma patología y el mismo accionar por parte de la Justicia. En el caso Ortega cuando se dictó la medida por seis meses, en lo personal, no lo podía creer: lo celebré. Y estamos hablando de 6 meses que no los cumplirá en su totalidad. Me gustaría que la jueza tenga otras consideraciones, que se investigue más”.

Llancafil pidió además “que considere más a los menores, que se tenga en cuenta la violencia de género como agravante, como flagelo. Dicen que no tienen pruebas: estamos a 22 denuncias. No existe el “no tengo pruebas”. Las 10 prohibiciones de acercamiento nunca fueron cumplidas. A todas las incumplió. Nos tenemos que dar cuenta que algo pasa”.

Críticas

Ante las críticas que se le vierten a la víctima cuando ocasionalmente vuelve con su expareja o le permite acercarse por algún motivo, la responsable de la Casa de la Mujer explicó que “es muy frecuente que la víctima vuelva con el agresor. Todo tiene que ver con los círculos de violencia que no terminan de cerrarse. Es un trabajo de la víctima, es un proceso que muy pocas pueden cortar. Se trata de darles las herramientas correspondientes psicológicamente, trabajo y contención”, sostuvo.

Asimismo, apuntó que “hay un cambio en las instituciones. Destaco el actuar de la Comisaría de la mujer, más allá de la llamada siguen con visitas. Desde la Casa de la Mujer igual. Es otro seguimiento. La víctima tiene que tener herramientas propias. Que estén en condiciones de aceptarlas y seguir adelante. El agresor sabe que tiene poder. Hasta que no sepan que tienen un límite y se diga: acá se corta, lamentablemente se termina cortando en el femicidio”.

Retirar la denuncia

Otra de las cuestiones que tienen que ponerse en tela de juicio es el “retiro” de la denuncia por parte de la víctima. “Esa mujer que retira la denuncia no está arrepentida de nada. La retira porque tiene miedo. La mayoría de las veces los agresores amenazan a los hijos con cosas terribles. La víctima retira la denuncia porque tiene miedo. Porque no tiene herramientas para quedarse tranquila”.

Reincidencia

Aseveró Llancafil que “no digo que las medidas no existan. Existen. Son rápidas las detenciones, prohibiciones de acercamiento pero no perduran en el tiempo. De las más de 700 denuncias, no son la misma cantidad de mujeres. Muchas son reiterativas. Porque no hay respuesta en la función. Los desalojos y las medidas cautelares existen pero no hay pena ni medida para el agresor. La víctima se queda con la medida de prohibición de acercamiento en la mano pero el agresor sigue molestándola”.

Sostuvo la funcionaria que “en cada víctima es diferente la metodología. No todas tienen el mismo recurso, no todas las mismas capacidades de decir basta, de contárselo a un familiar. El familiar tiene autoridad de accionar. Brindar las herramientas para denunciar, asesorarse, a la defensoría pero decir: alto y pedir ayuda”.

Cifras

Para finalizar brindó cifras. “En la semana tenemos 15 mujeres que vienen a asesorarse. Con suerte, una denuncia. Yo aconsejo que quien esté en una situación de violencia, pida ayuda y se asesore. Hay que decir basta y no tener miedo. Las mujeres son las únicas responsables de decir: alto”.


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