PROVINCIA

El Embrujo: “Alguien boconeó algo y se filtró”


La acusación final de la Unidad Anticorrupción contra la banda de Diego Correa incluye detalles y diálogos inéditos del inicio de la investigación y de cómo actuaron los imputados al enterarse. Habrá al menos 173 testigos, incluyendo al ministro Massoni y al intendente de Pirámides, Javier Roldán. .
10/09/2018 02:01

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Por Rolando Tobarez / @rtobarez

-Ramón: Te decía que nos vamos a ver mañana, que le escriba por WhatsApp, así vemos cómo seguimos, y vamos a tomar alguna determinación, algo vamos a hacer.

-Colombiano: Escúchame una cosa, Tato, acuérdate, yo siempre te he dicho que tú tienes el as bajo la manga. Sabe que no es fácil desprenderse de ti. Sabe que tú sabes muchas cosas, sabe que de pronto lo puedes llegar a cagar. Eso lo tiene él en claro. Lo que yo necesito es que tú tengas en claro que puedas aprovechar esa situación, hermano.

-Ramón: Yo le voy a pedir la camioneta, que me la ponga a mi nombre y que me dé algo de plata. Y yo te voy a ser siempre fiel. Es más, le voy a ofrecer continuar seguir haciendo algún trabajo. Seguimos trabajando de otra manera, de otra forma, pero a mi manera, no la tuya, le voy a decir, vos vas a trabajar conmigo porque yo te voy a dar una mano.

-Colombiano: Él necesita saber que usted no es cualquier huevón, las cosas que él ha ganado es gracias a lo que usted ha trabajado. Tato, usted tiene que relajarse en ese aspecto, usted está como si fuera usted Diego Correa.

El diálogo es de Juan Carlos “Tato” Ramón con su mágico asesor espiritual. Es la escucha que sirvió para que la causa se bautice El Embrujo. Era el 8 de febrero de este año. El caso no había explotado pero Diego Correa ya sabía que lo investigaban y desactivaba la actividad de la banda. Ramón era empleado de Dual Core pero el flujo de plata negra estaba frenado y necesitaba subsistir. Buscaba consejo y su gurú le pedía relax y recordar que llevaba las de ganar por la información que manejaba.

Esta intervención telefónica es parte de la acusación final que elevaron los fiscales de la Unidad Anticorrupción, Alex Williams y Omar Rodríguez, que se discutirá en la audiencia preliminar de octubre.

Los investigadores pidieron la declaración de 173 testigos. Hay empleados provinciales, policías, albañiles, arquitectos, funcionarios, exfuncionarios, secretarias privadas y peritos. La lista incluye el empresario de Comodoro Rivadavia, Federico Piccone, hoy detenido por el caso Revelación; Javier Roldán, el intendente de Puerto Pirámides, vinculado al emprendimiento inmobiliario que Correa intentó edificar en esa villa balnearia; Alejandro Pagani, el exministro de Infraestructura en prisión domiciliaria por el caso Revelación; Federico Massoni, ministro de Gobierno, y Mario Glades, excontador general de la Provincia.

Los fiscales pedirán que en la audiencia se exhiba la declaración testimonial de Diego Lüters, que comprometió a su exjefe. Y la inspección ocular en todos los inmuebles que compraron a excepción de los seis lotes en Las Golondrinas.

Los primeros informes de las empresas telefónicas, cuando los celulares aún no estaban intervenidos, develaron 39 llamadas de Correa con el contador Federico Gatica; 41 llamadas con Ramón; 601 con Daniela Souza; 53 comunicaciones con Sandro Figueroa y 1117 con Diego Lüters. El tráfico en el grupo era muy frecuente.

Además, las pericias verificaron que Gatica entró a páginas de internet para saber cómo borrar contenidos de WhatsApp: luego eliminó los que consideró comprometedores.

Las escuchas se iniciaron en febrero. Detectaron, por ejemplo, cómo Correa se comunica con American Express y le piden que como socio, ingresara los 15 dígitos de su tarjeta. Se identifica, le hacen preguntas, como su mail, y él informa que viajaba al exterior.

El fin de semana largo del Carnaval viajó a Córdoba con su esposa Natalia Mac Leod e hizo varios llamados para alquilar un auto, brindando sus datos personales y su celular. Su clave telefónica quedo en los audios. Una mujer le preguntó donde le llegaba el resumen y dijo : “Velero Vesta 127”, la misma dirección legal que Dual Core. Así los investigadores confirmaron que quien hablaba era el entonces titular de la Unidad Gobernador.

Otra escucha sugestiva fue de Ramón con un hombre sin identificar:

-NN: ¿Cómo se llama la empresa?

-Ramón: ¿La mía? Concretando.

-NN: Puta, cómo se llama, me cagué olvidando.

-Ramón: La que están cuestionando, la de Diego Correa.

-NN: Sí.

-Ramón: Dual Core

-NN: Algo así. Le están sacudiendo las plumas por unas denuncias. Han hecho obras y no han terminado.

-Ramón: Y bueno, que se cague, yo hice unos laburitos con él, viste…

“Tato” tendría luego otro contacto con su consejero espiritual:

-Colombiano: ¿No te pagó?

-Ramón: Me tiró 15 mil pesos.

-Colombiano: Pero “Tato”, usted no me avisó hermano.

-Ramón: Te dije, me prestaron plata, y después me paso Lüters 15 mil y me dijo que después me iba a tirar más.

-Colombiano: Coloca el vaso con agua a las 12 del mediodía y avisa qué reacción se da, si alguien te llama, Lüters o Diego, el que sea.

Otros audios muestran la estrategia de Correa y de Souza sabiéndose investigados. En una llamada, la accionista de Dual Core le comenta a una amiga: “Nada, tranquila, en el molde, yo te voy a decir lo que tenés que hacer, no pasa nada. Hay que darle de baja a los pibes (dos empleados de la empresa), dejarlo en stand by y dormir la empresa”.

Luego llamaría al estudio contable de Gatica para el envío de los telegramas de despido: “Son dos obreros que quedaron porque no hay más obras”. Luego se lo comenta a Ramón, que era el tercer empleado, sin despido pero sin trabajo: “Hola ´Tato´, le voy a tener que dar de baja a los chicos, te quería comentar eso”. Ramón le responde: “Bueno…decile a Diego que me tire algo”.

En otro diálogo Souza discute con Mac Leod, su amiga íntima:

-Souza: No hay prueba para vincular la situación, entendés, como para que se compruebe. Por favor necesito que ya en el diario toda la semana me pidas disculpas.

-Mac Leod: Eso tenés que decirlo con Correa. Lo que pasa es que esa información, más allá que tengan datos erróneos, se filtran de algún lado también, alguien dijo algo para que asocien el nombre de la empresa a él, alguien boconeó algo, capaz del círculo de él.

La propia Souza mostró preocupación por su escasez económica cuando se cortó la entrada de plata ilegal:

-NN: ¿En la empresa no tenés algún bien que haya quedado?

-Souza: Están los vehículos.

-NN: Y bueno, vas a tener que reventar alguno.

-Souza: Yo ya le dije a Correa, me dijo que está intentando reventar algo por otro lado, otra camioneta (la Hyundai H1). Hasta que no salga no hay plata, a mí se me acumulan intereses por deuda.

Dos datos muestran la liquidez de la banda. El primero, la compra del terreno de Mitre 761 en Rawson, donde se edificaría el consultorio médico, un modo de lavar dinero. Los dueños de lote necesitaban plata. “Pasamos la información vía boca a boca y nos llamó Diego Lüters; fue todo muy rápido, apareció con una bandolera y ahí tenía la plata, una maquinita para contar y listo”. Luego le hicieron un poder especial para que pudiera manejar trámites, como las deudas inmobiliarias, hasta saber quién sería el titular definitivo del lugar. “A Lüters no lo conocíamos de ningún lado y nos reunimos en el terreno. Era un tipo serio y seco y pagó todo al taca taca, 250 mil pesos”.

Algo similar contó la dueña de la chacra 94 de Trelew. El aviso se publicó un tiempo en el diario y un día la contactaron. “Nos pusimos de acuerdo con el precio y realizaron la operación en la escribanía. Fue Lüters con una mochila, sacó toda la plata e hicimos los papeles”.

“Una célula delictiva”

En la conclusión de la acusación, Williams y Rodríguez consideraron que la conducta del grupo fue “un ataque al erario” y que “pusieron en marcha un plan que significó varios años de realización de diferentes conductas ilícitas; se reclutó a miembros de suma confianza para integrar la asociación ilícita”.

“Aprovecharon los lugares estratégicos que ocupaban dentro de la estructura de poder estatal y los utilizaron de manera abusiva”, agregaron.

La banda la encabezaba Correa, quien “ostentaba un poder superlativo, tenía acceso a un sinnúmero de beneficios. La situación especial del jefe, en función de la cercanía con el exgobernador Das Neves, fue usada para facilitar el desarrollo del plan, que no era ni más ni menos que hacerse de la mayor cantidad de fondos públicos posible”.

Las maniobras, de acuerdo a la interpretación de los investigadores, “denotan un altísimo grado de corrupción, erosionando de una manera superlativa el prestigio de las instituciones y la confianza depositada por la sociedad en las clases políticas gobernantes. Esta célula delictiva que estuvo enquistada en el poder provincial causó un daño millonario a la sociedad chubutense”.


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