PROVINCIA

Coopetel y CIEFAP apuntan a fabricar en la zona pellet para calefacción de hogares



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Coopetel (la principal entidad cooperativa de la Comarca Andina), firmó un convenio de cooperación mutua con el CIEFAP “para el aprovechamiento de los recursos de residuos forestales y transformarlos en energía y calefaccionar viviendas”, según explicó su presidente, Daniel Lugones.

Acerca de los alcances del acuerdo, el consejero Facundo Andreassi (a cargo del área Nuevos Proyectos), detalló que “se trata de una diversificación de las políticas históricas de Coopetel y una alternativa al uso de combustibles tradicionales. Apuntamos, en un futuro no muy lejano, a la producción y comercialización de pellet y chips, derivados de la industria maderera”.

Ponderó enseguida “los beneficios ecológicos del sistema, sustentable y amigable para el ambiente, ya que da una huella de carbono casi cero, además de solucionar la demanda de calefacción de mucha gente y superar las dificultades típicas de la leña”.

La propuesta incluye “la construcción de una planta pelletizadora” en el predio de la cooperativa (acceso norte a El Bolsón) y marca “el comienzo de una relación de investigación, innovación, desarrollo y acompañamiento al Ciefap, que podrá certificar la calidad de pellet de la producción local; además de otros proyectos, como la fabricación de calderas de chips”, graficó.

A su turno, el director ejecutivo del Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico, José Lencinas, recordó que “el pellet es un biocombustible sólido (junto con el chips), el interés conjunto con la cooperativa es satisfacer la demanda de energía térmica, es decir, para que la población se calefaccione, sustituyendo el uso de la leña”, reiteró.

Se enfocó enseguida en “la generación local del combustible: tenemos biomasa y la podemos utilizar en forma sustentable, un recurso renovable para generar la materia prima, que disminuye considerablemente los costos”, puntualizó.

“A lo largo de las provincias patagónicas se mantendrá el perfil de ruralidad, con un porcentaje de población que no tendrá acceso al gas natural en el futuro inmediato. Hoy, en Esquel, hay gente que está pagando entre 8 mil y 12 mil pesos por mes en energía eléctrica para calefaccionarse; además de aquellos que utilizan leña, con los problemas ambientales que ocasiona. La utilización de pellet significaría un ahorro del 20%”, remarcó.

En comparación, dijo que “en la actualidad, el pellet se está trayendo desde la región mesopotámica y cuesta alrededor de $13 el kilo de buena calidad; producirlo aquí nos permitirá bajar entre 3 y 4 veces ese precio”.

Aclaró enseguida que “obviamente, no alcanzaremos el nivel de competitividad del litoral, por los volúmenes de residuos forestales que manejan, pero podremos desarrollar núcleos de concentración de biomasa en torno a unidades de negocio concretas. La comercialización ya se está haciendo a través de bolsas de 13 kilos, con un promedio de consumo en las estufas de un kilo por hora”.

La biomasa, entendida como la materia orgánica que existe en los bosques, generada principalmente como resultado de tareas de manejo de plantaciones (raleo), puede ser utilizada en el mercado actual y potencial como combustible (pellet, leña y astillas), teniendo en cuenta además los recursos públicos vinculados a la temática (manejo de combustible, mantenimiento de infraestructura, limpieza de redes eléctricas, red hídrica y Plan Calor, por ejemplo).

El CIEFAP abrió este año en Bariloche una Planta Experimental de Pelletizado y el Laboratorio de Evaluación de Biomasa, destinada a la fabricación en baja escala de cápsulas de aglomerado (o pellet) y al ensayo con distintos tipos de madera para la generación de combustibles de origen biológico. Son los primeros de su tipo en la región sur del país, con el objetivo “de analizar de manera integral la biomasa local como fuente de energía”.

Pellet

El pellet es un producto obtenido a partir del compactado y densificado de aserrín y partículas de madera, que se utiliza mundialmente para la calefacción en zonas frías donde la disposición de la biomasa se encuentra relativamente cerca. Su producción requiere de una suma de procesos industriales que mantengan la calidad del producto dentro del rango óptimo para uso en calefacción.

Entre las características más sobresalientes se pueden destacar que “es una fuente de calefacción renovable de origen local, genera mano de obra directa e indirecta, se revaloriza el residuo forestal y el de aserraderos”, explicaron.

Asimismo “hay una disminución del riesgo de incendios a través de la utilización de materiales que aumentan la carga del combustible y por lo tanto del fuego; es un tipo de combustible alternativo de costo inferior a combustibles fósiles como el gas envasado o el gasoil; duplica la cantidad de energía de su peso equivalente en leña y, por último, este tipo de energía contribuye a la mitigación del cambio climático, por su combustión limpia y bajas emisiones”.


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