SOCIEDAD

"Me encandiló el sol", dijo el marinero que mató a la enfermera en la ruta


Gabriel López habló en la última jornada del juicio en su contra. Le pidió perdón al esposo y la hija de Sandra Méndez, la víctima del choque. El lunes, los alegatos.
26/04/2019 17:57

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Este viernes finalizó la ronda de testigos en el juicio al marinero Gabriel López, acusado del homicidio culposo de Sandra Méndez, la enfermera de Rawson que falleció en un choque en la Ruta 25 en marzo del año pasado. El próximo lunes será el turno del fiscal, del querellante y del defensor, quienes realizarán los alegatos en la etapa final del juicio oral y público en el que se encuentra imputado el marinero, que se sabe había consumido alcohol y cocaína previo al accidente.

En la última jornada declaró el imputado López, quien dirigiéndose al Tribunal y mirando al esposo de la víctima, pidió perdón por las consecuencias del accidente y expresó que no vio al auto que conducía la mujer porque “seguramente el sol de frente me produjo somnolencia”.

López agegó que “hace mucho tiempo tenía ganas de hablar. Lamento mucho haber provocado este accidente y pido perdón al señor Thomas y a su hija. Sé qué es difícil porque comprendo su dolor. Daría mi vida por volver el tiempo atrás. Es lo que siento y todos los días hablo con Dios. No tuve la intención de hacer mal a nadie y cargaré con esta culpa toda la vida. Tengo ocho hijos y el más chico no sé si me va a conocer cuando salga de la cárcel", aseguró.

Y agregó: "No me considero mala persona. Tengo una pena enorme por haber causado este daño irreparable. Les pido a los jueces que tengan consideración porque soy una persona decente, con los defectos como los tiene cualquiera. Llevo un año y dos meses encerrado y convivo con gente peligrosa. Toda la vida voy a pedirle perdón al señor Thomas”, dijo mirando al esposo de la víctima.

Respecto al momento de la colisión dijo que “mucho no recuerdo, venía despacio. Había un sol molesto de frente, medio en diagonal. Venia escuchando lentos internacionales. De golpe, se me puso todo en blanco y sentí que arrastraba algo. Lo blanco eran los airbag. Después se me acercó el hombre al que le abrí la puerta. Quise ayudar en el otro auto pero me pidieron que  me quede sentado esperando. No recuerdo nunca haber visto al coche de la señora. Calculo que el sol me provoco una somnolencia y me encandiló. Si hubiese podido evitarlo los hacía. No soy mal conductor ni mala persona. Siempre en mi casa hemos vivido bien, de mi trabajo. Ahora mi esposa  limpia casas y mis ocho hijos sé que tienen hambre. Le pido al señor Thomas que no se llene el corazón de odio”, expresó.  
 


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