DEPORTES

La mejor noche, los peores jueces


El comodorense Santana superó ampliamente a Víttori en Concordia pero los jurados le negaron el triunfo y su primer cinturón. Otra noche negra con la televisión, por suerte, como testigo.
02/06/2019 02:00

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Por Ismael Tebes

No hay nada mejor para un peleador que la sensación de haberlo entregado todo, de haber seguido a rajatabla una estrategia y haber transpirado hasta la última gota. Carlos Armando Santana, el “Puma” comodorense, pibe humilde del barrio Moure, laburante de la vida escuchó la campana con esa sensación, la mejor que un boxeador puede tener. Pero la realidad de estos mediocres tiempos del boxeo, le pegaron más duro que Gustavo Víttori, su rival del viernes por la noche en el club Estudiantes de Concordia.

Tres jurados desalmados, viles e inescrupulosos le impidieron festejar lo que había sido una actuación soberbia para el púgil de Comodoro Rivadavia que subió una categoría, se mostró por primera vez para la televisión como fondista y también debutó a la hora de combatir fuera de la Patagonia. Gustavo David “ Vittori (ahora con 23-5-1, 12), retuvo entre comillas su faja y Santana sufrió sin lógica, su tercera derrota como rentado paradójicamente tras cumplir una de sus mejores producciones.

“Santanita” hizo todo bien. Nunca le esquivó a ser visitante, se “agrandó” temprano, copándole el ring al “Perrito” y poniéndolo en aprietos casi desde el round uno. Ahí, producto de un encontronazo de cabezas, el local sufrió una rápida inflamación de su ojo derecho y además, una seguidilla de golpes certeros del chubutense. Vittori tardó medio pelea en reacomodarse, con la visión afectada y sin respuestas técnicas ante un Santana que lució físicamente impecable y que ante los aciertos, desplegó la pelea que se proponía. Por eso mandó en ataque, tiró en cantidad y variando constantemente los ángulos; no pasó sobresaltos en defensa y siempre, pareció llegar un segundo antes que el averiado entrerriano.

El comodorense se hizo dueño en un escenario ajeno y aunque el público, se inclinó por la guapeza y la reacción del “Perrito”, entendió rápido que enfrente había una oposición que viajó por algo más que el cinturón. Excepto algún asalto aislado en el tramo intermedio, el sureño mantuvo el control. Salió intacto en los cruces y siempre respondió con golpes bien direccionados, sin bajar la intensidad a pesar de reconocer más tarde que se había lesionado una mano promediando la quinta vuelta.

Vittori sufrió además el descuento de un punto por un golpe fuera del reglamento y en la puntuación casera, la diferencia parecía ser difícil de remontar. Máxime porque Santana se rearmó después del cambio de aire, siguió tirando con determinación y mostró un boxeo básico, efectivo del que suele “sumar” en las tarjetas.

Luego de un par de chequeos médicos, Vittori continuó herido y ensangrentado, intentando responder lo que Santana le proponía impulsado por la localía y el entorno y ahí, quizás quedó expuesta su mejor virtud.

En Concordia al final, hubo de todo menos justicia. Los jurados le terminaron robando el sueño al comodorense que fue “castigado” con tres tarjetas calcadas que le permitieron a Vittori retener de manera injusta, su título Latino Plata de peso welter en la versión del Consejo Mundial de Boxeo. Un atraco con nombres propios y una verdadera cobardía. Como si hubieran juzgado otra pelea, sin haber pisado el estadio y sin ningún criterio deportivo. Bastó ver los rostros, los gestos y la decepción en el ambiente para darse cuenta quien hizo lo mejor redondeando los diez rounds. Carlos Santana reconoció “decepción” y sentirse despojado de un triunfo legítimo, que hubiera significado su primer cinturón como boxeador profesional.

Nada mejor que tener televisación en vivo para testimoniar la bajeza de las autoridades, la falta de autocrítica, el ninguneo y la mirada relativa de la FAB, que nunca castiga a los oficiales de ring como debiera. El despojo supera cualquier apreciación, como si sumar fuera virtud de unos pocos como si nadie viera lo que es una obviedad. El aplauso del público para el perdedor, según los jurados, terminó siendo el mejor fallo, el genuino. En eso, Carlos Santana aprobó largamente su primer gran exámen; sabiéndose un campeón “moral” y una figura que más allá de una revancha prometida, empieza a meterse entre los mejores.#


Boxeo Carlos Santana robado en Concordia