SOCIEDAD

Sergio Llancamán: con la música patagónica en la mochila y su difusión como objetivo



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El artista viaja con una mochila llena de sueños, púas, cuerdas de guitarra, letras a medio terminar, la mitad de su corazón, porque la otra mitad quedó en su terruño, ilusión, coraje y perseverancia. Para Sergio Llancamán, el joven cantautor rawsense que hace pocos meses decidió llevar su mochila a la capital de todo, Buenos Aires, este es un viaje incierto en cuanto al final, porque el final no está escrito todavía. Mientras tanto trabaja por sus sueños con los objetivos claros como el aire patagónico: que la música patagónica sea conocida y reconocida en todo el país. Pisa escenarios porteños y prepara la presentación de su nuevo disco “Lafken”.

Así, de a poco va tejiendo su presente. Suma minutos sobre los escenarios en grandes urbes, como Córdoba capital y Cosquín y por supuesto en Buenos Aires a la que Fito llamó “Ciudad de pobres corazones”, para Soda fue “La ciudad de la Furia” y para Sergio es “Ciudad Esmeralda”.

El camino no es fácil, la metrópolis es un avispero de artistas soñando todos al mismo tiempo pujado por un espacio en el mundo artístico de elite que signifique reconocimiento y poder vivir de su arte. “Ahora estoy remontando, cuando me vine, vine con mucha incertidumbre de no saber, no conocía a nadie y nadie me conocía”. Sin embargo no era un paracaidista, contaba “con mi experiencia de 15 años de hacer música patagónica, allá, en mi tierra”.

Esta no es una decisión fácil de tomar. “La decisión surgió de un momento para otro”, casi se podría decir que la oportunidad lo buscó a él como surgen, quizás, las mejores oportunidades: “Fue un pase en mi trabajo que no dudé en aceptar, porque mi objetivo siempre fue el mismo: difundir la música patagónica”.

Podría preguntarse por qué la música folklórica del norte o el litoral lograron posicionarse en todo el país, mientras que a la música patagónica le cuesta tanto. Sergio tiene su teoría: “Si bien tenemos autores que nos representan, es necesario seguir haciendo fuerza por la música sureña ya que en muchos lados hace falta que se conozca”. El cantautor capitalino asegura que “no es cuestión que falten artistas o que (la música patagónica) sea de poco agrado para el sentir popular sino que le falta mucha más difusión en las radios o que los grandes medios de comunicación pongan los ojos en nosotros para poder llegar a más gente”.

Sergio asegura que “en todos los lugares donde me presenté en Buenos Aires me recibieron muy, pero muy bien, entonces la música no es que sea aburrida sino que no tiene difusión”. El tema es simple: no podemos querer lo que no conocemos y ese es el objetivo de Sergio Llancamán. En el mundo de la música uno no se puede quedar esperando que lo vengan a buscar, por eso Sergio tomó su mochila y siguió el camino amarillo, porque como dice el dicho “Dios está en todos lados pero atiende en Buenos Aires”.

Nuevo disco

La inspiración no se detiene y a más de 1400 kilómetros de casa, sigue creando magia. El sábado 17 de agosto presentará su cuarto disco de estudio llamado “Lafken”, mar en lengua originaria, en el Centro Cultural José Hernández de Rawson. El jueves 5 de septiembre “Lafken” se presentará en la Casa del Chubut en Buenos Aires.

Con la Orquesta Cateura

Mientras tanto Llancamán se presenta en distintos escenarios. El 5 de julio “canté junto a la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura, dirigida por Favio Chávez” contó entusiasmado. Cateura es un basurero que queda en Asunción de Paraguay. “Hace más de una década profesores de música empezaron a dar clases a los hijos de la gente que trabaja en el basural como recicladores o gancheros como se los conoce allí” relató.

“Empezaron siendo 13 alumnos hoy son más de 400 con más de treinta profesores” explicó y agregó que la orquesta “viaja por todo el mundo con presentaciones en toda América, Europa, cantaron con Stevie Wonder, Megadeth, fueron teloneros de Metállica, Lolita Torres, Rafael, estuvieron con el papa Francisco”.

Sergio Llancamán se presentó a cantar junto a la orquesta en el Centro Cultural de Córdoba invitado por la Fundación Juvips. Se trata de una fundación que “implementa programas y proyectos comunitarios de índole deportivo, cultural y ambiental que empoderan a las personas y fortalecen a la comunidad, promoviendo una vida más sana y saludable destinados a sectores vulnerables de nuestra sociedad para jóvenes con menores oportunidades para fortalecer y brindar herramientas a sus integrantes” según detallan en su página web.

En esa oportunidad Llancamán interpretó dos temas. “Me pidieron si podía cantar “Zamba para Olvidar” que es un clásico del folklore argentino junto a la Orquesta de Cateura” relató Sergio y subrayó “ellos la interpretaron a la perfección y es increíble porque sacaron la canción dos horas antes de interpretarla arriba del escenario por primera vez”. El otro tema fue un obsequio del artista chubutense a los integrantes de la orquesta: “Yo les canté a modo de regalo una canción de Hugo Giménez Agüero que evoca a todo el pueblo indoamericano que se llama “500 años de qué”. Durante el espectáculo se presentaron otros artistas y se brindaron diferentes charlas.

La noche anterior Sergio se presentó por primera vez en La Paila, en el Barrio de Palermo en una peña solidaria. “Es un restaurante muy conocido porque durante el día funciona como espacio cultural; allí se enseñan distintos talleres de canto, guitarra, bombo; el dueño del boliche quedó tan contento con mi presentación que quiere que vaya a presentar el disco “Lafken”” comentó sin poder ocultar su felicidad.

En la provincia mediterránea, el sábado 6 hizo dos presentaciones en Cosquín “me presenté en la mítica peña La Salamanca y en el Fogón Criollo y en las dos tuve muy pero muy buena aceptación del público, me fue excelente”.

Las puertas se están abriendo para Sergio Llancamán, solo hay que saber cuál golpear. Claro que más allá de la felicidad por las presentaciones que surgen y el nuevo disco “la tierra tira”. Es que para este joven cantautor de treinta y dos años nacido y criado en Rawson y Playa Unión el desarraigo no es fácil. “Desde el primer paso que di fuera de mi ciudad ya estaba extrañando. A mi familia, a mis amigos, a todo lo que conocí, a la playa, al campo, todo tira y todo me hace extrañar”.

Como recitando la letra de una de sus canciones asegura que extraña “poder ver a simple vista cuando el sol nace en el horizonte, cuando atardece y el cielo se pone rosado, extraño hasta el viento”.

Sergio Llancamán asegura que todo trabajo que se haga en pos de un sueño exige un sacrificio “y eso es lo que estoy haciendo, estoy sacrificándome en pos de un sueño para mostrar lo que tenemos en la Patagonia. No sé si me va a ir bien o me va a ir mal pero estoy trabajando en eso”. Así de simple, como el viento frío que corta el aire de la Patagonia y el mar bravío que besa la orilla de su tierra.#


Música Sergio Llancamán