Lucas "El Cayu" es un conocido artesano de Trelew, fabricante de duendes, y también baila folclore en la escuela "El Matrero", que participa activamente de la vida cultural de la provincia.
El domingo pasado, a la madrugada, perdió algo más que una mochila con un centro de rastra, una faja y dos facones que lucía cuando bailaba foclore.
Delincuentes rompieron el vidrio de la camioneta, estacionada a la salida de un boliche de Trelew, y se llevaron las pertenencias que le había dejado su padre, que ya no está.
El Día del Padre lo encontró a "El Cayu" sin esos objetos que tienen una historia y su padre se los había dejado a él para que los conservara.
El centro de rastra es de cuero y alpaca, y los cuchillos son uno de cuero de ciervo y el otro de plata y alpaca.
La escuela "El Matrero" no se quedó de brazos cruzados sino que lanzó una campaña de búsqueda de estos objetos robados por todas las ferias de los barrios, a la que rápidamente se sumaron otras agrupaciones folclóricas.
Ellos saben no solo lo que cuestan estas cosas, sino también el valor simbólico que tienen por el peso de la historia que llevan encima. Nunca perdieron las esperanzas a pesar de que uno de ellos no había tenido la misma suerte cuando le robaron.
Ahí cayeron en que no tenían las fotos de esos objetos. Pero la casualidad quiso que aparecieran registros que había tomando un fotógrafo en uno de los certámenes en los que participaron.
En el mundo del folclore local la noticia corrió en bares, barrios y ferias. La foto del famoso bailarín llegó a todos lados, y dio en el clavo en el momento justo en el lugar indicado.
El domingo, en el "Día del Padre", a "El Cayu" le empezaron a llegar señales de que algo estaba empezando a desplazarse. Algo hacía pensar que la buena fortuna estaba empezando a mover sus hilos invisibles.

Entrada la noche el misterioso vendedor apareció: era un "borrachín" que ofrecía objetos de dudosa procedencia en las ferias de los barrios. Ahora había que dar con la persona que los había comprado; convencerlo de que era muy importante que regresaran a "El Cayu".
El comprador era un "buen hombre", dijeron los bailarines, puesto que no dudó en regresarle el centro de rastra por el que había pagado una considerable suma de dinero a su verdadero dueño.
El buen hombre apareció este martes y se negó a recibir cualquier tipo de suma de dinero por ese objeto invaluable que había pagado a este "borrachín".
Este miércoles, cuando "El Cayu" llegó de trabajar, sus compañeros lo estaban esperando con la rastra.
El Cayu ni siquiera pudo hablar de la emoción.
Sus amigos hablaron por él.
Ahora van por recuperar los dos facones que faltan, así el círculo se cierra, y el "El Cayu" puede seguir bailando.

Lucas "El Cayu" es un conocido artesano de Trelew, fabricante de duendes, y también baila folclore en la escuela "El Matrero", que participa activamente de la vida cultural de la provincia.
El domingo pasado, a la madrugada, perdió algo más que una mochila con un centro de rastra, una faja y dos facones que lucía cuando bailaba foclore.
Delincuentes rompieron el vidrio de la camioneta, estacionada a la salida de un boliche de Trelew, y se llevaron las pertenencias que le había dejado su padre, que ya no está.
El Día del Padre lo encontró a "El Cayu" sin esos objetos que tienen una historia y su padre se los había dejado a él para que los conservara.
El centro de rastra es de cuero y alpaca, y los cuchillos son uno de cuero de ciervo y el otro de plata y alpaca.
La escuela "El Matrero" no se quedó de brazos cruzados sino que lanzó una campaña de búsqueda de estos objetos robados por todas las ferias de los barrios, a la que rápidamente se sumaron otras agrupaciones folclóricas.
Ellos saben no solo lo que cuestan estas cosas, sino también el valor simbólico que tienen por el peso de la historia que llevan encima. Nunca perdieron las esperanzas a pesar de que uno de ellos no había tenido la misma suerte cuando le robaron.
Ahí cayeron en que no tenían las fotos de esos objetos. Pero la casualidad quiso que aparecieran registros que había tomando un fotógrafo en uno de los certámenes en los que participaron.
En el mundo del folclore local la noticia corrió en bares, barrios y ferias. La foto del famoso bailarín llegó a todos lados, y dio en el clavo en el momento justo en el lugar indicado.
El domingo, en el "Día del Padre", a "El Cayu" le empezaron a llegar señales de que algo estaba empezando a desplazarse. Algo hacía pensar que la buena fortuna estaba empezando a mover sus hilos invisibles.

Entrada la noche el misterioso vendedor apareció: era un "borrachín" que ofrecía objetos de dudosa procedencia en las ferias de los barrios. Ahora había que dar con la persona que los había comprado; convencerlo de que era muy importante que regresaran a "El Cayu".
El comprador era un "buen hombre", dijeron los bailarines, puesto que no dudó en regresarle el centro de rastra por el que había pagado una considerable suma de dinero a su verdadero dueño.
El buen hombre apareció este martes y se negó a recibir cualquier tipo de suma de dinero por ese objeto invaluable que había pagado a este "borrachín".
Este miércoles, cuando "El Cayu" llegó de trabajar, sus compañeros lo estaban esperando con la rastra.
El Cayu ni siquiera pudo hablar de la emoción.
Sus amigos hablaron por él.
Ahora van por recuperar los dos facones que faltan, así el círculo se cierra, y el "El Cayu" puede seguir bailando.