Nachito, el chico de 14 años que venció el cáncer y unió a su familia

Dolores de cabeza y vómitos. Esos fueron los primeros síntomas que Ignacio Pereyra comenzó a sentir en octubre de 2022. Un año después, luego de 3 operaciones y una quimioterapia, el joven de Rawson, hijo de padres separados, encontró junto a su familia un nuevo significado a la vida.

14 OCT 2023 - 17:15 | Actualizado 14 OCT 2023 - 19:55

Por Martín Tacón / Redacción Jornada

Todo empezó con dolores de cabeza y vómitos. También le costaba caminar. Los síntomas eran confusos porque Ignacio "Nachito" Pereyra, de 14 años y oriundo de Rawson, tiene albinismo y nistagmo, una afección en la que los ojos se mueven de forma rápida e incontrolada.

Cuando empezó con los dolores, la familia hizo revisar a Nachito por varios pediatras. Todos le decían que podía ser la mala alimentación -era época de vacaciones. También asociaban el dolor de cabeza con su problema en la vista. Natacha Ignao, mamá de Nachito, dice que los síntomas se mezclaban con sus afecciones de nacimiento.

“Creíamos que era eso, pero el doctor le hizo hacer ejercicios, Nachito se descompuso, le hicieron una tomografía y después nos llamaron de urgencia: nos dijeron que tenía hidrocefalia y un tumor en el cerebro”, contó la madre.

Fue el 14 de octubre de 2022. El diagnóstico los paralizó, no se esperaban una noticia así. Los neurocirujanos Galván y Grisotto lo operaron de urgencia en Puerto Madryn. Se ocuparon primero de la hidrocefalia.

“El tumor era muy grande, le hacía presión y eso le generaba los dolores de cabeza y vómitos”, dijo Natacha. El 19 de octubre volvieron a operarlo, esta vez para sacarle el tumor. Fueron momentos críticos para la familia: “La operación duró 10 horas, era muy riesgosa y nos habían dado muy pocas expectativas de que salga vivo”.

Ambas operaciones fueron un éxito. Nachito pasó dos semanas internado en Madryn, recibió el alta y fue derivado a Comodoro para continuar con el tratamiento. El panorama era alentador, sin embargo la oncóloga le informó que el tumor era demasiado grande y el tratamiento no podía llevarse adelante en la ciudad. Debía ser derivado de urgencia a Buenos Aires para realizarse una radioterapia pediátrica.

Nachito permaneció un mes en Buenos Aires junto a su familia. Vio a Argentina consagrarse campeón del mundo en Qatar mientras realizaba su tratamiento. El 22 de diciembre, día clave, se sometió a una cirugía definitiva. “Esta operación fue cien veces más riesgosa que la de Madryn, porque iban a volver a abrir una herida y corría riesgo de infección”, relató Natacha.

Después de 4 horas de cirugía, lograron extraer un 95% del tumor. “Evolucionó bien y nos quedamos haciendo radioterapia durante 3 meses”, describió. El 1ro de marzo, Nachito volvió a su casa en Rawson. Lo que quedaba por delante era otro desafío: el tratamiento de quimioterapia en Comodoro.

La quimio se prolongó de abril a octubre. Después de tanto sacrificio, el día más esperado llegó. El jueves 12 de octubre de 2023, un año después de su diagnóstico, Nachito Pereyra tocó la campana. La campana es un símbolo de esperanza, un ritual terapéutico sanador que significa haber terminado el tratamiento de quimioterapia.

Enseñanza de vida

Nachito venció el cáncer. Su familia aprendió el verdadero valor de la vida durante el proceso.

“El tumor que tenía Nacho es un meduloblastoma, se da en los adolescentes varones entre los 13 y 14 años, cuando los nenes se desarrollan y hacen el cambio hormonal”, contó su madre. “Nosotros no nos dábamos cuenta de los síntomas porque él es albino, el nistagmo es normal, y también caminar mal por los problemas de baja visión. Nunca imaginamos que nuestro hijo tenía un tumor”.

En el momento que Nacho comenzó con las dolencias, Natacha trabajaba de depiladora y cosmetóloga. Su vida cambió rotundamente. “Tuve que dejar de trabajar y no entraba plata a mi casa”, dijo.

La comunidad brindó su granito de arena. “La gente de Rawson fue increíble. Hicimos venta de sorrentinos, prepizas, y la gente se portó excelente. Recibimos donaciones de Vialidad Provincial, ellos juntaron plata y nos dieron. El papá de Nacho trabaja en la U6 y sus compañeros también hicieron una colecta”.

Nacho terminó su quimioterapia, pero el proceso sigue. “Tenemos que seguir haciendo controles. Él tiene una válvula y catéter para las quimio. Tenemos que seguir viajando y hacer controles cada 3 meses. Y tenemos que volver a Buenos Aires”.

“Hay que valorar la vida”, reflexionó Natacha. “A veces los seres humanos somos inconformistas, queremos lo material y pensamos en cambiar el auto, agrandar la casa. Cuando te pasan cosas así, como con Nacho, te das cuenta que si no tenés salud, la plata, la casa y el auto no valen nada. Es un milagro de Dios tener hijos sanos. El cáncer da lecciones de vida. Con el papá de Nacho estamos separados, y sin embargo con su familia y la mía hicimos un gran equipo; viajábamos juntos, cocinábamos, nos acompañábamos. Fue muy importante, por eso hay que celebrar la vida todos los días”.

Nachito, fanático de Germinal, junto al plantel profesional que juega el Torneo Federal A.

14 OCT 2023 - 17:15

Por Martín Tacón / Redacción Jornada

Todo empezó con dolores de cabeza y vómitos. También le costaba caminar. Los síntomas eran confusos porque Ignacio "Nachito" Pereyra, de 14 años y oriundo de Rawson, tiene albinismo y nistagmo, una afección en la que los ojos se mueven de forma rápida e incontrolada.

Cuando empezó con los dolores, la familia hizo revisar a Nachito por varios pediatras. Todos le decían que podía ser la mala alimentación -era época de vacaciones. También asociaban el dolor de cabeza con su problema en la vista. Natacha Ignao, mamá de Nachito, dice que los síntomas se mezclaban con sus afecciones de nacimiento.

“Creíamos que era eso, pero el doctor le hizo hacer ejercicios, Nachito se descompuso, le hicieron una tomografía y después nos llamaron de urgencia: nos dijeron que tenía hidrocefalia y un tumor en el cerebro”, contó la madre.

Fue el 14 de octubre de 2022. El diagnóstico los paralizó, no se esperaban una noticia así. Los neurocirujanos Galván y Grisotto lo operaron de urgencia en Puerto Madryn. Se ocuparon primero de la hidrocefalia.

“El tumor era muy grande, le hacía presión y eso le generaba los dolores de cabeza y vómitos”, dijo Natacha. El 19 de octubre volvieron a operarlo, esta vez para sacarle el tumor. Fueron momentos críticos para la familia: “La operación duró 10 horas, era muy riesgosa y nos habían dado muy pocas expectativas de que salga vivo”.

Ambas operaciones fueron un éxito. Nachito pasó dos semanas internado en Madryn, recibió el alta y fue derivado a Comodoro para continuar con el tratamiento. El panorama era alentador, sin embargo la oncóloga le informó que el tumor era demasiado grande y el tratamiento no podía llevarse adelante en la ciudad. Debía ser derivado de urgencia a Buenos Aires para realizarse una radioterapia pediátrica.

Nachito permaneció un mes en Buenos Aires junto a su familia. Vio a Argentina consagrarse campeón del mundo en Qatar mientras realizaba su tratamiento. El 22 de diciembre, día clave, se sometió a una cirugía definitiva. “Esta operación fue cien veces más riesgosa que la de Madryn, porque iban a volver a abrir una herida y corría riesgo de infección”, relató Natacha.

Después de 4 horas de cirugía, lograron extraer un 95% del tumor. “Evolucionó bien y nos quedamos haciendo radioterapia durante 3 meses”, describió. El 1ro de marzo, Nachito volvió a su casa en Rawson. Lo que quedaba por delante era otro desafío: el tratamiento de quimioterapia en Comodoro.

La quimio se prolongó de abril a octubre. Después de tanto sacrificio, el día más esperado llegó. El jueves 12 de octubre de 2023, un año después de su diagnóstico, Nachito Pereyra tocó la campana. La campana es un símbolo de esperanza, un ritual terapéutico sanador que significa haber terminado el tratamiento de quimioterapia.

Enseñanza de vida

Nachito venció el cáncer. Su familia aprendió el verdadero valor de la vida durante el proceso.

“El tumor que tenía Nacho es un meduloblastoma, se da en los adolescentes varones entre los 13 y 14 años, cuando los nenes se desarrollan y hacen el cambio hormonal”, contó su madre. “Nosotros no nos dábamos cuenta de los síntomas porque él es albino, el nistagmo es normal, y también caminar mal por los problemas de baja visión. Nunca imaginamos que nuestro hijo tenía un tumor”.

En el momento que Nacho comenzó con las dolencias, Natacha trabajaba de depiladora y cosmetóloga. Su vida cambió rotundamente. “Tuve que dejar de trabajar y no entraba plata a mi casa”, dijo.

La comunidad brindó su granito de arena. “La gente de Rawson fue increíble. Hicimos venta de sorrentinos, prepizas, y la gente se portó excelente. Recibimos donaciones de Vialidad Provincial, ellos juntaron plata y nos dieron. El papá de Nacho trabaja en la U6 y sus compañeros también hicieron una colecta”.

Nacho terminó su quimioterapia, pero el proceso sigue. “Tenemos que seguir haciendo controles. Él tiene una válvula y catéter para las quimio. Tenemos que seguir viajando y hacer controles cada 3 meses. Y tenemos que volver a Buenos Aires”.

“Hay que valorar la vida”, reflexionó Natacha. “A veces los seres humanos somos inconformistas, queremos lo material y pensamos en cambiar el auto, agrandar la casa. Cuando te pasan cosas así, como con Nacho, te das cuenta que si no tenés salud, la plata, la casa y el auto no valen nada. Es un milagro de Dios tener hijos sanos. El cáncer da lecciones de vida. Con el papá de Nacho estamos separados, y sin embargo con su familia y la mía hicimos un gran equipo; viajábamos juntos, cocinábamos, nos acompañábamos. Fue muy importante, por eso hay que celebrar la vida todos los días”.

Nachito, fanático de Germinal, junto al plantel profesional que juega el Torneo Federal A.