Fernando Álvarez de Celis, actual funcionario nacional y testigo e iniciador de la causa Emergencia Climática insistió en la responsabilidad de quienes durante la peor catástrofe climática que vivió Comodoro Rivadavia, cometieron ilícitos en función de un beneficio propio.
“Cuando escuché el veredicto sentí gran tristeza porque hubo gente que delinquió y del mismo modo, la tranquilidad de haber hecho las cosas bien, de tratar de que esto no quede impune, de ir a la Justicia; mostrar las pruebas e ir a declarar como testigo”, explicó en Cadena Tiempo.
“Me hubiera gustado como funcionario más que denunciar, poder celebrar las obras que se iban haciendo en la ciudad y que no se concretaron porque ganó la corrupción ya que los recursos que corresponden, fueron a manos privadas o a manos ajenas”.
Reconoció el rol de los fiscales Héctor Iturrioz y Cristian Olazábal que investigaron “teniendo todo en contra” luego de que se desestimara el juicio por falta de pruebas. “Pensemos que hace dos meses hubo dos fiscales que dijeron que no se podía llevar a cabo el juicio, ni siquiera para condenar. Hay gente poderosa y que tienen recursos para que las cosas queden impunes”, sostuvo Álvarez de Celis.
“Se tardó mucho por todas las trabas que se pusieron, pero si la justicia actuara no habría corrupción posible. Espero no sea solamente esto mirar para atrás, sino que sea también una buena manera de decir a los que vienen, `ojo con lo que van a hacer´, advertirles que si roban van a ir presos. Funcionalmente la justicia es central para éste tipo de cuestiones”.
Consideró “imperdonable” que estas acciones se hayan dado en un contexto extremo en la catástrofe. “Hablando con el actual ministro de Seguridad, Héctor Iturrioz, nos decía que él escuchó muchas declaraciones de la gente, pero que después los vecinos no querían participar como testigos. A mí me costó un poquito menos que a los que viven en Comodoro, porque no vivo ahí y no me amedrenta nada. Vi a vecinos y empresarios con miedo y a funcionarios que no se quieren meter”.
“Es muy fuerte –agregó el funcionario- la presión que hacía esta gente. Está involucrado el municipio y todo el aparato. Hay dos secretarios y pensemos también que el propio fiscal dijo que había que investigar a las máximas autoridades, en ese momento eran Luque y Linares”.
Desde su rol de secretario de Obras Públicas, Álvarez de Célis explicó que debió declarar en un hecho de características similares. “Me pasó en otra provincia con el tema de las emergencias que es donde los controles se bajan un poco para que se haga todo más rápido. Me pasó en Tucumán donde hubo un caso, no de la magnitud de Comodoro, pero sí parecido respecto a que el Estado aprovechaba esa emergencia para desviar fondos”.
El funcionario lamentó que existen niveles muy altos de corrupción dentro de la política argentina. “Lo de Comodoro fue una cosa inaudita por el contexto y por el tamaño que involucraba. En el movimiento de 50 millones de pesos que veníamos controlando pasaron a 280 millones de pesos. Fue algo demasiado obvio que dejaba entrever que había algo que no correspondía. Ahora se tiene que esperar el número real de la cantidad de dólares que vendrían a la ciudad y que espero que vayan a lo que se necesita, o sea las obras pendientes como para determinar los años de pena para cada imputado”.

Fernando Álvarez de Celis, actual funcionario nacional y testigo e iniciador de la causa Emergencia Climática insistió en la responsabilidad de quienes durante la peor catástrofe climática que vivió Comodoro Rivadavia, cometieron ilícitos en función de un beneficio propio.
“Cuando escuché el veredicto sentí gran tristeza porque hubo gente que delinquió y del mismo modo, la tranquilidad de haber hecho las cosas bien, de tratar de que esto no quede impune, de ir a la Justicia; mostrar las pruebas e ir a declarar como testigo”, explicó en Cadena Tiempo.
“Me hubiera gustado como funcionario más que denunciar, poder celebrar las obras que se iban haciendo en la ciudad y que no se concretaron porque ganó la corrupción ya que los recursos que corresponden, fueron a manos privadas o a manos ajenas”.
Reconoció el rol de los fiscales Héctor Iturrioz y Cristian Olazábal que investigaron “teniendo todo en contra” luego de que se desestimara el juicio por falta de pruebas. “Pensemos que hace dos meses hubo dos fiscales que dijeron que no se podía llevar a cabo el juicio, ni siquiera para condenar. Hay gente poderosa y que tienen recursos para que las cosas queden impunes”, sostuvo Álvarez de Celis.
“Se tardó mucho por todas las trabas que se pusieron, pero si la justicia actuara no habría corrupción posible. Espero no sea solamente esto mirar para atrás, sino que sea también una buena manera de decir a los que vienen, `ojo con lo que van a hacer´, advertirles que si roban van a ir presos. Funcionalmente la justicia es central para éste tipo de cuestiones”.
Consideró “imperdonable” que estas acciones se hayan dado en un contexto extremo en la catástrofe. “Hablando con el actual ministro de Seguridad, Héctor Iturrioz, nos decía que él escuchó muchas declaraciones de la gente, pero que después los vecinos no querían participar como testigos. A mí me costó un poquito menos que a los que viven en Comodoro, porque no vivo ahí y no me amedrenta nada. Vi a vecinos y empresarios con miedo y a funcionarios que no se quieren meter”.
“Es muy fuerte –agregó el funcionario- la presión que hacía esta gente. Está involucrado el municipio y todo el aparato. Hay dos secretarios y pensemos también que el propio fiscal dijo que había que investigar a las máximas autoridades, en ese momento eran Luque y Linares”.
Desde su rol de secretario de Obras Públicas, Álvarez de Célis explicó que debió declarar en un hecho de características similares. “Me pasó en otra provincia con el tema de las emergencias que es donde los controles se bajan un poco para que se haga todo más rápido. Me pasó en Tucumán donde hubo un caso, no de la magnitud de Comodoro, pero sí parecido respecto a que el Estado aprovechaba esa emergencia para desviar fondos”.
El funcionario lamentó que existen niveles muy altos de corrupción dentro de la política argentina. “Lo de Comodoro fue una cosa inaudita por el contexto y por el tamaño que involucraba. En el movimiento de 50 millones de pesos que veníamos controlando pasaron a 280 millones de pesos. Fue algo demasiado obvio que dejaba entrever que había algo que no correspondía. Ahora se tiene que esperar el número real de la cantidad de dólares que vendrían a la ciudad y que espero que vayan a lo que se necesita, o sea las obras pendientes como para determinar los años de pena para cada imputado”.