In memoriam Francisco José Sánchez 1-5-1912/16-11-1996

Por Juan Arcuri * / Especial para Jornada
Caminaba por el barrio Unión de Trelew a fines de los ’80 y en la calle Urquiza Norte 41 me sorprendieron dos tótems tallados en madera. Salió el hombre de esa casa, nos presentamos y me invitó al quincho donde estaban sus otras esculturas en cerámica, esculturas de caracoles, piedras, un museo personal y familiar, y una carpeta de recortes de periódicos de la travesía de “El hombre de la cruz”.
Gracias al reencuentro en estos días con sus hijas Mirta, Olga, Nélida y Francisco Alberto “Lalo”, que reunieron parte del material que conservan, aún se puede volver a contar esta historia de militancia poco conocida del hombre que nace un 1° de mayo, muere unas horas antes del Día del Militante y fue uno de los que acompañó a Perón a la vuelta de su exilio.

De un reportaje escrito que publicó el diario La Capital de Mar del Plata el 30 de julio de 1990, extraje algunos párrafos:
“Llegaron los dieciséis años y resolví tomar mi independencia, por lo tanto, anduve errando por casi todas las provincias en trenes de carga, trabajando en las cosechas de maíz, cosechas finas y de algodón en el Chaco. Conocí, por lo tanto, la vida en su etapa dolorosa y real, los sufrimientos de los que trabajan de sol a sol (…).”
“Trabajé como estibador en el puerto; luego en el frigorífico Anglo de la isla Maciel, allí éramos esclavos blancos de capataces polacos con carta blanca. Fui promotor de grandes líos y me despidieron por revoltoso. Estuve en los yerbales de Formosa y en las facendas de Brasil ¡Dios Santo! Negreros con látigos y fusiles… Escapamos por milagro con amigos correntinos (…).”
“Me impactó el sufrimiento de los trabajadores, muchos italianos con sus familias llegaban en trenes de carga, hacían las cosechas y luego regresaban a su país y les sobraba dinero para otro año. Pero muchos quedaron con sus familias y todo en los quebrachales y yerbales brasileños y formoseños (…).”
“Trabajé de electricista, peón de albañil y otros trabajos para poder mantenerme. Decidí radicarme en Mar del Plata, donde ingresé como electricista en la casa Matalia, en una empresa de construcciones en el mismo oficio. Fui electricista de prevención en la demolición de la Rambla Vieja. Armé un gran galpón con mis manos e instalé una fábrica de bacalao de cazón llamada “La sirena del sur”, como socio industrial. Los socios capitalistas se quedaron con todo lo que sabía, no podía igualar su capital, eso me pasó por ser confiado y actuar con mi forma honesta de proceder (…).”

“Todos esos desengaños y frustraciones hicieron germinar en mí la idea y me preguntaba cómo no nacía un hombre como Espartaco que pusiera fin a esta injusticia que soportaban los trabajadores, un verdadero patriota que gobernara con justicia real para todos los argentinos y principalmente para todos los trabajadores. Seguí con atención la campaña de Perón y Evita; no sé si fue un sueño o algo que se relacionaba con mis ideales y las miserables explotaciones, interminables injusticias sociales hacia la clase trabajadora que soportaba una pesada cruz. Fue una de esas noches que pensé y decidí ser el representante de los sufrientes trabajadores y protagonista del dolor que iba a producir en mis carnes el llevar una pesada cruz. De tal modo trataría de comprometer a Perón públicamente, simbolizando que él nos sacaría esa pesada cruz milenaria de injusticias (…).”
El domingo de Pascuas 21 de abril de 1946, desde el local del Partido Laborista de Mar del Plata, en la calle Guido 1674, Francisco José Sánchez inicia la “Cruzada de Unidad Fraternal Laborista”. Una multitud estimada en quince mil personas lo alentó y despidió en su marcha con la cruz de 56 kilos que construyó con amigos, “más los atuendos y ropas que sumaban 9 kilos más, agregados al frío, la lluvia, el viento y las llagas de los pies, producidas por las ampollas al caminar de dos a tres leguas por día, calculando de doce a catorce horas diarias (…).”
“Al final de la jornada, aliviaba mis dolores descansando mis pies en agua y sal. Luego, al iniciar la jornada siguiente, vendados los pies sin poder calzarme, porque era imposible resistir calzado alguno, caminaba hasta que se calentaban los pies, descansando cada tramo de treinta o cuarenta metros, uno o dos minutos para cambiar la cruz de un hombro a otro y así durante cuarenta y cuatro días hasta llegar a la meta final”.
“Sólo Dios sabe lo que yo sufrí, por mi idealismo, la fuerza para este logro salía de mi espíritu indomable, hacia el cumplimiento que me había propuesto. El aliento de la gran cantidad de gente que me esperaba en el camino con mucho entusiasmo, alcanzándome mates, comida, en tal cantidad que no sabía qué hacer con ella. A medida que fluyen los recuerdos, veo nítidamente la caravana de personas que me acompañaban, caminando, en carros, micros, autos y es de hacer notar los sentimientos caritativos que demostraban además de sentimientos religiosos, al extremo de desprenderse de medallas que generosamente prendían en mis ropas (...).”

“En todos los pueblos a los que llegaba daba conferencias sobre los temas que de alguna manera pusieran en evidencia la injusticia social. Estas conferencias las organizaban miembros del Partido Peronista que anticipándose a mi arribo me informaban que ya había gente esperándome a la entrada del pueblo.”
El martes 4 de junio de 1946 asume Perón la presidencia y un poco retrasado de acuerdo a sus planes, el sábado 8 llega Francisco a Plaza de Mayo y es recibido por el Presidente en la Casa Rosada. En ese encuentro le pide venir al Sur a luchar por la dignidad de los trabajadores creando sindicatos. Y Francisco cumplió.
* El autor fue director de Cultura de Trelew y subsecretario de Derechos Humanos de Chubut, entre otros.
El recuerdo de los hijos
Mirta, Olga, Nélida y Francisco, cuatro de los seis hijos de Francisco Sánchez se reunieron esta semana para recordar a su padre pocos días antes de cumplirse 29 años de su partida. El recuerdo emocionado a un hombre que militó todos los días de su vida, su vínculo con Perón (formó parte de la delegación que regresó con el líder tras 18 años de proscripción),su paso por el barrio Unión de Trelew, la creación del Sindicato de Emopleados Municipales y su destacada participación como diputado provincial por el Partido Justicialista a partir de 1973, cuando Benito Fernández fue elegido gobernador de Chubut y Héctor Cámpora Presidentetras la dictadura de Lanusse.

Desde su fallecimiento, Francisco quedó en el recuerdo de muchos vecinos de la ciudad valletana, principalmente del barrio Unión, donde en la primera década de los 2000 fue homenajeado, instituyendo su nombre a la plaza de esa populosa barriada trelewense y al Gimnasio Municipal N° 2, ubicado en la esquina de Moreno y Berwin.

In memoriam Francisco José Sánchez 1-5-1912/16-11-1996

Por Juan Arcuri * / Especial para Jornada
Caminaba por el barrio Unión de Trelew a fines de los ’80 y en la calle Urquiza Norte 41 me sorprendieron dos tótems tallados en madera. Salió el hombre de esa casa, nos presentamos y me invitó al quincho donde estaban sus otras esculturas en cerámica, esculturas de caracoles, piedras, un museo personal y familiar, y una carpeta de recortes de periódicos de la travesía de “El hombre de la cruz”.
Gracias al reencuentro en estos días con sus hijas Mirta, Olga, Nélida y Francisco Alberto “Lalo”, que reunieron parte del material que conservan, aún se puede volver a contar esta historia de militancia poco conocida del hombre que nace un 1° de mayo, muere unas horas antes del Día del Militante y fue uno de los que acompañó a Perón a la vuelta de su exilio.

De un reportaje escrito que publicó el diario La Capital de Mar del Plata el 30 de julio de 1990, extraje algunos párrafos:
“Llegaron los dieciséis años y resolví tomar mi independencia, por lo tanto, anduve errando por casi todas las provincias en trenes de carga, trabajando en las cosechas de maíz, cosechas finas y de algodón en el Chaco. Conocí, por lo tanto, la vida en su etapa dolorosa y real, los sufrimientos de los que trabajan de sol a sol (…).”
“Trabajé como estibador en el puerto; luego en el frigorífico Anglo de la isla Maciel, allí éramos esclavos blancos de capataces polacos con carta blanca. Fui promotor de grandes líos y me despidieron por revoltoso. Estuve en los yerbales de Formosa y en las facendas de Brasil ¡Dios Santo! Negreros con látigos y fusiles… Escapamos por milagro con amigos correntinos (…).”
“Me impactó el sufrimiento de los trabajadores, muchos italianos con sus familias llegaban en trenes de carga, hacían las cosechas y luego regresaban a su país y les sobraba dinero para otro año. Pero muchos quedaron con sus familias y todo en los quebrachales y yerbales brasileños y formoseños (…).”
“Trabajé de electricista, peón de albañil y otros trabajos para poder mantenerme. Decidí radicarme en Mar del Plata, donde ingresé como electricista en la casa Matalia, en una empresa de construcciones en el mismo oficio. Fui electricista de prevención en la demolición de la Rambla Vieja. Armé un gran galpón con mis manos e instalé una fábrica de bacalao de cazón llamada “La sirena del sur”, como socio industrial. Los socios capitalistas se quedaron con todo lo que sabía, no podía igualar su capital, eso me pasó por ser confiado y actuar con mi forma honesta de proceder (…).”

“Todos esos desengaños y frustraciones hicieron germinar en mí la idea y me preguntaba cómo no nacía un hombre como Espartaco que pusiera fin a esta injusticia que soportaban los trabajadores, un verdadero patriota que gobernara con justicia real para todos los argentinos y principalmente para todos los trabajadores. Seguí con atención la campaña de Perón y Evita; no sé si fue un sueño o algo que se relacionaba con mis ideales y las miserables explotaciones, interminables injusticias sociales hacia la clase trabajadora que soportaba una pesada cruz. Fue una de esas noches que pensé y decidí ser el representante de los sufrientes trabajadores y protagonista del dolor que iba a producir en mis carnes el llevar una pesada cruz. De tal modo trataría de comprometer a Perón públicamente, simbolizando que él nos sacaría esa pesada cruz milenaria de injusticias (…).”
El domingo de Pascuas 21 de abril de 1946, desde el local del Partido Laborista de Mar del Plata, en la calle Guido 1674, Francisco José Sánchez inicia la “Cruzada de Unidad Fraternal Laborista”. Una multitud estimada en quince mil personas lo alentó y despidió en su marcha con la cruz de 56 kilos que construyó con amigos, “más los atuendos y ropas que sumaban 9 kilos más, agregados al frío, la lluvia, el viento y las llagas de los pies, producidas por las ampollas al caminar de dos a tres leguas por día, calculando de doce a catorce horas diarias (…).”
“Al final de la jornada, aliviaba mis dolores descansando mis pies en agua y sal. Luego, al iniciar la jornada siguiente, vendados los pies sin poder calzarme, porque era imposible resistir calzado alguno, caminaba hasta que se calentaban los pies, descansando cada tramo de treinta o cuarenta metros, uno o dos minutos para cambiar la cruz de un hombro a otro y así durante cuarenta y cuatro días hasta llegar a la meta final”.
“Sólo Dios sabe lo que yo sufrí, por mi idealismo, la fuerza para este logro salía de mi espíritu indomable, hacia el cumplimiento que me había propuesto. El aliento de la gran cantidad de gente que me esperaba en el camino con mucho entusiasmo, alcanzándome mates, comida, en tal cantidad que no sabía qué hacer con ella. A medida que fluyen los recuerdos, veo nítidamente la caravana de personas que me acompañaban, caminando, en carros, micros, autos y es de hacer notar los sentimientos caritativos que demostraban además de sentimientos religiosos, al extremo de desprenderse de medallas que generosamente prendían en mis ropas (...).”

“En todos los pueblos a los que llegaba daba conferencias sobre los temas que de alguna manera pusieran en evidencia la injusticia social. Estas conferencias las organizaban miembros del Partido Peronista que anticipándose a mi arribo me informaban que ya había gente esperándome a la entrada del pueblo.”
El martes 4 de junio de 1946 asume Perón la presidencia y un poco retrasado de acuerdo a sus planes, el sábado 8 llega Francisco a Plaza de Mayo y es recibido por el Presidente en la Casa Rosada. En ese encuentro le pide venir al Sur a luchar por la dignidad de los trabajadores creando sindicatos. Y Francisco cumplió.
* El autor fue director de Cultura de Trelew y subsecretario de Derechos Humanos de Chubut, entre otros.
El recuerdo de los hijos
Mirta, Olga, Nélida y Francisco, cuatro de los seis hijos de Francisco Sánchez se reunieron esta semana para recordar a su padre pocos días antes de cumplirse 29 años de su partida. El recuerdo emocionado a un hombre que militó todos los días de su vida, su vínculo con Perón (formó parte de la delegación que regresó con el líder tras 18 años de proscripción),su paso por el barrio Unión de Trelew, la creación del Sindicato de Emopleados Municipales y su destacada participación como diputado provincial por el Partido Justicialista a partir de 1973, cuando Benito Fernández fue elegido gobernador de Chubut y Héctor Cámpora Presidentetras la dictadura de Lanusse.

Desde su fallecimiento, Francisco quedó en el recuerdo de muchos vecinos de la ciudad valletana, principalmente del barrio Unión, donde en la primera década de los 2000 fue homenajeado, instituyendo su nombre a la plaza de esa populosa barriada trelewense y al Gimnasio Municipal N° 2, ubicado en la esquina de Moreno y Berwin.