En el transcurso de la audiencia por el femicidio de Myrna Maidana siguieron prestando declaración los testigos presentados por la Fiscalía, aunque en primer momento pidió volver a hablar el imputado por el crimen:“No soy el monstruo que se menciona en las redes sino una persona de 55 años, padre de dos hijos”, afirmó Pablo Moyano, reconociendo que “obviamente me he equivocado en el transcurso de mi vida, pero he cometido muchos aciertos también”.
“Cuando ese día escuché llegar el auto me paralicé, no supe qué hacer, esconderme porque no quería que me viera. Lo primero que se me ocurrió fue estar atrás de la puerta y ni bien entró me avalancé sobre ella, forcejeamos, yo no quería ni siquiera hablar para que no conociera mi voz”.
“Se quiso soltar, la agarré con fuerza y tropezamos. Al caer sobre ella también me lastimé la parte de la muñeca, después no recuerdo”.
En el transcurso de la mañana siguieron brindando sus testimonios las personas convocadas por la Fiscalía, como compañeros de trabajo en la remisería o conocidos de Moyano por ser familiares de quien le alquilaba la habitación en Trelew.
“Myrna tenía miedo”
Entre los testimonios que se escucharon en el juicio, habló una compañera de trabajo del acusado en la remisería; quien lo calificó como una persona “egocéntrica, que le gustaba llamar la atención”. Ella confirmó que conocía la relación existente entre Pablo Moyano y Myrna Maidana ya que el propio remisero contaba sobre ella y les hacía escuchar los audios que le enviaba la fallecida.
Incluso confirmó que Moyano estuvo quedándose 3 o 4 días en la casa de Myrna y que le había comentado que su intención era quedarse allí, pero que cuando le preguntó a la dueña de casa se lo negó y eso lo molestó. Días después terminó la relación.

Incluso contó una situación donde una vecina del Área 16 llamó a la remisería quejándose porque uno de los vehículos había atropellado a su perro y que no se había ni detenido, el chofer era Moyano. Cuando lo confrontó por el tema “lo minimizó, dijo que el perro era viejo y ciego”.
Luego testificó otra persona que conocía al acusado porque un familiar suyo era el propietario de la pensión donde alquilaba una habitación en Trelew. Relató que el día de crimen, pasado el mediodía, llegó Moyano a la vivienda con un vehículo que no conocía trayendo un montón de cosas, por lo que le pidió ayuda para descargar parte de las mismas en el lugar. Luego esa misma tarde le solicitó ayuda para instalar uno de los televisores que había traído.
Al momento de declarar las amigas y compañeras de trabajo de Myrna, coincidieron en afirmar que sabían que mantenía una relación con un remisero, pero no lo conocieron, una de ellas lo vio una mañana acompañando a la víctima en su vehículo. “Al principio estaba entusiasmada, pero después manifestó preocupación porque era muy intenso, muy tóxico. “Me contó que estaba asustada por la intensidad de Pablo y que le había pedido vivir con ella”, relató.
Varias de sus amigas también declararon que cuando descubrieron el asesinato, lo primero que pensaron fue que el autor era Pablo Moyano.
“Estoy dentro del perfil”
Por último, declaró otra de las mujeres con las que compartía una relación Moyano y que había conocido a través de la aplicación de citas. Ella relató que se conocieron el 27 de mayo y el día del crimen de Myrna, el 11 de junio, fue a su casa a cenar y se quedó a dormir allí.
Cuando llegó tipo 20:30 horas de ese día, “me pidió si podía lavar la ropa que traía porque no tenía lavarropas. Además, me trajo un perfume importado que me contó se olvidó una pasajera”. (Era el robado a Myrna)
Cuando llegó “le vi un corte en la cara que me dijo fue al afeitarse y una mano hinchada”, pero estaba “normal”. Pasó la noche en su casa y al otro día fue detenido por la policía.

En su declaración ella aseguró que en estos últimos días se dio cuenta “el riesgo que corría con esta persona”, y comparando su situación con la de Myrna, afirmó que no le pasó lo mismo “porque no alcancé a decirle que no cuando también me dijo que quería alquilar una habitación de mi casa. Le contesté que prefería darle plata para que pague su alquiler y de hecho le presté plata, menos de la que me pedía”.
“Estoy dentro del perfil, soy docente, tengo mi casa y vivo sola”, concluyó.

En el transcurso de la audiencia por el femicidio de Myrna Maidana siguieron prestando declaración los testigos presentados por la Fiscalía, aunque en primer momento pidió volver a hablar el imputado por el crimen:“No soy el monstruo que se menciona en las redes sino una persona de 55 años, padre de dos hijos”, afirmó Pablo Moyano, reconociendo que “obviamente me he equivocado en el transcurso de mi vida, pero he cometido muchos aciertos también”.
“Cuando ese día escuché llegar el auto me paralicé, no supe qué hacer, esconderme porque no quería que me viera. Lo primero que se me ocurrió fue estar atrás de la puerta y ni bien entró me avalancé sobre ella, forcejeamos, yo no quería ni siquiera hablar para que no conociera mi voz”.
“Se quiso soltar, la agarré con fuerza y tropezamos. Al caer sobre ella también me lastimé la parte de la muñeca, después no recuerdo”.
En el transcurso de la mañana siguieron brindando sus testimonios las personas convocadas por la Fiscalía, como compañeros de trabajo en la remisería o conocidos de Moyano por ser familiares de quien le alquilaba la habitación en Trelew.
“Myrna tenía miedo”
Entre los testimonios que se escucharon en el juicio, habló una compañera de trabajo del acusado en la remisería; quien lo calificó como una persona “egocéntrica, que le gustaba llamar la atención”. Ella confirmó que conocía la relación existente entre Pablo Moyano y Myrna Maidana ya que el propio remisero contaba sobre ella y les hacía escuchar los audios que le enviaba la fallecida.
Incluso confirmó que Moyano estuvo quedándose 3 o 4 días en la casa de Myrna y que le había comentado que su intención era quedarse allí, pero que cuando le preguntó a la dueña de casa se lo negó y eso lo molestó. Días después terminó la relación.

Incluso contó una situación donde una vecina del Área 16 llamó a la remisería quejándose porque uno de los vehículos había atropellado a su perro y que no se había ni detenido, el chofer era Moyano. Cuando lo confrontó por el tema “lo minimizó, dijo que el perro era viejo y ciego”.
Luego testificó otra persona que conocía al acusado porque un familiar suyo era el propietario de la pensión donde alquilaba una habitación en Trelew. Relató que el día de crimen, pasado el mediodía, llegó Moyano a la vivienda con un vehículo que no conocía trayendo un montón de cosas, por lo que le pidió ayuda para descargar parte de las mismas en el lugar. Luego esa misma tarde le solicitó ayuda para instalar uno de los televisores que había traído.
Al momento de declarar las amigas y compañeras de trabajo de Myrna, coincidieron en afirmar que sabían que mantenía una relación con un remisero, pero no lo conocieron, una de ellas lo vio una mañana acompañando a la víctima en su vehículo. “Al principio estaba entusiasmada, pero después manifestó preocupación porque era muy intenso, muy tóxico. “Me contó que estaba asustada por la intensidad de Pablo y que le había pedido vivir con ella”, relató.
Varias de sus amigas también declararon que cuando descubrieron el asesinato, lo primero que pensaron fue que el autor era Pablo Moyano.
“Estoy dentro del perfil”
Por último, declaró otra de las mujeres con las que compartía una relación Moyano y que había conocido a través de la aplicación de citas. Ella relató que se conocieron el 27 de mayo y el día del crimen de Myrna, el 11 de junio, fue a su casa a cenar y se quedó a dormir allí.
Cuando llegó tipo 20:30 horas de ese día, “me pidió si podía lavar la ropa que traía porque no tenía lavarropas. Además, me trajo un perfume importado que me contó se olvidó una pasajera”. (Era el robado a Myrna)
Cuando llegó “le vi un corte en la cara que me dijo fue al afeitarse y una mano hinchada”, pero estaba “normal”. Pasó la noche en su casa y al otro día fue detenido por la policía.

En su declaración ella aseguró que en estos últimos días se dio cuenta “el riesgo que corría con esta persona”, y comparando su situación con la de Myrna, afirmó que no le pasó lo mismo “porque no alcancé a decirle que no cuando también me dijo que quería alquilar una habitación de mi casa. Le contesté que prefería darle plata para que pague su alquiler y de hecho le presté plata, menos de la que me pedía”.
“Estoy dentro del perfil, soy docente, tengo mi casa y vivo sola”, concluyó.