“Este es el incendio que va a quedar en la historia y el que cambió todo”

Teresa Schinelli, integrante del área forestal del INTA Esquel, trazó un diagnóstico contundente sobre la recuperación del bosque nativo tras los incendios que afectan a la Cordillera. Advierte un proceso lento, profundo y de larguísimo plazo.

08 FEB 2026 - 11:36 | Actualizado 08 FEB 2026 - 11:40

“Los bosques andinopatagónicos tienen una dinámica que lleva muchos años. Lo que uno empiece hoy lo van a ver recién dos o tres generaciones más adelante”, aseguró Schinelli al describir la magnitud del daño y los tiempos naturales de restauración. La especialista explicó que los parques nacionales poseen áreas de uso público y zonas totalmente intangibles. Allí la normativa es estricta: “En esas zonas no se puede intervenir en lo más mínimo, ni siquiera para ir de visita. Se supone que la naturaleza debe recuperarse sola”, precisó.


Sin embargo, aclaró que gran parte de lo afectado por el incendio no pertenece a parques nacionales. “En la comarca hay muchísimas hectáreas en reservas provinciales, áreas protegidas locales, zonas fiscales y campos privados donde sí se puede trabajar para favorecer la recuperación del bosque”. Para Schinelli, este episodio será recordado como un punto de inflexión. “Este es el incendio que va a quedar en la historia y el que cambió todo”, afirmó.


“La pérdida ambiental, turística, económica y emocional es inmensa. Es muy larga la lista de lo que se pierde cuando desaparece la cobertura boscosa”. La especialista destacó la dimensión afectiva que tiene el bosque para quienes habitan la cordillera. “A uno se le está quemando su casa de alguna manera. Los que elegimos vivir acá fue en parte porque teníamos los bosques tan cerca”.


Ante la demanda social, el INTA comenzó a ofrecer capacitaciones para que vecinos y emprendedores puedan producir plantas nativas. Los cursos incluyen cosecha y acondicionamiento de semillas, elaboración de sustratos, tratamientos pre-germinativos y cuidados iniciales en vivero. “Si hoy alguien pide cinco mil cipreses, no existen. Nadie produce esa cantidad. Queremos cambiar esa realidad y construir stock para cuando llegue el momento de restaurar”, explicó. “Abrimos una charla en Trevelin esperando 30 o 40 personas y llegaron 120. Quedamos totalmente desbordados”, relató. Esa reacción disparó pedidos para replicar las capacitaciones en Esquel, El Hoyo, Corcovado, Cholila y otras localidades de la comarca.

Compromiso social


Schinelli subrayó el nivel de involucramiento comunitario que se vio durante y después del incendio: “Los vecinos se han organizado en brigadas, han comprado equipamiento, han aprendido y están combatiendo el fuego todos los días”, destacó. “La gente necesita saber qué puede hacer algo. Es una forma de recuperar la esperanza en medio de algo que es muy grave”.


Para la especialista, la producción de plantas nativas no solo será fundamental para la restauración futura, sino también un gesto de reconstrucción colectiva. “Es material genético que nos ayudará a imaginar un futuro donde vuelva a haber un bosque”.

08 FEB 2026 - 11:36

“Los bosques andinopatagónicos tienen una dinámica que lleva muchos años. Lo que uno empiece hoy lo van a ver recién dos o tres generaciones más adelante”, aseguró Schinelli al describir la magnitud del daño y los tiempos naturales de restauración. La especialista explicó que los parques nacionales poseen áreas de uso público y zonas totalmente intangibles. Allí la normativa es estricta: “En esas zonas no se puede intervenir en lo más mínimo, ni siquiera para ir de visita. Se supone que la naturaleza debe recuperarse sola”, precisó.


Sin embargo, aclaró que gran parte de lo afectado por el incendio no pertenece a parques nacionales. “En la comarca hay muchísimas hectáreas en reservas provinciales, áreas protegidas locales, zonas fiscales y campos privados donde sí se puede trabajar para favorecer la recuperación del bosque”. Para Schinelli, este episodio será recordado como un punto de inflexión. “Este es el incendio que va a quedar en la historia y el que cambió todo”, afirmó.


“La pérdida ambiental, turística, económica y emocional es inmensa. Es muy larga la lista de lo que se pierde cuando desaparece la cobertura boscosa”. La especialista destacó la dimensión afectiva que tiene el bosque para quienes habitan la cordillera. “A uno se le está quemando su casa de alguna manera. Los que elegimos vivir acá fue en parte porque teníamos los bosques tan cerca”.


Ante la demanda social, el INTA comenzó a ofrecer capacitaciones para que vecinos y emprendedores puedan producir plantas nativas. Los cursos incluyen cosecha y acondicionamiento de semillas, elaboración de sustratos, tratamientos pre-germinativos y cuidados iniciales en vivero. “Si hoy alguien pide cinco mil cipreses, no existen. Nadie produce esa cantidad. Queremos cambiar esa realidad y construir stock para cuando llegue el momento de restaurar”, explicó. “Abrimos una charla en Trevelin esperando 30 o 40 personas y llegaron 120. Quedamos totalmente desbordados”, relató. Esa reacción disparó pedidos para replicar las capacitaciones en Esquel, El Hoyo, Corcovado, Cholila y otras localidades de la comarca.

Compromiso social


Schinelli subrayó el nivel de involucramiento comunitario que se vio durante y después del incendio: “Los vecinos se han organizado en brigadas, han comprado equipamiento, han aprendido y están combatiendo el fuego todos los días”, destacó. “La gente necesita saber qué puede hacer algo. Es una forma de recuperar la esperanza en medio de algo que es muy grave”.


Para la especialista, la producción de plantas nativas no solo será fundamental para la restauración futura, sino también un gesto de reconstrucción colectiva. “Es material genético que nos ayudará a imaginar un futuro donde vuelva a haber un bosque”.