En un testimonio de poco más de media hora ante el Tribunal de Enjuiciamiento en Rawson, el defensor público de Trelew Lisandro Benítez negó haber manejado en estado de ebriedad por pleno centro la noche del 21 de octubre de 2023, aseguró que nunca se dio cuenta de que había rozado a otro vehículo y si tuvo alguna conducta errática, la atribuyó a los efectos de un medicamento recetado y no a una borrachera.
En el primer día del jury en su contra, el funcionario subrayó que en 2006 protagonizó un accidente de tránsito que le causó un shock postraumático. “Pensé que podía resolverlo con el tiempo y por mi cuenta, pero me equivoqué y debí recurrir a la ayuda psicológica y psiquiátrica para que no afectara mi trabajo”, graficó. Aseguró que en 16 años nunca pidió licencia por este tema y que en su carrera sólo registra un apercibimiento.

En la audiencia Benítez leyó un informe médico que certifica problemas para dormir, ansiedad y episodios de depresión. “Mi trabajo diario me ayudó mucho para ordenarme y no estar pendiente de estos problemas. No quiero ponerme en víctima pero me afectó y en mi función judicial muchas veces no se tiene en cuenta la salud mental”.
Además destacó el impacto negativo en su salud de la decisión del Consejo de enjuiciarlo. “Tengo dos hijos estudiando afuera y este panorama incierto y oscuro profundizó mi preocupación por la chance de perder mi trabajo”.
Sobre aquella noche de 2023, declaró que “no me di cuenta” de que con su Jeep había tocado a otro coche. Y aseguró que dialogó normalmente con el otro conductor y con la policía para entregar su documentación. “Nunca quise fugarme y según las pericias no había rastros de ningún daño en los coches”.
El defensor remarcó que “no estaba ebrio, estaba lúcido pero con el efecto adverso de un medicamento”: había tomado Somit, un sedante potente que según explicó, tarda una hora en hacer efecto.
El funcionario sí admitió que se negó al test de alcoholemia debido a que los aparatos están mal calibrados y ya tuvo malas experiencias. Luego lo llevaron al Hospital Zonal pero ningún médico revisó su alcohol en sangre.
Benítez terminó detenido en la Comisaría 1ª por resistencia a la autoridad.
Versión Moyano
Miguel Moyano, el defensor público que defiende a su colega Benítez, alegó que cuando se produzca toda la prueba del jury “quedará absolutamente acreditado” que en esa medianoche de 2023 su cliente no estaba ebrio, no intentó fugarse, no se resistió y el choque no generó daños importantes.
Además explicó que si Benítez se negó al test de alcoholemia, “es su derecho y esto no prueba que haya tomado alcohol”. Según Moyano, cuando las audiencias concluyan “habrá sido imposible establecer alguna causal de mal desempeño”.
Fotos: Sergio Esparza

En un testimonio de poco más de media hora ante el Tribunal de Enjuiciamiento en Rawson, el defensor público de Trelew Lisandro Benítez negó haber manejado en estado de ebriedad por pleno centro la noche del 21 de octubre de 2023, aseguró que nunca se dio cuenta de que había rozado a otro vehículo y si tuvo alguna conducta errática, la atribuyó a los efectos de un medicamento recetado y no a una borrachera.
En el primer día del jury en su contra, el funcionario subrayó que en 2006 protagonizó un accidente de tránsito que le causó un shock postraumático. “Pensé que podía resolverlo con el tiempo y por mi cuenta, pero me equivoqué y debí recurrir a la ayuda psicológica y psiquiátrica para que no afectara mi trabajo”, graficó. Aseguró que en 16 años nunca pidió licencia por este tema y que en su carrera sólo registra un apercibimiento.

En la audiencia Benítez leyó un informe médico que certifica problemas para dormir, ansiedad y episodios de depresión. “Mi trabajo diario me ayudó mucho para ordenarme y no estar pendiente de estos problemas. No quiero ponerme en víctima pero me afectó y en mi función judicial muchas veces no se tiene en cuenta la salud mental”.
Además destacó el impacto negativo en su salud de la decisión del Consejo de enjuiciarlo. “Tengo dos hijos estudiando afuera y este panorama incierto y oscuro profundizó mi preocupación por la chance de perder mi trabajo”.
Sobre aquella noche de 2023, declaró que “no me di cuenta” de que con su Jeep había tocado a otro coche. Y aseguró que dialogó normalmente con el otro conductor y con la policía para entregar su documentación. “Nunca quise fugarme y según las pericias no había rastros de ningún daño en los coches”.
El defensor remarcó que “no estaba ebrio, estaba lúcido pero con el efecto adverso de un medicamento”: había tomado Somit, un sedante potente que según explicó, tarda una hora en hacer efecto.
El funcionario sí admitió que se negó al test de alcoholemia debido a que los aparatos están mal calibrados y ya tuvo malas experiencias. Luego lo llevaron al Hospital Zonal pero ningún médico revisó su alcohol en sangre.
Benítez terminó detenido en la Comisaría 1ª por resistencia a la autoridad.
Versión Moyano
Miguel Moyano, el defensor público que defiende a su colega Benítez, alegó que cuando se produzca toda la prueba del jury “quedará absolutamente acreditado” que en esa medianoche de 2023 su cliente no estaba ebrio, no intentó fugarse, no se resistió y el choque no generó daños importantes.
Además explicó que si Benítez se negó al test de alcoholemia, “es su derecho y esto no prueba que haya tomado alcohol”. Según Moyano, cuando las audiencias concluyan “habrá sido imposible establecer alguna causal de mal desempeño”.
Fotos: Sergio Esparza