Preocupación por el aumento de la faena clandestina y la llegada de carne “foránea”

El Sindicato de la carne aseguró que los cambios en las políticas sanitarias y el ingreso de carne proveniente de otras regiones del país generaron un fuerte impacto en el mercado local.

Preocupación del sector cárnico de la Patagonia.
Preocupación del sector cárnico de la Patagonia.
14 JUN 2026 - 16:16 | Actualizado 14 JUN 2026 - 16:27

La preocupación por la pérdida de puestos de trabajo, la caída de la producción y el crecimiento de la faena clandestina encendió las alarmas en el sector cárnico de la Patagonia. Así lo expresó Juan Carlos Lagoa, representante sindical de los trabajadores de la carne en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

Lagoa advirtió que la actividad atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años y en diálogo con Jornada Radio detalló que la situación se agrava por una combinación de factores que van desde el cierre de frigoríficos y la reducción de la faena hasta la proliferación de circuitos ilegales de comercialización de carne que, además de afectar la economía formal, representan un riesgo sanitario para la población. “Tenemos un gran problema con la faena clandestina, el robo de ganado y el abigeato. Estamos hablando de entre un 30 y un 40 por ciento de faena clandestina en la Patagonia, lo que significa la pérdida de más de cien puestos de trabajo”, afirmó.

Según explicó, la actividad ilegal se desarrolla en chacras, campos y mataderos que funcionan con habilitaciones precarias o sin cumplir las condiciones higiénico-sanitarias exigidas. A ello se suma la venta informal a través de redes sociales y otros canales no habilitados. “Agarrás Facebook y encontrás gente vendiendo carne sin ningún tipo de control. Después pasan las cosas que pasan, como los casos de triquinosis que hemos tenido. Nosotros hacemos las denuncias, pero muchas veces no se realizan las inspecciones, ni los controles que corresponden”, cuestionó.

Lagoa aclaró que el control de éste tipo de establecimientos no depende exclusivamente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), ya que el organismo tiene competencia directa sobre los frigoríficos exportadores. “En Chubut tenemos frigoríficos exportadores pero el resto de los controles corresponden a municipios y provincias. Ahí es donde vemos que muchas veces faltan inspecciones y fiscalización”, señaló. Para el dirigente gremial, la expansión de la faena clandestina no sólo afecta la salud pública sino también la competitividad de los frigoríficos habilitados y de los productores que cumplen con todas las exigencias legales.

Màs carne foránea

Otro de los puntos que preocupa al sindicato es la caída de la actividad productiva en la región. Lagoa recordó que históricamente la Patagonia contó con ventajas sanitarias vinculadas a su condición diferenciada frente a la fiebre aftosa, situación que favorecía la exportación de carne. Sin embargo, aseguró que los cambios en las políticas sanitarias y el ingreso de carne proveniente de otras regiones del país generaron un fuerte impacto en el mercado local. “Entra mucha carne de afuera con costos distintos a los que manejamos nosotros. Eso rompe el mercado interno y perjudica a nuestros frigoríficos y a nuestros productores”, afirmó.

“Una de las plantas más importantes de la provincia estaba faenando alrededor de seis mil cabezas y hoy está cerca de las tres mil. Si a eso le sumás el 30 por ciento de clandestinidad, la situación es realmente preocupante”, advirtió.

El representante sindical explicó que desde el gremio buscan trabajar junto a empresarios y productores para sostener la actividad y evitar una mayor pérdida de fuentes laborales. “Nosotros defendemos los puestos de trabajo. Queremos colaborar con los empresarios y con los productores porque sabemos que si se mueve la producción se genera empleo para nuestra gente”, indicó.

En ese sentido, planteó la necesidad de fortalecer las cadenas productivas regionales y promover nuevas actividades vinculadas a la industrialización de recursos disponibles en la Patagonia. Entre las alternativas mencionó la posibilidad de procesar localmente la liebre europea, considerada una plaga en varias zonas de la región. “La idea es que se la capture y procese acá para generar trabajo, en lugar de enviar todo a otras provincias. Son oportunidades que pueden ayudar a sostener la actividad”, explicó.

Respecto de la situación salarial de los trabajadores de la carne, Lagoa señaló que los ingresos dependen en gran medida del volumen de faena y de las horas efectivamente trabajadas: un operario especializado con varios años de antigüedad puede percibir entre 1,8 y 2 millones de pesos mensuales, aunque aclaró que esos montos varían considerablemente según el nivel de actividad de cada frigorífico. “Nuestra escala salarial es por hora. Todo depende de la cantidad de faena que haya. Hay días en que un trabajador entra a las cinco de la mañana y a las nueve o diez ya terminó su jornada porque no hay más producción. Eso repercute directamente en el salario”, explicó. Además recordó que la actividad frigorífica está catalogada como trabajo insalubre debido a las condiciones en las que se desarrolla.

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Preocupación del sector cárnico de la Patagonia.
Preocupación del sector cárnico de la Patagonia.
14 JUN 2026 - 16:16

La preocupación por la pérdida de puestos de trabajo, la caída de la producción y el crecimiento de la faena clandestina encendió las alarmas en el sector cárnico de la Patagonia. Así lo expresó Juan Carlos Lagoa, representante sindical de los trabajadores de la carne en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

Lagoa advirtió que la actividad atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años y en diálogo con Jornada Radio detalló que la situación se agrava por una combinación de factores que van desde el cierre de frigoríficos y la reducción de la faena hasta la proliferación de circuitos ilegales de comercialización de carne que, además de afectar la economía formal, representan un riesgo sanitario para la población. “Tenemos un gran problema con la faena clandestina, el robo de ganado y el abigeato. Estamos hablando de entre un 30 y un 40 por ciento de faena clandestina en la Patagonia, lo que significa la pérdida de más de cien puestos de trabajo”, afirmó.

Según explicó, la actividad ilegal se desarrolla en chacras, campos y mataderos que funcionan con habilitaciones precarias o sin cumplir las condiciones higiénico-sanitarias exigidas. A ello se suma la venta informal a través de redes sociales y otros canales no habilitados. “Agarrás Facebook y encontrás gente vendiendo carne sin ningún tipo de control. Después pasan las cosas que pasan, como los casos de triquinosis que hemos tenido. Nosotros hacemos las denuncias, pero muchas veces no se realizan las inspecciones, ni los controles que corresponden”, cuestionó.

Lagoa aclaró que el control de éste tipo de establecimientos no depende exclusivamente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), ya que el organismo tiene competencia directa sobre los frigoríficos exportadores. “En Chubut tenemos frigoríficos exportadores pero el resto de los controles corresponden a municipios y provincias. Ahí es donde vemos que muchas veces faltan inspecciones y fiscalización”, señaló. Para el dirigente gremial, la expansión de la faena clandestina no sólo afecta la salud pública sino también la competitividad de los frigoríficos habilitados y de los productores que cumplen con todas las exigencias legales.

Màs carne foránea

Otro de los puntos que preocupa al sindicato es la caída de la actividad productiva en la región. Lagoa recordó que históricamente la Patagonia contó con ventajas sanitarias vinculadas a su condición diferenciada frente a la fiebre aftosa, situación que favorecía la exportación de carne. Sin embargo, aseguró que los cambios en las políticas sanitarias y el ingreso de carne proveniente de otras regiones del país generaron un fuerte impacto en el mercado local. “Entra mucha carne de afuera con costos distintos a los que manejamos nosotros. Eso rompe el mercado interno y perjudica a nuestros frigoríficos y a nuestros productores”, afirmó.

“Una de las plantas más importantes de la provincia estaba faenando alrededor de seis mil cabezas y hoy está cerca de las tres mil. Si a eso le sumás el 30 por ciento de clandestinidad, la situación es realmente preocupante”, advirtió.

El representante sindical explicó que desde el gremio buscan trabajar junto a empresarios y productores para sostener la actividad y evitar una mayor pérdida de fuentes laborales. “Nosotros defendemos los puestos de trabajo. Queremos colaborar con los empresarios y con los productores porque sabemos que si se mueve la producción se genera empleo para nuestra gente”, indicó.

En ese sentido, planteó la necesidad de fortalecer las cadenas productivas regionales y promover nuevas actividades vinculadas a la industrialización de recursos disponibles en la Patagonia. Entre las alternativas mencionó la posibilidad de procesar localmente la liebre europea, considerada una plaga en varias zonas de la región. “La idea es que se la capture y procese acá para generar trabajo, en lugar de enviar todo a otras provincias. Son oportunidades que pueden ayudar a sostener la actividad”, explicó.

Respecto de la situación salarial de los trabajadores de la carne, Lagoa señaló que los ingresos dependen en gran medida del volumen de faena y de las horas efectivamente trabajadas: un operario especializado con varios años de antigüedad puede percibir entre 1,8 y 2 millones de pesos mensuales, aunque aclaró que esos montos varían considerablemente según el nivel de actividad de cada frigorífico. “Nuestra escala salarial es por hora. Todo depende de la cantidad de faena que haya. Hay días en que un trabajador entra a las cinco de la mañana y a las nueve o diez ya terminó su jornada porque no hay más producción. Eso repercute directamente en el salario”, explicó. Además recordó que la actividad frigorífica está catalogada como trabajo insalubre debido a las condiciones en las que se desarrolla.