Un nuevo informe de coyuntura elaborado por un equipo de economistas de la provincia de Buenos Aires, coordinado por Roberto Feletti, puso el foco sobre la dinámica de las reservas, la salida de capitales y el fuerte incremento de la deuda pública durante la administración de Javier Milei.
El dato central del trabajo es contundente: desde diciembre de 2023 ingresaron al país US$ 82.200 millones, pero sólo US$ 21.800 millones se reflejaron en un aumento de las reservas internacionales brutas del Banco Central. Es decir, apenas el 25% de las divisas que ingresaron terminó fortaleciendo las reservas.
El cálculo surge de sumar tres fuentes principales de dólares: el superávit comercial acumulado hasta junio de 2026, por US$44.200 millones; el blanqueo de capitales, que aportó unos US$ 23.000 millones; y el nuevo préstamo otorgado por el Fondo Monetario Internacional, por US$ 15.000 millones.
La diferencia entre los dólares ingresados y los acumulados en el Banco Central alcanza así los US$60.400 millones, un drenaje que, según el informe, fue casi tres veces superior al incremento de las reservas.
A ese cuadro se suma otro dato señalado por los economistas: durante el mismo período, la formación de activos en el exterior alcanzó los US$ 34.600 millones. El informe sostiene que una salida de capitales de esa magnitud relativiza la necesidad del aporte extraordinario del FMI, ya que una mayor acumulación de divisas en el BCRA habría reducido la necesidad de financiamiento externo.
La deuda creció más que los dólares que ingresaron
El segundo eje de preocupación es el endeudamiento. Según el informe, mientras ingresaron US$82.200 millones al país, la deuda pública bruta aumentó en US$ 108.600 millones entre diciembre de 2023 y mayo de 2026.
Los autores cuestionan que el fuerte ingreso de divisas no haya derivado en una mayor acumulación de reservas y, al mismo tiempo, haya coexistido con un incremento significativo del stock de deuda.
El trabajo también detecta un cambio en la composición del endeudamiento: la deuda pública bruta denominada en moneda nacional aumentó en un equivalente a US$ 147.100 millones, mientras que la deuda emitida en moneda extranjera se redujo en US$38.500 millones.
Para los especialistas, este movimiento está vinculado con instrumentos financieros de corto plazo que permiten obtener rendimientos en pesos y arbitrar frente a la evolución del tipo de cambio. El problema, advierten, es que cada renovación de esos títulos puede exigir rendimientos crecientes por parte del mercado.
El informe resume las dificultades del programa económico en dos grandes limitaciones: una abundante oferta de dólares que no se traduce proporcionalmente en reservas del BCRA y un crecimiento sostenido de la deuda pública que genera presión sobre la estabilidad cambiaria.
El FMI y la discusión por los dólares
El documento también analiza la reciente visita de la titular del FMI, Kristalina Georgieva, y sostiene que puso en evidencia lo que los economistas denominan el problema de la “manta corta”: la necesidad de definir cómo se utilizan las divisas disponibles.
Según el informe, Georgieva planteó la necesidad de que el Banco Central acumule dólares, advirtió sobre las restricciones para futuras asistencias del organismo y expresó dudas respecto del nivel del tipo de cambio. Para los autores, el debate de fondo pasa por determinar qué destino tienen las divisas que genera o consigue la economía argentina.
En ese escenario, los economistas consideran que las posibilidades del Gobierno para impulsar la actividad económica a través de una recuperación de la demanda interna son limitadas, lo que también condicionaría sus perspectivas electorales de cara al próximo año.
Críticas a la oposición
El informe incorpora además una lectura política. Cuestiona la falta de un frente opositor nacional homogéneo y con una propuesta alternativa y sostiene que esa debilidad facilita la continuidad del programa económico del Gobierno, aun cuando los autores identifican señales de agotamiento en el corto plazo.
En ese sentido, el documento sostiene que la dificultad de la oposición para canalizar el descontento social existente termina sobredimensionando la importancia que adquieren acontecimientos externos, como las elecciones presidenciales de Brasil o los comicios de medio término en Estados Unidos.
El trabajo concluye que el corto plazo presenta “incertidumbres y aristas negativas” para el programa de Milei, pero advierte que el Gobierno continúa avanzando con reformas económicas de largo alcance mientras la oposición no logra construir un cauce político para el malestar social.
El Informe de Coyuntura de agosto de 2026 se realiza en el marco de un convenio entre la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) y el Senado de la Provincia de Buenos Aires. El equipo es coordinado por Feletti e integrado, entre otros, por Antonio Mezmezian, Horacio Rovelli, Érica Pinto, Fabiola Vela Velázquez y Diego Perrella.
Un nuevo informe de coyuntura elaborado por un equipo de economistas de la provincia de Buenos Aires, coordinado por Roberto Feletti, puso el foco sobre la dinámica de las reservas, la salida de capitales y el fuerte incremento de la deuda pública durante la administración de Javier Milei.
El dato central del trabajo es contundente: desde diciembre de 2023 ingresaron al país US$ 82.200 millones, pero sólo US$ 21.800 millones se reflejaron en un aumento de las reservas internacionales brutas del Banco Central. Es decir, apenas el 25% de las divisas que ingresaron terminó fortaleciendo las reservas.
El cálculo surge de sumar tres fuentes principales de dólares: el superávit comercial acumulado hasta junio de 2026, por US$44.200 millones; el blanqueo de capitales, que aportó unos US$ 23.000 millones; y el nuevo préstamo otorgado por el Fondo Monetario Internacional, por US$ 15.000 millones.
La diferencia entre los dólares ingresados y los acumulados en el Banco Central alcanza así los US$60.400 millones, un drenaje que, según el informe, fue casi tres veces superior al incremento de las reservas.
A ese cuadro se suma otro dato señalado por los economistas: durante el mismo período, la formación de activos en el exterior alcanzó los US$ 34.600 millones. El informe sostiene que una salida de capitales de esa magnitud relativiza la necesidad del aporte extraordinario del FMI, ya que una mayor acumulación de divisas en el BCRA habría reducido la necesidad de financiamiento externo.
La deuda creció más que los dólares que ingresaron
El segundo eje de preocupación es el endeudamiento. Según el informe, mientras ingresaron US$82.200 millones al país, la deuda pública bruta aumentó en US$ 108.600 millones entre diciembre de 2023 y mayo de 2026.
Los autores cuestionan que el fuerte ingreso de divisas no haya derivado en una mayor acumulación de reservas y, al mismo tiempo, haya coexistido con un incremento significativo del stock de deuda.
El trabajo también detecta un cambio en la composición del endeudamiento: la deuda pública bruta denominada en moneda nacional aumentó en un equivalente a US$ 147.100 millones, mientras que la deuda emitida en moneda extranjera se redujo en US$38.500 millones.
Para los especialistas, este movimiento está vinculado con instrumentos financieros de corto plazo que permiten obtener rendimientos en pesos y arbitrar frente a la evolución del tipo de cambio. El problema, advierten, es que cada renovación de esos títulos puede exigir rendimientos crecientes por parte del mercado.
El informe resume las dificultades del programa económico en dos grandes limitaciones: una abundante oferta de dólares que no se traduce proporcionalmente en reservas del BCRA y un crecimiento sostenido de la deuda pública que genera presión sobre la estabilidad cambiaria.
El FMI y la discusión por los dólares
El documento también analiza la reciente visita de la titular del FMI, Kristalina Georgieva, y sostiene que puso en evidencia lo que los economistas denominan el problema de la “manta corta”: la necesidad de definir cómo se utilizan las divisas disponibles.
Según el informe, Georgieva planteó la necesidad de que el Banco Central acumule dólares, advirtió sobre las restricciones para futuras asistencias del organismo y expresó dudas respecto del nivel del tipo de cambio. Para los autores, el debate de fondo pasa por determinar qué destino tienen las divisas que genera o consigue la economía argentina.
En ese escenario, los economistas consideran que las posibilidades del Gobierno para impulsar la actividad económica a través de una recuperación de la demanda interna son limitadas, lo que también condicionaría sus perspectivas electorales de cara al próximo año.
Críticas a la oposición
El informe incorpora además una lectura política. Cuestiona la falta de un frente opositor nacional homogéneo y con una propuesta alternativa y sostiene que esa debilidad facilita la continuidad del programa económico del Gobierno, aun cuando los autores identifican señales de agotamiento en el corto plazo.
En ese sentido, el documento sostiene que la dificultad de la oposición para canalizar el descontento social existente termina sobredimensionando la importancia que adquieren acontecimientos externos, como las elecciones presidenciales de Brasil o los comicios de medio término en Estados Unidos.
El trabajo concluye que el corto plazo presenta “incertidumbres y aristas negativas” para el programa de Milei, pero advierte que el Gobierno continúa avanzando con reformas económicas de largo alcance mientras la oposición no logra construir un cauce político para el malestar social.
El Informe de Coyuntura de agosto de 2026 se realiza en el marco de un convenio entre la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) y el Senado de la Provincia de Buenos Aires. El equipo es coordinado por Feletti e integrado, entre otros, por Antonio Mezmezian, Horacio Rovelli, Érica Pinto, Fabiola Vela Velázquez y Diego Perrella.