El dirigente Alfredo Béliz planteó la necesidad de reconstruir un nuevo modelo habitacional para los trabajadores, frente a las dificultades que atraviesan las familias para acceder a una vivienda propia.
“Acceder a una vivienda se transformó en un esfuerzo prácticamente inalcanzable para muchos trabajadores”, dijo, debido al incremento de los costos de materiales y mano de obra, mientras los salarios y las paritarias no siguen el mismo ritmo. Según su cálculo, se necesitan 11 años de ingresos equivalentes a 123 sueldos para alcanzar el valor de una casa.
“Una cuota no puede convertirse en un sacrificio durante los próximos 10 años y condicionar las posibilidades de crecimiento de una familia. El objetivo debe ser que el trabajador pueda acceder a su casa, pero también pueda proyectar, consumir, educar a sus hijos y mejorar su calidad de vida”, planteó.
Béliz consideró necesario replantear los modelos tradicionales de construcción de viviendas y comercialización, y avanzar hacia alternativas económicamente sostenibles, prácticas y funcionales. “Hoy encontramos un mundo de otras características de composición familiar”.
“Si hablamos de valores cercanos a los 1.500 dólares por metro cuadrado para una vivienda destinada a trabajadores, estamos alejando cada vez más a las familias de la posibilidad de acceder a su casa propia”, señaló Beliz, quien remarcó que los nuevos programas deben contemplar la capacidad real de pago.
El referente mercantil propuso incorporar nuevos sistemas constructivos, diseños modernos, terrenos accesibles y servicios, con el objetivo de reducir costos, acelerar los tiempos de construcción y garantizar viviendas dignas.
Además destacó que la construcción de viviendas debe ser entendida como una política de desarrollo económico y generación de empleo. “Cada vivienda que se construye genera trabajo, moviliza mano de obra, genera movimiento en los comercios y demanda materiales y servicios. La vivienda también es un motor de la economía local”, sostuvo.
Remarcó que el Sindicato de Empleados de Comercio sigue recibiendo pedidos de trabajadores de todo el Valle que necesitan acceder a planes de vivienda, terrenos y alternativas de financiamiento acordes a sus ingresos, tanto para grupos familiares como para afiliados solteros.
Para Béliz, el desafío consiste es generar un círculo virtuoso entre tierra, servicios, construcción, empleo y capacidad de pago, de manera que el trabajador pueda asumir una cuota sostenible y avanzar realmente hacia la vivienda propia. “La vivienda no es sólo techo: es calidad de vida, estabilidad, arraigo y pertenencia. Cuando construimos viviendas también estamos construyendo barrios, comunidad y futuro”.
El dirigente Alfredo Béliz planteó la necesidad de reconstruir un nuevo modelo habitacional para los trabajadores, frente a las dificultades que atraviesan las familias para acceder a una vivienda propia.
“Acceder a una vivienda se transformó en un esfuerzo prácticamente inalcanzable para muchos trabajadores”, dijo, debido al incremento de los costos de materiales y mano de obra, mientras los salarios y las paritarias no siguen el mismo ritmo. Según su cálculo, se necesitan 11 años de ingresos equivalentes a 123 sueldos para alcanzar el valor de una casa.
“Una cuota no puede convertirse en un sacrificio durante los próximos 10 años y condicionar las posibilidades de crecimiento de una familia. El objetivo debe ser que el trabajador pueda acceder a su casa, pero también pueda proyectar, consumir, educar a sus hijos y mejorar su calidad de vida”, planteó.
Béliz consideró necesario replantear los modelos tradicionales de construcción de viviendas y comercialización, y avanzar hacia alternativas económicamente sostenibles, prácticas y funcionales. “Hoy encontramos un mundo de otras características de composición familiar”.
“Si hablamos de valores cercanos a los 1.500 dólares por metro cuadrado para una vivienda destinada a trabajadores, estamos alejando cada vez más a las familias de la posibilidad de acceder a su casa propia”, señaló Beliz, quien remarcó que los nuevos programas deben contemplar la capacidad real de pago.
El referente mercantil propuso incorporar nuevos sistemas constructivos, diseños modernos, terrenos accesibles y servicios, con el objetivo de reducir costos, acelerar los tiempos de construcción y garantizar viviendas dignas.
Además destacó que la construcción de viviendas debe ser entendida como una política de desarrollo económico y generación de empleo. “Cada vivienda que se construye genera trabajo, moviliza mano de obra, genera movimiento en los comercios y demanda materiales y servicios. La vivienda también es un motor de la economía local”, sostuvo.
Remarcó que el Sindicato de Empleados de Comercio sigue recibiendo pedidos de trabajadores de todo el Valle que necesitan acceder a planes de vivienda, terrenos y alternativas de financiamiento acordes a sus ingresos, tanto para grupos familiares como para afiliados solteros.
Para Béliz, el desafío consiste es generar un círculo virtuoso entre tierra, servicios, construcción, empleo y capacidad de pago, de manera que el trabajador pueda asumir una cuota sostenible y avanzar realmente hacia la vivienda propia. “La vivienda no es sólo techo: es calidad de vida, estabilidad, arraigo y pertenencia. Cuando construimos viviendas también estamos construyendo barrios, comunidad y futuro”.