La CAI quedó sumida en la oscuridad más profunda

Obligado a cambiar en medio de una lluvia de pálidas, la CAI sigue sin romper el maleficio.

04 MAR 2012 - 23:30 | Actualizado

Juega cada vez peor y se debilita en todos los frentes. Así, la CAI encaró como una final el partido que Santamarina, su rival´-puntero y clasificado-, adoptó casi como un ensayo, con suplentes.

El equipo de Forestello tuvo el primer acierto. Con apenas 9’ cumplidos, simplificó todo por el gol. Matías García habilitó con extrema fineza a Aguadiak quien definió cruzado y arriba para que no queden dudas de los estados de ánimo futbolístico.

El local volvió a acusar el clima externo, con poca gente en las tribunas y una motivación en el subsuelo. El 0-1 fue un golpe duro de absorber pese al equilibrio que intentó aportar Gil y a la frescura de Lucas Reynoso para proponer algo diferente.

Santamarina sintió que el dominio le era propio. Y a partir de eso, el rasta Matías García asumió la responsabilidad.

Se lo deglutió increíblemente Juan Pablo Juárez tras una desinteligencia entre Alcaín y Pereyra. Debió ser el segundo de los tandilenses que casi no sufrieron sofocones en su campo y se convirtieron por eso, en actores protagónicos del primer tiempo.

Solamente la CAI logró inquietar al final, cuando un rebote le quedó servido a un posterior cabezazo de Loncón que Kruger la despeja de la línea y en la misma acción, un remate de Pereyra volvió a encontrar una pierna salvadora que ahogó el empate.

Con el complemento todavía fresco, el local probó desde afuera con un tiro de Reynoso que Ijurco sacó por las dudas, por encima del travesaño.

Sin juego pero con más orden, la CAI arrinconó a Santamarina. De nuevo, Gil y Loncón fueron los motores para impulsar al equipo que sin embargo, volvió a pagar en su propia red.

A los 18’ Iván Agudiak la armó por derecha, medida para la aparición de Bucci quien por el fondo, conectó de aire filtrándole la pelota por debajo del cuerpo de Alcaín. Pasaron algunos minutos y Tandil se escapó todavía más pasándolo casi a mejor vida con un potente remate de García para el fatal 0-3.

Desmotivado en todos los frentes, condenado casi antes del juicio, la CAI no zafó de la pesadilla de los 4 goles en contra por partido. Aguadiak volvió a meterla tras una acción colectiva y el juego terminó invadido por el silencio y las dudas.

La era Gancedo sigue sin victorias, el equipo atraviesa su peor momento y como en las circunstancias más adversas, los pibes (Luis Gil, Ercoreca, Linares) terminaron en cancha, intentando dar vuelta lo irreversible. Se juega mal pero eso es un detalle. Anímicamente los futbolistas acusan el impacto, el rol de DT se minimiza por la falta de resultados -y de confianza- y la realidad es tan pesimista como cuando se descendió sin autocrítica casi, de la B Nacional. Ojalá que la historia esté lejos de repetirse.#

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04 MAR 2012 - 23:30

Juega cada vez peor y se debilita en todos los frentes. Así, la CAI encaró como una final el partido que Santamarina, su rival´-puntero y clasificado-, adoptó casi como un ensayo, con suplentes.

El equipo de Forestello tuvo el primer acierto. Con apenas 9’ cumplidos, simplificó todo por el gol. Matías García habilitó con extrema fineza a Aguadiak quien definió cruzado y arriba para que no queden dudas de los estados de ánimo futbolístico.

El local volvió a acusar el clima externo, con poca gente en las tribunas y una motivación en el subsuelo. El 0-1 fue un golpe duro de absorber pese al equilibrio que intentó aportar Gil y a la frescura de Lucas Reynoso para proponer algo diferente.

Santamarina sintió que el dominio le era propio. Y a partir de eso, el rasta Matías García asumió la responsabilidad.

Se lo deglutió increíblemente Juan Pablo Juárez tras una desinteligencia entre Alcaín y Pereyra. Debió ser el segundo de los tandilenses que casi no sufrieron sofocones en su campo y se convirtieron por eso, en actores protagónicos del primer tiempo.

Solamente la CAI logró inquietar al final, cuando un rebote le quedó servido a un posterior cabezazo de Loncón que Kruger la despeja de la línea y en la misma acción, un remate de Pereyra volvió a encontrar una pierna salvadora que ahogó el empate.

Con el complemento todavía fresco, el local probó desde afuera con un tiro de Reynoso que Ijurco sacó por las dudas, por encima del travesaño.

Sin juego pero con más orden, la CAI arrinconó a Santamarina. De nuevo, Gil y Loncón fueron los motores para impulsar al equipo que sin embargo, volvió a pagar en su propia red.

A los 18’ Iván Agudiak la armó por derecha, medida para la aparición de Bucci quien por el fondo, conectó de aire filtrándole la pelota por debajo del cuerpo de Alcaín. Pasaron algunos minutos y Tandil se escapó todavía más pasándolo casi a mejor vida con un potente remate de García para el fatal 0-3.

Desmotivado en todos los frentes, condenado casi antes del juicio, la CAI no zafó de la pesadilla de los 4 goles en contra por partido. Aguadiak volvió a meterla tras una acción colectiva y el juego terminó invadido por el silencio y las dudas.

La era Gancedo sigue sin victorias, el equipo atraviesa su peor momento y como en las circunstancias más adversas, los pibes (Luis Gil, Ercoreca, Linares) terminaron en cancha, intentando dar vuelta lo irreversible. Se juega mal pero eso es un detalle. Anímicamente los futbolistas acusan el impacto, el rol de DT se minimiza por la falta de resultados -y de confianza- y la realidad es tan pesimista como cuando se descendió sin autocrítica casi, de la B Nacional. Ojalá que la historia esté lejos de repetirse.#