El argentino Sebastián Crismanich concretó este viernes una actuación formidable, ganó cuatro peleas consecutivas y se adjudicó la medalla de oro en la división hasta 80 kilos del taekwondo de los Juegos Olímpicos Londres 2012, que se llevó a cabo en el complejo ExCel, situado en la zona este de la capital británica.
El deportista correntino, que también se había consagrado campeón en los últimos Juegos Panamericanos Guadalajara 2011 en octubre pasado, hilvanó victorias seguidas sobre el neocelandés Vaughn Scott (9-5), el afgano Naser Bahawi (9-1), el armenio Arman Yeremyan (2-1) y el español Nicolás García Hemme (1-0), en la final, para quedar en la cima del podio.
Crismanich, de 25 años, se erigió entonces en el primer medallista olímpico de la Argentina en la disciplina (que empezó a disputarse en Sydney 2000) y además cortó una racha de 64 temporadas en las que un argentino, en manera individual, no conseguía la medalla dorada.
Los boxeadores Pascual Pérez y Rafael Iglesias y el maratonista Delfo Cabrera, también en Londres, pero en 1948, habían sido los anteriores deportistas nacionales, en subir al escalón más alto de la premiación.
El correntino combinó estrategia, técnica y autoridad para imponerse a los rivales que tuvo enfrente.
Crismanich, séptimo cabeza de serie, diseñó triunfos holgados ante Scott y Bahawi en las primeras luchas y, luego, debió pasar más angustias de lo aconsejado en sus dos últimos combates.
En la semifinal ante el armenio Yeremyan, el deportista radicado en Córdoba (estudia la carrera de Agronomía en la Universidad Nacional de esa provincia) obtuvo un ajustado éxito.
Y en la instancia decisiva ante el canario García Hemme (quinto preclasificado), el correntino logró un triunfo angustioso, a partir de una patada al pecho que hizo estallar los sensores de la pechera electrónica, cuando apenas faltaban 22 segundos para el cierre del combate.
Los dos finalistas plantearon una lucha muy táctica, estratégica y cerrada. Pero dentro de ese contexto, el argentino pareció más agresivo y logró abrazarse a la gloria.
Crismanich, cuyo hermano Mauro también es taekwondista (compite en la categoría hasta 63 kilos), superó, obviamente, la mejor actuación histórica de un argentino en esta disciplina. El registro anterior lo ostentaba Gabriel Taraburelli, su entrenador en la Selección Argentina, al finalizar cuarto en Sydney 2000.
El correntino, ganador de las medallas de plata en las etapas de las Copas del Mundo Eindhoven (Holanda) y Ghent (Bélgica), ambas a principios de año, llegó a este certamen, tras una intensa preparación que efectuó en San Luis Potosí (México), donde se entrenó por espacio de casi dos semanas, junto a la cordobesa Carola López Rodríguez, la otra representante de la disciplina en la cita olímpica.
Las medallas de bronce en la división hasta 80 kilos quedaron en poder del británico Lutalo Muhammad y del italiano Mauro Sarmiento, quienes batieron respectivamente al armenio Yeremyan y al afgano Bahawi.
"Ver la bandera y escuchar el himno fue lo más emocionante"
"Ver la bandera y escuchar el himno: es lo que más me emociona. Todavía no puedo entender cómo pude aguantar y sostenerme en pie", relató un auténtico Crismanich, tras derrotar en la final al español Nicolás García Hemme (1-0), resultado que le posibilitó abrazarse a la gloria deportiva.
"No puedo explicar lo que siento todavía, porque no caigo. Pero creo que cumplí un sueño de muchos", expresó el correntino, de 25 años, que había ganado la medalla dorada también en los Panamericanos Guadalajara 2011, en octubre pasado.
"Hay que ponerse a pensar que muchos deportistas no pueden en toda su trayectoria vivir lo que a mí me tocó experimentar en un segundo. Estoy orgulloso y agradecido", dijo Crismanich.
El nuevo campeón olímpico en la división hasta 80 kilogramos advirtió que la lucha decisiva "fue
cerrada, tácticamente muy dura".
"Había que romper físicamente, había que mostrar mayor cantidad de técnica que el oponente", analizó el correntino, quien terminó con un fuerte traumatismo en la rodilla izquierda, producto de un choque con su rival, en el tramo de cierre del combate.
"Con la alegría que tengo anestesio cualquier dolor. Ya tendré tiempo de pensar en el grado de gravedad de la lesión", contó Crismanich, con una notable muestra de sinceridad.
A la hora de los agradecimientos, el correntino no quiso olvidarse de ninguno de sus entrenadores que tuvo a lo largo de su carrera (Tomás Domínguez, Fernando Mantilla, Diego Quinteros, Gabriel Taraburelli) y también resaltó la labor "ejemplar" que cumple su familia "que es mi sostén en todo".
"Cuando yo era más chico, mi familia siempre hizo esfuerzos múltiples, a veces sin que yo lo sepa, para vender cosas y costearme los viajes, las inscripciones a certámenes", sostuvo.
"Por eso me imagino que ellos estarán más contentos que yo. Para ellos soy el hijo, novio o hermano que está cumpliendo su deseo" destacó Crismanich, en referencia a la emoción que vivieron sus parientes más cercanos, observando el combate final por TV, instalados en su casa de Nueva Córdoba, en la capital provincial.
El argentino Sebastián Crismanich concretó este viernes una actuación formidable, ganó cuatro peleas consecutivas y se adjudicó la medalla de oro en la división hasta 80 kilos del taekwondo de los Juegos Olímpicos Londres 2012, que se llevó a cabo en el complejo ExCel, situado en la zona este de la capital británica.
El deportista correntino, que también se había consagrado campeón en los últimos Juegos Panamericanos Guadalajara 2011 en octubre pasado, hilvanó victorias seguidas sobre el neocelandés Vaughn Scott (9-5), el afgano Naser Bahawi (9-1), el armenio Arman Yeremyan (2-1) y el español Nicolás García Hemme (1-0), en la final, para quedar en la cima del podio.
Crismanich, de 25 años, se erigió entonces en el primer medallista olímpico de la Argentina en la disciplina (que empezó a disputarse en Sydney 2000) y además cortó una racha de 64 temporadas en las que un argentino, en manera individual, no conseguía la medalla dorada.
Los boxeadores Pascual Pérez y Rafael Iglesias y el maratonista Delfo Cabrera, también en Londres, pero en 1948, habían sido los anteriores deportistas nacionales, en subir al escalón más alto de la premiación.
El correntino combinó estrategia, técnica y autoridad para imponerse a los rivales que tuvo enfrente.
Crismanich, séptimo cabeza de serie, diseñó triunfos holgados ante Scott y Bahawi en las primeras luchas y, luego, debió pasar más angustias de lo aconsejado en sus dos últimos combates.
En la semifinal ante el armenio Yeremyan, el deportista radicado en Córdoba (estudia la carrera de Agronomía en la Universidad Nacional de esa provincia) obtuvo un ajustado éxito.
Y en la instancia decisiva ante el canario García Hemme (quinto preclasificado), el correntino logró un triunfo angustioso, a partir de una patada al pecho que hizo estallar los sensores de la pechera electrónica, cuando apenas faltaban 22 segundos para el cierre del combate.
Los dos finalistas plantearon una lucha muy táctica, estratégica y cerrada. Pero dentro de ese contexto, el argentino pareció más agresivo y logró abrazarse a la gloria.
Crismanich, cuyo hermano Mauro también es taekwondista (compite en la categoría hasta 63 kilos), superó, obviamente, la mejor actuación histórica de un argentino en esta disciplina. El registro anterior lo ostentaba Gabriel Taraburelli, su entrenador en la Selección Argentina, al finalizar cuarto en Sydney 2000.
El correntino, ganador de las medallas de plata en las etapas de las Copas del Mundo Eindhoven (Holanda) y Ghent (Bélgica), ambas a principios de año, llegó a este certamen, tras una intensa preparación que efectuó en San Luis Potosí (México), donde se entrenó por espacio de casi dos semanas, junto a la cordobesa Carola López Rodríguez, la otra representante de la disciplina en la cita olímpica.
Las medallas de bronce en la división hasta 80 kilos quedaron en poder del británico Lutalo Muhammad y del italiano Mauro Sarmiento, quienes batieron respectivamente al armenio Yeremyan y al afgano Bahawi.
"Ver la bandera y escuchar el himno fue lo más emocionante"
"Ver la bandera y escuchar el himno: es lo que más me emociona. Todavía no puedo entender cómo pude aguantar y sostenerme en pie", relató un auténtico Crismanich, tras derrotar en la final al español Nicolás García Hemme (1-0), resultado que le posibilitó abrazarse a la gloria deportiva.
"No puedo explicar lo que siento todavía, porque no caigo. Pero creo que cumplí un sueño de muchos", expresó el correntino, de 25 años, que había ganado la medalla dorada también en los Panamericanos Guadalajara 2011, en octubre pasado.
"Hay que ponerse a pensar que muchos deportistas no pueden en toda su trayectoria vivir lo que a mí me tocó experimentar en un segundo. Estoy orgulloso y agradecido", dijo Crismanich.
El nuevo campeón olímpico en la división hasta 80 kilogramos advirtió que la lucha decisiva "fue
cerrada, tácticamente muy dura".
"Había que romper físicamente, había que mostrar mayor cantidad de técnica que el oponente", analizó el correntino, quien terminó con un fuerte traumatismo en la rodilla izquierda, producto de un choque con su rival, en el tramo de cierre del combate.
"Con la alegría que tengo anestesio cualquier dolor. Ya tendré tiempo de pensar en el grado de gravedad de la lesión", contó Crismanich, con una notable muestra de sinceridad.
A la hora de los agradecimientos, el correntino no quiso olvidarse de ninguno de sus entrenadores que tuvo a lo largo de su carrera (Tomás Domínguez, Fernando Mantilla, Diego Quinteros, Gabriel Taraburelli) y también resaltó la labor "ejemplar" que cumple su familia "que es mi sostén en todo".
"Cuando yo era más chico, mi familia siempre hizo esfuerzos múltiples, a veces sin que yo lo sepa, para vender cosas y costearme los viajes, las inscripciones a certámenes", sostuvo.
"Por eso me imagino que ellos estarán más contentos que yo. Para ellos soy el hijo, novio o hermano que está cumpliendo su deseo" destacó Crismanich, en referencia a la emoción que vivieron sus parientes más cercanos, observando el combate final por TV, instalados en su casa de Nueva Córdoba, en la capital provincial.