La clave del día / Historia y bronca

10 JUN 2021 - 21:23 | Actualizado

El juez penal Gustavo Castro declaró ayer al policía Elías Saavedra como responsable desde el punto de vista penal del delito abuso de autoridad en concurso ideal con daño por la muerte de la perra “Tita”, y lo condenó a un año de prisión en suspenso, además de imponer una inhabilitación especial por el plazo de dos años. La decisión del magistrado es histórica.

Un funcionario público fue condenado por ultimar de un disparo con su arma reglamentaria a un can. Afuera de la resolución quedó el delito de maltrato animal, en esas zonas grises de una ley antigua y sin los paradigmas sociales que hoy existen.

Saavedra fue acusado por la Fiscalía por haber dado muerte de un disparo a la mascota en un hecho ocurrido el 26 de marzo del año 2020 en Playa Unión, cuando realizaba tareas de patrullaje junto a otros policías para controlar el cumplimiento de las medidas de aislamiento dispuestas por las autoridades sanitarias debido a la pandemia de COVID 19.

Castro señaló que además durante el debate ha quedado acreditado en otros fallos judiciales la calidad de sujeto de derecho de los seres vivos no humanos, y en ese sentido “con su calidad de sujeto de derecho, Tita tenía el derecho de que respete su vida, su libertad y no ser objeto de maltrato físico”.

Fue clave el peritaje de la trayectoria de la bala. Según el juez “Saavedra debió haber utilizado otro medio menos lesivo a fin de evitar el ataque del perro, que, por otro lado, en virtud de la trayectoria de la bala, ya el mismo había cesado. Por otro lado, por su condición de funcionario policial era exigido la preservación de la vida de terceros, y como tal le era exigido preservar la vida de Tita”.

Como corresponde a un suceso histórico. Generó algarabía y broncas. Cuando todo había terminado, cuando la resolución judicial estaba tomada y cuando unos y otros preparaban su retiro, hubo insultos y hasta amagues de agresiones físicas. Si ello hubiera pasado, también hubiera sido histórico. La intolerancia, la impotencia y la bronca.

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10 JUN 2021 - 21:23

El juez penal Gustavo Castro declaró ayer al policía Elías Saavedra como responsable desde el punto de vista penal del delito abuso de autoridad en concurso ideal con daño por la muerte de la perra “Tita”, y lo condenó a un año de prisión en suspenso, además de imponer una inhabilitación especial por el plazo de dos años. La decisión del magistrado es histórica.

Un funcionario público fue condenado por ultimar de un disparo con su arma reglamentaria a un can. Afuera de la resolución quedó el delito de maltrato animal, en esas zonas grises de una ley antigua y sin los paradigmas sociales que hoy existen.

Saavedra fue acusado por la Fiscalía por haber dado muerte de un disparo a la mascota en un hecho ocurrido el 26 de marzo del año 2020 en Playa Unión, cuando realizaba tareas de patrullaje junto a otros policías para controlar el cumplimiento de las medidas de aislamiento dispuestas por las autoridades sanitarias debido a la pandemia de COVID 19.

Castro señaló que además durante el debate ha quedado acreditado en otros fallos judiciales la calidad de sujeto de derecho de los seres vivos no humanos, y en ese sentido “con su calidad de sujeto de derecho, Tita tenía el derecho de que respete su vida, su libertad y no ser objeto de maltrato físico”.

Fue clave el peritaje de la trayectoria de la bala. Según el juez “Saavedra debió haber utilizado otro medio menos lesivo a fin de evitar el ataque del perro, que, por otro lado, en virtud de la trayectoria de la bala, ya el mismo había cesado. Por otro lado, por su condición de funcionario policial era exigido la preservación de la vida de terceros, y como tal le era exigido preservar la vida de Tita”.

Como corresponde a un suceso histórico. Generó algarabía y broncas. Cuando todo había terminado, cuando la resolución judicial estaba tomada y cuando unos y otros preparaban su retiro, hubo insultos y hasta amagues de agresiones físicas. Si ello hubiera pasado, también hubiera sido histórico. La intolerancia, la impotencia y la bronca.


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