SOCIEDAD

Sos bienvenido: el vecinalista al que le trasplantaron un riñón, regresó ayer

Ismael Pérez preside el barrio Santa Mónica de Trelew. Recibió el órgano de su esposa. Volvió y lo esperó todo su barrio en el aeropuerto entre pancartas y lágrimas.

22/12/2014 02:02

La emoción a flor de piel. Abrazos y besos luego de 4 meses. El éxito del trasplante hizo que la familia Pérez recobrara la felicidad.

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"Gracias, muchas gracias a todos”, expresó al arribar a Trelew Ismael Pérez. Se trata del caso del presidente del barrio Santa Mónica, que recibió un riñón de su mujer. Luego de varios años de enfermedad finalmente confirmaron la compatibilidad de su esposa, quien no dudó un segundo en ser quien pueda salvarle la vida.

Ayer no fue un día más para sus familiares y amigos. Con alegría esperaron a la pareja en el Aeropuerto Almirante Zar con pancartas en donde le expresaban su cariño y felicidad por el éxito de la operación. Sus hijos y nietos manifestaron su satisfacción por el reencuentro con frases tales como “gracias abuelos”, “gracias abuela” y “donar órganos salva vidas”. La emoción no sólo se remitió al grupo que con nerviosismo aguardaba el beso y abrazo tan esperado, sino que el resto de los tripulantes el avión que arribó no evitó emocionarse y a más de uno también se le cayó una lágrima.

Fueron unos de los últimos en pasar por el sector de arribos del Almirante Zar. Ismael lo hizo portando el barbijo para protegerse, en tanto que Magdalena Gimènez, su mujer, demostró un excelente estado y agradeció a todos y cada uno que los ayudó para que la intervención sea posible.

“Papá es enfermo renal desde hace 3 años. Se estaba dializando. Estuvo en lista de espera. Mi mamá le donó su riñón” resumió en diálogo con Jornada Gabriela Pérez, la hija del matrimonio.

Confirmó que la intervención quirúrgica en Buenos Aires se realizó el 16 de septiembre. “Hoy (por anoche) están volviendo. Gracias a Dios salió todo bien y estamos todos acá, estamos esperándonos”, remarcó. Aseguró que “Magui”, como todos la llaman, jamás dudó en ser ella la donante. Dijo que se negó a que otros miembros de la familia se hicieran los estudios para determinar la compatibilidad. “No nos permitieron que donáramos. Es una enfermedad congénita”, reveló. Apuntó Gabriela que incluso, dos de sus hermanos tienen el mismo problema. “Desde un primer momento ella decidió ser la donante. Estamos felices, orgullosos”, aseguró. A cuatro días de Navidad, la familia Pérez volvió a completarse. Los días de angustia quedaron atrás. Una vez más, la celebración tiene que ver con la actitud de donar órganos.