PROVINCIA

Editorial / El nuevo Gabinete, el cambio generacional y la defensa del empleo


Leé La Columna del Domingo, el editorial de la edición impresa de Jornada.
13/11/2016 02:03

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La osadía siempre ha sido una de las virtudes políticas de Mario Das Neves. Y apretar el acelerador para remover a su jefe de Gabinete e histórico colaborador, Víctor Cisterna, para poner en su lugar a un joven como Alberto Gilardino, sin demasiado recorrido político pero absolutamente alineado a la mesa chica del gobernador, es una osadía política que sólo alguien con la espalda de Das Neves puede emprender en medio de las aguas turbulentas por las que atraviesa Chubut.

Das Neves, además, revalidó su apuesta al recambio generacional, algo que siempre ha hecho en distintos momentos de sus tres mandatos como gobernador. “Tiene que haber un trasvasamiento generacional en serio, que no es un invento mío sino de Juan Domingo Perón”, dijo Das Neves para explicar el cambio en la cúpula de su equipo de gobierno. “Nosotros estamos de paso, no nos vamos a eternizar en el Gobierno. El que quiera eternizarse en el Gobierno se equivoca”, sentenció.

Trastienda

La salida de Cisterna del Ministerio de Coordinación era un secreto a voces. La única duda era acertar cuándo iba a ocurrir. Al parecer, estaba acordado que sería a finales de año, después de pagar los sueldos y aguinaldos, y cuando la actividad política se relaja un poco.

Pero el lunes pasado, mientras desayunaba, Cisterna se enojó por lo que consideró un “operativo de prensa” armado en un medio del Valle y, sin dudarlo, apuró la salida. Tomó como una afrenta que algunos integrantes del Gobierno estuvieran detrás de la movida contra el hombre que le cuidó la caja a Das Neves durante casi cinco años como ministro de Economía (abril de 2007 a diciembre de 2011), y al que luego eligió para que le manejara el Gabinete en su tercer mandato.

La renuncia de Cisterna precipitó también las decisiones que hubo que tomar para buscarle un reemplazante. A media mañana, Das Neves ya tenía “in pectore” el nombre de Gilardino, que venía con el guiño del entorno más íntimo del gobernador.

Algo molesto con la decisión de Cisterna, Das Neves le ordenó a Gilardino que se bajara de una audiencia en la Secretaría de Trabajo a la que tenía que asistir como secretario de Pesca, y lo puso a su lado en un acto oficial en el Salón de los Constituyentes.

Tras el anuncio, Gilardino admitió ante los periodistas que se había enterado de la decisión del gobernador “hace un rato, ni mi familia lo sabe”, y le quitó solemnidad y secreto a este tipo de cambios que suelen generar algo de morbo.

Gilardino tiene mucho camino por recorrer pero a Das Neves y su entorno le gusta que no haya dudado ni un poco cuando el lunes le anunciaron que iba a reemplazar a Cisterna. “Parece un tipo tranquilo pero tiene carácter, se la banca”, lo describió un estrecho colaborador del gobernador.

La gesta no será sencilla. “Para seguirle el ritmo al gobernador hay que ir 30 kilómetros más rápido que él”. No lo dijo Gilardino sino Norberto Yauhar, el primer jefe de Gabinete de Das Neves, que estuvo en esa trinchera más de cinco años.

Proyectos, no personas

El apoyo a los jóvenes que siempre ha dado Das Neves incluyó esta semana fuertes frases sobre lo que viene. “Quiero gente joven que avance, sin menoscabar la experiencia. ¡Hay que avanzar con los jóvenes, adelante los jóvenes!”, dijo en un encendido discurso.

Y bajó línea sobre los personalismos: “La gente quiere votar proyectos, dejen de pensar en personas. Esto lo hacemos entre todos. Nos salvamos todos o nos hundimos todos”, dijo el gobernador.

A Das Neves se lo ve muy recuperado de su salud, activo, picante en las declaraciones y muy firme a la hora de marcar la cancha para los de adentro y para los de afuera.

Esta semana, por ejemplo, se volvió a quejar por algunas decisiones del Gobierno nacional, como la disposición de fondos para un proyecto de uranio en la meseta de Chubut –luego desmentido por la autoridades nacionales del área de energía atómica-; la idea de abrir la barrera a la carne de cerdo del norte; y la nueva embestida contra los reembolsos por puertos patagónicos.

El gobernador salió con los tapones de punta, sobre todo con el tema de los puertos, y prometió defender el empleo de los chubutenses. Es más, habló con la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, y con su par de Río Negro, Alberto Weretilneck para diseñar una estrategia común.

También la situación de la textil Guilford de Comodoro Rivadavia estuvo en la agenda central del Gobierno provincial. Firmó con los trabajadores de la firma un subsidio de tres meses para ayudarlos mientras se trata de encontrar una solución definitiva.

Lo curioso es que esa rúbrica fue en Rawson a la misma hora que en Trelew, el intendente de Comodoro Rivadavia, Carlos Linares, participaba de un acto de campaña del sector que lidera, junto a Norberto Yauhar, Gabriela Dufour, Nicanor Arbeletche y otros dirigentes locales.

La bronca que tenían los trabajadores de Guilford en la Casa de Gobierno cuando se enteraron de que Linares estaba a 15 kilómetros haciendo campaña y no acompañándolos, no tiene nombre.

Minería y empleos

Mientras el Gobierno nacional y las provincias, incluida Chubut, trabajan en el establecimiento del Acuerdo Federal Minero y en momentos en que continúa firme el anuncio de mil millones de dólares de inversión para poner en marcha el Proyecto Navidad en la Meseta Central de Chubut, existen números concretos que grafican la importancia para la provincia de un emprendimiento de esa magnitud, especialmente en el contexto actual.

Más allá de la firme postura de Das Neves de no abrirle la puerta de par en par al sector minero, aunque sí de empezar a discutir el uso del agua, un nivel de regalías más tentador que el de los hidrocarburos y un control ambiental intensivo, la necesidad de rever la matriz productiva, la generación de empleo y la forma de conseguir nuevos ingresos para las arcas provinciales, se hace ineludible.

La caída del empleo privado registrada en el último año en la provincia representa una cantidad similar de mano de obra directa e indirecta que prevé generar el yacimiento de plata del Proyecto Navidad, aseguran desde el sector minero.

El reciente estudio que difundió Jornada sobre la pérdida de 3.878 empleos privados en blanco en Chubut durante el último año, alertó sobre el problema pero generó discusiones sobre las soluciones.

El Proyecto Navidad prevé generar entre 3.500 y 5.000 puestos de empleo durante al menos dos años, según informó la compañía Pan American Silver, sólo en la etapa de construcción. Más otros 2.500 empleos en la etapa de explotación.

Además, habría que agregarle el impacto económico vinculado al desarrollo de bienes y servicios que naturalmente implicaría el impulso del emprendimiento, ubicado a 35 kilómetros de Gastre.

Una provincia con tan alta proporción de empleo público y con escasa oferta laboral privada independiente del Estado, necesita debatir ideas y posibles soluciones a los problemas.

La minería se plantea como una de esas alternativas, sobre todo cuando el histórico sostén de la economía chubutense, la industria petrolera, que aporta cerca de un 40% de los ingresos estatales, da muestras de agotamiento y con precios internacionales del crudo a la baja.

No sentarse ya a discutir el tema minero desde todos los aspectos y con todos los actores en la misma mesa podría terminar siendo un grave error. Si todos los sectores políticos y sociales dicen estar preocupados por los ingresos de la provincia, se desgarran las vestiduras con la caída del empleo y proponen salir del pozo “juntos”, hay que sacarse los prejuicios de encima, pensar menos en las urnas y tomar decisiones urgentes. Y que esa decisión sobre la minería, sea cual fuere, represente a la mayoría de la sociedad.

Ni más ni menos.


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