SOCIEDAD

“No todos los jóvenes son delincuentes o drogadictos; la escuela de barrio Constitución está estigmatizada”


Natalia Vargas describió la realidad. Advirtió que hay una creencia popular de que todos los que vienen a estas escuelas periféricas atraviesan por situaciones de droga o delincuencia. “Son grupos reducidos, que necesitan del Estado. Somos parte de las instituciones pero no nos compete resolver”.
10/12/2016 02:00

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Por Lorena Leeming

El barrio Constitución de Trelew fue noticia meses atrás por la dramática situación que los mismos vecinos describieron: son víctimas de un grupo de jóvenes que inmersos en las drogas y el alcohol cometen delitos de todo tipo y hacen que vivan atemorizados. Natalia Vargas, directora de la escuela 720 emplazada en el corazón de ese populoso sector, puso paños fríos. Se quejó porque “hay instituciones que dicen por afuera que todos los chicos que vienen a esta escuela son delincuentes o drogadictos. Y no es así”. Apeló a la asistencia del Estado para ayudar a jóvenes que lo necesiten. “El barrio está estigmatizado”, sintetizó.

Informó que se creó en el sector una red interinstitucional. La conforman desde el Centro de Salud del barrio hasta Policía Comunitaria, escuelas de nivel inicial, primario y secundario. Es porque quienes hoy son adolescentes atraviesan, en el transcurso de su vida, esas instituciones. Junto a sus familias. “Uno de los objetivos es buscar actividades en común que nos ayuden a sobrellevar situaciones del barrio. Sabemos que no podemos resolver problemas que son de una profundidad mucho más marcada. Lo que hacemos es buscar que los chicos y los adolescentes que se vinculen a otras cosas que no sea lo delictivo, a las drogas o al alcohol que involucra a otros barrios también”, indicó.

Aseguró que en con cada una de las instituciones que conforman la red interinstitucional “hay un vínculo. El Centro de Salud llega a las casas de la manera que la escuela no pueden. Las familias están atravesadas por esas instituciones: hay chicos que van a primaria, secundaria y centro de salud. Desde allí vemos qué les podemos brindar”.

Vargas aseguró que la modalidad de trabajo es institucional. Los casos de drogadicción se abordan desde lo profesional atento a que recibieron una capacitación por parte del Centro de Día. “Se nos asesoró sobre cómo trabajar con niños y adolescentes cuando están vinculados con el contexto de droga. No es el chico solo, hay un entorno familiar que posibilita que el chico esté con algún problema de consumo”.

La directora de la escuela reiteró que las actividades que se realizan son variadas. “Tratamos de mostrarle otras opciones. Que las decisiones parten por ellos. Partir de la autoestima. Hicieron un mural: es un trabajo institucional. Se trabajó previamente con la concientización y se les mostró que pueden marcar la diferencia. Venían los sábados a trabajar. Ellos creen que pueden cambiar su realidad”, subrayó.

Estigmatizado

La directora advirtió que el barrio en sí “está estigmatizado”. Y dijo: “No podemos estigmatizar a todos. Decir que todos son delincuentes, que todos son drogadictos. Instituciones dicen por afuera que todos los chicos que vienen a esta escuela son delincuentes o drogadictos. Hay una creencia popular de que todos los que vienen a estas escuelas periféricas atraviesan por estas situaciones. Son grupos reducidos, que necesitan del Estado. Somos parte de las instituciones pero no nos compete resolver esto que es mucho más profundo que lo que podemos acompañar”, indicó.

Aclaró que en los casos de los jóvenes en que las familias están ausentes no se puede modificar la realidad, y la escuela también tiene que lidiar con ese escenario. “Trabajamos con los padres que están involucrados. Si no está el padre, está el chico y hay que trabajar con él. Trabajar con el chico, fortalecerlo. Mostrarle que puede salir de donde está”, reveló.

Apeló a la ayuda del Estado. “Necesitamos que el Estado acompañe fuertemente con políticas que no sean sacar a los chicos del barrio. Que haya acompañamiento comunitario a las familias. Se los acompañaba y asistía. El problema es más profundo. No solo tienen un hijo, tienen varios que también están involucrados y que parecería que no pueden salir pero que nunca se les ha dado la oportunidad”.

Natalia Vargas no dudó en contestar que trasladar a los chicos al COSE no es una solución. “Sacarlo de esta escuela y llevarlo a otra también sería derivar el problema. Nuestra idea es que el chico pueda salir del barrio y la escuela fortalecido. A veces, los padres dicen que no saben qué hacer con los chicos”, indicó.

Admitió que en el mismo establecimiento han sufrido varios hechos vandálicos que los perjudicó y mucho. “Pero empezamos a trabajar desde otro lado. Con el vínculo que generamos pudimos superarlo. Hay chicos de otros barrios, no solo Constitución. Las políticas tienen que ser más profundas. No puede resolverlo la red”, aclaró.

Para finalizar la directora deslizó que, en muchos aspectos, en la escuela “se sienten solos” dado que “sentimos que la responsabilidad queda en nosotros y no es así. Podemos acompañar políticas pero más allá de eso, no tenemos la solución”.


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