PROVINCIA

Vinculan grupo mapuche con las FARC


Según Perfil, la semana pasada hubo en Chile más acciones directas de miembros vinculados a la Resistencia Ancestral Mapuche. Alertan sobre su metodología y sospechan sobre su financiamiento. Detalles de una trama muy compleja.
09/01/2017 02:00

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A medida que aparecen más datos en Chile y en Argentina, la acción de Resistencia Ancestral Mapuche y de su líder, Facundo Jones Huala, puede ser leída como el germen de una forma violenta de protestar y de hacer política. Según publicó Perfil, diputados chilenos y periodistas y productores argentinos mencionan a las FARC colombianas como parte de la financiación del grupo, que genera debate, incluso, en todo el movimiento mapuche. El desembarco de 150 gendarmes tras el último ataque en el Maitén abre interrogantes sobre una zona liberada previamente y de tráfico de armas de Argentina a Chile. Huala sería el nexo.

Desde el 22 de diciembre, Perfil contactó en tres oportunidades por mail y cuatro por teléfono a la RAM, según los datos disponibles, sin obtener respuesta. Los entrevistados que sí eligieron hablar señalan a las FARC en sus testimonios, coinciden en que usan armas de fuego, piedras, palos, bombas molotov, coinciden en el efecto que producen en los vecinos (miedo, terror, impotencia) y en la descripción de su accionar (similar a los carteles de Colombia y México).

Dicen que hay vacíos legales y la Policía no hace lo necesario para frenarlos. Cortan rutas, apedrean, azotan, golpean con palos, roban ganado, torturan, balean, matan, queman. El listado indicaría que en el nombre de la recuperación de tierras y la resistencia para salvaguardar el agua de los ríos la RAM hace, cada vez más, lo siguiente: quemar la tierra, los alimentos que nacen de la tierra, los recursos para labrarla, materia prima, manufactura, bienes de capital, ganado y cuerpos (incluso de otros mapuches).

En Chile esta semana el mismo día que se cumplían cuatro años de que los activistas del lado chileno quemaron vivos al matrimonio Luchsinger-Mackay, fueron incendiados cuatro camiones. El tipo de atentado coincide con la imagen que le quedó al viverista Del Sel de Chubut cuando resumió su sensación: “Toda esta historia es una espina clavada y una herida que no cicatriza, ni rápido ni despacio. Sólo es un hilo de sangre que fluye”.

“Hay un hostigamiento constante. En las estancias de El Maitén están viviendo situaciones horribles. Eso no tiene otro nombre que violencia y eso mismo está ocurriendo del lado de Chile. Y no es un vandalismo aislado, de alguien que salió drogado a hacer desastres. Lo que hacen es algo organizado, también en Chile, con armamentos pesados que también tienen acá. Es grave que la Justicia esté atrasada como para tomar el toro por las astas. Uno puede decir ‘El juez tiene una familia, casa y también corre peligro’, es cierto; pero hay una seguridad que debe estar tomando cartas en el asunto y si está de juez está para eso. En la parte civil se vive un vacío donde el Estado no está presente”, afirmó el presidente de la Sociedad Rural de Bariloche, Santiago Nazar.

-¿Eso plantea una situación de “pobres contra pobres”?

-Sí, pero tiene más prensa el “pobres contra ricos”. En este caso, este movimiento violento busca el blanco más fácil, que son los terratenientes extranjeros. Y eso es un blanco más fuerte a nivel prensa.

-¿Buscan devastar?

-Todavía no fueron desenmascarados, pero en la Patagonia la mayoría de los vecinos sabe lo que está pasando. A nivel de antecedentes, durante el gobierno anterior los actos violentos circulaban con total tranquilidad. Es un tema complicado. Están aumentando su accionar y eso tiene que ver con lo que pasa en Chile. Si lo que sucede acá se llega a generalizar a otras regiones, como ocurre en Chile, podría ser devastador. Esos grupos buscan la Nación de la devastación. Y la realidad es que la gente que opera termina siendo carne de batallón, tropa de relleno de otros grupos mayores.#


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