POLICIALES

Inseguridad: vender detrás de las rejas

La propietaria de un mercado de Madryn enrejó su local comercial, cansada de los robos. En el último asalto los delincuentes amenazaron a su hija y la golpearon.

17/08/2017 02:00

Así luce ahora el local. Rejas por todos lados, como si fuera una cárcel para cubrirse de los delincuentes.

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La propietaria del mercado Abigail, ubicado en el corazón del barrio Pujol II de Puerto Madryn, tomó la drástica determinación de enrejarse en su local comercial para poder atender a los clientes. Lo decidió tras el último asalto que sufrió y donde los delincuentes golpearon a su hija y la amenazaron, hecho que se sumó a diferentes atracos que se han sucedido a lo largo de los años.

Para poder continuar con sus labores diarias tomó la decisión de resguardar su integridad física con esa medida preventiva de colocar las rejas, caso contrario deberá accionar en forma más drástica y que sería el cierre de su fuente de sustento económico.

Uno de los vecinos de la propietaria del mercado, que no pudo dialogar por el estado emocional que afronta cuando recuerda lo vivido, comentó que “en los siete asaltos nunca se pudo llegar a los responsables pese a contar con cámaras de seguridad”, alertó. Semanas atrás volvió a padecer un robo con arma, cuestión que llevó a tomar la decisión drástica. El vecino detalló que “la medida que tomó mi amiga fue enrejar el interior del local comercial como para tener una mínima protección, además de las cámaras de seguridad”.

La colocación de las rejas busca tratar de frenar el accionar delictivo que, en ciertas ocasiones, ha llegado a la violencia física para con la propia comerciante y sus familiares. “La han tomado del pelo, arrastrado por el piso, le pusieron un arma en la cabeza, la hija fue a parar al hospital en la última vez que la asaltaron. Cada vez se pone más peligroso”, dijo el vecino.

La bronca que los vecinos del sector transmiten refieren a que pese a contar con un sistema de monitoreo por cámaras no se pudo dar con los responsables porque “jamás se atrapó a nadie pese a que en algunos casos actuaron a cara descubierta”.

Como no se pudo dar con los responsables de los hechos, la comerciante tomó la determinación de no radicar la denuncia en el último caso donde se evidenció el fastidio que existe ante la sucesión de robos que ha padecido.#