Chubut sigue exponiendo la segunda tasa de homicidios dolosos más alta de la Argentina

Sólo en cuatro de los últimos veintiséis años la provincia tuvo una tasa inferior al total nacional. Es decir, no puede haber sorpresas. O bien sólo se presentarán si desconocemos los comportamientos de mediano y largo plazo.

16 DIC 2017 - 20:29 | Actualizado

Por  Javier Molina  /  Especial para Jornada

A comienzos del segundo semestre tomamos conocimiento por el Ministerio de Seguridad de la Nación que la provincia del Chubut contaba con la segunda tasa de homicidios intencionales cada 100 mil habitantes más alta del país (10), décimas por debajo de la provincia de Santa Fe (10,7) y cerca de duplicar al promedio de toda la Argentina (6).

 

La noticia nos generó inquietud, pero esa noticia merece varias observaciones y una necesaria contextualización para comprenderla.

Sólo en cuatro de los últimos veintiséis años Chubut tuvo una tasa inferior a la total nacional. Es decir, no puede haber sorpresas. O bien sólo se presentarán si desconocemos los comportamientos de mediano y largo plazo.

Las tasas de homicidios intencionales son a nivel internacional el indicador más fiable para realizar el análisis comparado de una de las dimensiones de la seguridad pública: el delito violento. Y lo son, sintéticamente, por dos razones: con muy escasas excepciones en el mundo, el registro administrativo de los asesinatos es casi del 100% de los hechos. Detrás, lo robos de automotores.

Como oposición y segundo motivo, todas las restantes tipificaciones penales vinculadas a los hechos contra la propiedad y contra las personas tienen en Argentina una tasa de denuncia del 33%: los damnificados notifican ante sede policial o judicial 3 de cada 10 hechos. Este dato varía según la región y nivel económico, pero en el orden nacional es una estadística oficial y proviene de la última Encuesta de Victimización realizada por el INDEC. Al 67% restante se lo conoce como “cifra negra” o “subregistro”.

Ahora sabemos que nuestra tasa de homicidios provincial es históricamente alta para nuestro país y que en promedio denunciamos uno de cada tres hechos que no sean homicidios. Parece poco, pero es mucha información. Busquemos algo más.

Nuestro país está dividido en 527 departamentos, denominados partidos en Buenos Aires y comunas en la ciudad de Buenos Aires; 183 de ellos tienen una población superior a los 50 mil habitantes. Traducido: el 35% de los departamentos reúnen el 85% de la población argentina.

En Chubut son tres los departamentos con esta característica: Biedma (con Puerto Madryn de cabecera), Rawson (Rawson y Trelew) y Escalante (Comodoro Rivadavia). En ellos se concentra el 80% de los habitantes de la provincia. Esta referencia alude a que, a los efectos de no producir distorsiones en los resultados de las tasas, éstas se confeccionan en jurisdicciones con una población superior a los 50 mil habitantes.

Comparemos entonces qué ocurrió en el 85% de nuestro país durante los últimos tres años. El resultado es que advertimos que entre el departamento provincial con la tasa más alta del país y el departamento con la tasa más elevada de nuestra provincia lo distancian la mitad de ese indicador: de estar a décimas en términos de provincia pasamos a encontrarnos al 50% por debajo en términos de subdistritos. Y entre extremos, no menos de diez, quince o incluso, en 2015, hasta setenta departamentos de distancia.

El departamento La Capital, en Santa Fe, resultó con el indicador más elevado de la Argentina durante los últimos tres años: 26,1; 19,7 y 22,2 de homicidios cada 100 mil habitantes; en tanto que en Chubut los departamentos con la tasa más alta de asesinatos reflejaban 13,7; 9,0 y 10,7 respectivamente. En 2014 y 2015 fue el departamento Rawson, en 2016, Escalante. Estos datos forman parte de lo que denomina criminalidad objetiva.

Sin contar con información desagregada por ciudades y barrios (territorial) ni escenarios y móviles de los hechos (motivacional) las estadísticas, así conocidas, sólo nos pueden ofrecer indicios, pero jamás conclusiones. O peor aún, conclusiones apresuradas producto de diagnósticos equivocados.

Reincidencia ¿Siempre los mismos?

La reincidencia penal sólo se computa sobre los condenados de sistema penitenciario; renunciar a ello es también hacerlo al estado de derecho. Toda otra figura es un concepto más o menos criminológico o comunicacional, pero no penal.

En este sentido, para determinar con la mayor precisión posible la tasa de reincidencia debemos tener presente dos aspectos: por un lado, la eficiencia del sistema de justicia, entendida como la capacidad de resolver la condena o absolución de un imputado en un tiempo ajustado a derecho.

A este indicador podemos acercarnos conociendo la situación legal de los detenidos según éstos se encuentren condenados o procesados y término que llevan en esta última circunstancia. En estos parámetros, la Justicia provincial del Chubut muestra de los mejores indicadores de eficiencia del país.

El segundo aspecto a tener presente es la discriminación por jurisdicción penal, federal, nacional o provincial. No es correcto hacerlo de acuerdo con el sistema penitenciario en el que se encuentran alojados, toda vez que por razones de espacio físico o peligrosidad (entre otras) es significativo el número relativo de personas privadas de la libertad que habiendo cometido delitos de jurisdicción provincial son alojados en el sistema penitenciario federal o bien trasladados a sistemas penitenciarios de otras provincias, por lo que son contabilizados en aquellos, induciendo así a un nuevo error de apreciación. En Chubut, el porcentaje de personas bajo alguna de las figuras penales de la reincidencia es relativamente bajo, estable y con una tendencia descendente, similares o incluso inferiores a los indicadores para el total nacional.#

Enterate de las noticias de PROVINCIA a través de nuestro newsletter

Anotate para recibir las noticias más importantes de esta sección.

Te podés dar de baja en cualquier momento con un solo clic.

Las más leídas

16 DIC 2017 - 20:29

Por  Javier Molina  /  Especial para Jornada

A comienzos del segundo semestre tomamos conocimiento por el Ministerio de Seguridad de la Nación que la provincia del Chubut contaba con la segunda tasa de homicidios intencionales cada 100 mil habitantes más alta del país (10), décimas por debajo de la provincia de Santa Fe (10,7) y cerca de duplicar al promedio de toda la Argentina (6).

 

La noticia nos generó inquietud, pero esa noticia merece varias observaciones y una necesaria contextualización para comprenderla.

Sólo en cuatro de los últimos veintiséis años Chubut tuvo una tasa inferior a la total nacional. Es decir, no puede haber sorpresas. O bien sólo se presentarán si desconocemos los comportamientos de mediano y largo plazo.

Las tasas de homicidios intencionales son a nivel internacional el indicador más fiable para realizar el análisis comparado de una de las dimensiones de la seguridad pública: el delito violento. Y lo son, sintéticamente, por dos razones: con muy escasas excepciones en el mundo, el registro administrativo de los asesinatos es casi del 100% de los hechos. Detrás, lo robos de automotores.

Como oposición y segundo motivo, todas las restantes tipificaciones penales vinculadas a los hechos contra la propiedad y contra las personas tienen en Argentina una tasa de denuncia del 33%: los damnificados notifican ante sede policial o judicial 3 de cada 10 hechos. Este dato varía según la región y nivel económico, pero en el orden nacional es una estadística oficial y proviene de la última Encuesta de Victimización realizada por el INDEC. Al 67% restante se lo conoce como “cifra negra” o “subregistro”.

Ahora sabemos que nuestra tasa de homicidios provincial es históricamente alta para nuestro país y que en promedio denunciamos uno de cada tres hechos que no sean homicidios. Parece poco, pero es mucha información. Busquemos algo más.

Nuestro país está dividido en 527 departamentos, denominados partidos en Buenos Aires y comunas en la ciudad de Buenos Aires; 183 de ellos tienen una población superior a los 50 mil habitantes. Traducido: el 35% de los departamentos reúnen el 85% de la población argentina.

En Chubut son tres los departamentos con esta característica: Biedma (con Puerto Madryn de cabecera), Rawson (Rawson y Trelew) y Escalante (Comodoro Rivadavia). En ellos se concentra el 80% de los habitantes de la provincia. Esta referencia alude a que, a los efectos de no producir distorsiones en los resultados de las tasas, éstas se confeccionan en jurisdicciones con una población superior a los 50 mil habitantes.

Comparemos entonces qué ocurrió en el 85% de nuestro país durante los últimos tres años. El resultado es que advertimos que entre el departamento provincial con la tasa más alta del país y el departamento con la tasa más elevada de nuestra provincia lo distancian la mitad de ese indicador: de estar a décimas en términos de provincia pasamos a encontrarnos al 50% por debajo en términos de subdistritos. Y entre extremos, no menos de diez, quince o incluso, en 2015, hasta setenta departamentos de distancia.

El departamento La Capital, en Santa Fe, resultó con el indicador más elevado de la Argentina durante los últimos tres años: 26,1; 19,7 y 22,2 de homicidios cada 100 mil habitantes; en tanto que en Chubut los departamentos con la tasa más alta de asesinatos reflejaban 13,7; 9,0 y 10,7 respectivamente. En 2014 y 2015 fue el departamento Rawson, en 2016, Escalante. Estos datos forman parte de lo que denomina criminalidad objetiva.

Sin contar con información desagregada por ciudades y barrios (territorial) ni escenarios y móviles de los hechos (motivacional) las estadísticas, así conocidas, sólo nos pueden ofrecer indicios, pero jamás conclusiones. O peor aún, conclusiones apresuradas producto de diagnósticos equivocados.

Reincidencia ¿Siempre los mismos?

La reincidencia penal sólo se computa sobre los condenados de sistema penitenciario; renunciar a ello es también hacerlo al estado de derecho. Toda otra figura es un concepto más o menos criminológico o comunicacional, pero no penal.

En este sentido, para determinar con la mayor precisión posible la tasa de reincidencia debemos tener presente dos aspectos: por un lado, la eficiencia del sistema de justicia, entendida como la capacidad de resolver la condena o absolución de un imputado en un tiempo ajustado a derecho.

A este indicador podemos acercarnos conociendo la situación legal de los detenidos según éstos se encuentren condenados o procesados y término que llevan en esta última circunstancia. En estos parámetros, la Justicia provincial del Chubut muestra de los mejores indicadores de eficiencia del país.

El segundo aspecto a tener presente es la discriminación por jurisdicción penal, federal, nacional o provincial. No es correcto hacerlo de acuerdo con el sistema penitenciario en el que se encuentran alojados, toda vez que por razones de espacio físico o peligrosidad (entre otras) es significativo el número relativo de personas privadas de la libertad que habiendo cometido delitos de jurisdicción provincial son alojados en el sistema penitenciario federal o bien trasladados a sistemas penitenciarios de otras provincias, por lo que son contabilizados en aquellos, induciendo así a un nuevo error de apreciación. En Chubut, el porcentaje de personas bajo alguna de las figuras penales de la reincidencia es relativamente bajo, estable y con una tendencia descendente, similares o incluso inferiores a los indicadores para el total nacional.#


NOTICIAS RELACIONADAS