DEPORTES

El "pumita" Gonzalo Hughes, en casa: “Es una sensación difícil de explicar”


Luego de la participación con Los Pumitas en el Mundial de Rugby Juvenil de Francia, el pilar trelewense se encuentra en su ciudad natal rodeado de familia y amigos. Tras varios meses lejos de su casa, el jugador ahora descansa y también disfruta de poder visitar su club de origen: Patoruzú.
01/08/2018 02:00

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Por Leonardo Lugo

Gonzalo está en casa y tras haber disfrutado lo máximo para cualquier deportista, que es haber jugado un Mundial, ahora aprovecha a descansar y poder estar con sus seres queridos, a quienes no veía hace un largo tiempo. El pilar de Los Pumitas abrió las puertas de su casa y junto a su familia expresó: “Ahora estoy bastante tranquilo, descansando con la familia, se extrañaba bastante, estoy muy contento de estar acá. Volver siempre es lindo, siempre te tira volver, en el último tiempo se extrañaba demasiado, desde enero que no veía a mis viejos, mi hermano, mis amigos. Lo que más quiero ahora, además de estar con la familia, es estar todo el día en el club, Patoruzú es como mi otra casa”.

Sobre la experiencia mundialista, Gonzalo expresó que “fue tremendo, intenso pero hermoso, es una sensación que no es fácil de explicar porque lo tenés que sentir, desde la preparación que tuvimos, el tema de cantar el himno, jugar con tanta gente en las tribunas, se te cruza en pocos segundos todo lo que viviste, todo lo que pasaste para llegar hasta ahí”.

Y continuó: “En lo personal me sumó mucho jugar con seleccionados que están a otro nivel como es el caso de Inglaterra, Italia, Australia, rivales con los que perdimos, tienen otra competencia, tienen más partidos que nosotros internacionales, otra preparación, es muy lindo desafío enfrentarlos, algo nuevo”.

“Creo que me pasó de caer bien lo que estaba viviendo cuando volví a Córdoba de la última concentración que dieron la lista, cuando empezaron a aparecer fotos de la lista me di cuenta que había logrado mi objetivo de estar en el plantel mundialista”, agregó y recalcó que “el cariño de la gente de Trelew me ayudó mucho. Un mensaje de la familia, de la gente de Patoruzú y de los amigos, son gestos que ayudan mucho a la distancia, recibir un saludo, una felicitación, a nivel personal te levanta si estás caído, eso fue fundamental”, acotó.

Para llegar a un Mundial, Gonzalo tuvo que pasar por un largo camino y el lo describió: “Al principio cuando me fui a Córdoba no pensaba en llegar hasta donde llegué. Me fui a jugar al rugby y estudiar, más estudiar que a jugar, sino me volvía (risas). No era nada seguro, se fue dando paso a paso con mucho sacrificio. Se puede estudiar y jugar, pero este año el rugby me sacó mucho tiempo, estuve muy abocado desde la pretemporada, entrenando tres veces por día, el poco tiempo que queda lo usaba para descansar. Fue un año bastante movido, ahora voy a retomar más el estudio”.

Una vez más, el jugador nacido deportivamente en “Pato”, se acrodó de Sebastián Bonachea: “Desde M-13, M-14 él hizo todo, es un ‘loco del rugby’, son personas necesarias para formarse y enfrentar lo que viene. ‘Peto’ Ruiz es otro que estuvo desde siempre, me dieron una mano enorme, hoy en día son amigos de la familia, igual que ‘Cartucho’ y Aldo Bisconti, que me ayudó mucho cuando me cambiaron de puesto, yo jugaba de octavo, es duro cambiar de puesto. Mucha gente, amigos de la familia como Julio Kresteff y Jorge Aidar Bestene, siempre dándome una mano”.

Para muchos chicos, Gonzalo pasó a ser un referente, pero él dijo que “no lo había pensado mucho, pero ahora que estuve en el club estos días y los nenes vienen y me preguntan cosas, está bueno para incentivar a los pibes que entrenen y quieran el club y que se puede llegar, si querés no es imposible. Hay que amar el club, el rugby y hacerlo con mucha pasión”.

Su familia también expresó sus sensaciones. Joaquín, su hermano, manifestó que “es un orgullo ver un pibe del sur en un Mundial y más siendo mi hermano, verlo en la tele fue increíble. Siempre le pido consejos, es un sueño algún día lograr lo que él logró”. “Me la pasé llorando, una emoción tras otra, y verlo cantar el himno fue algo único”, agregó su mamá Sonia. “Fue como parirlo de vuelta, en cada concentración podía quedar afuera, el miedo de uno es la frustración de él porque estaba tan convencido de que iba a lograrlo. El primer año pasó que lo llamaron a una concentración y después quedó afuera del PLADAR y quedó muy bajoneado, pero ahora se le dio”. Su papá Gustavo contó que “no caímos hasta verlo en la televisión, verlo cantando el himno fue lo máximo”.

Por último Gonzalo dijo que “este año no tengo más competencia con la Selección, me voy a enfocar en el Jockey de Córdoba que nos está yendo muy bien. Si llega un llamado bienvendido sea, mientras quiero seguir creciendo como jugador”, cerró.


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