DEPORTES

Menotistas (posesión) vs. Bilardistas (contraataque)


La Columna de Elio Rossi.
23/10/2018 02:00

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El “menottismo ilustrado” chilla. Acusa al “bilardismo” de envilecer mentes (término –envilecer- usado con premeditación), con aquello de “ganar no es lo más importante, es lo único”. El Real Madrid es el ejemplo histórico al que ha acudido el menottismo para hacerse fuerte en sus argumentos. Solo a partir de los triunfos encadenados del Barcelona, el equipo catalán pasa a formar parte de “los nuestros o la nuestra”, según el menottismo. Es paradójico. Pasa a formar parte del patrimonio cultural del menottismo solo a partir de pintarle la cara a todo el que se ponga al frente. O sea, ganando. Antes no.

Eso de “la nuestra” es bien argento: nos pone casi a la altura de los inventores de la belleza futbolística. No paramos de hacer sapo en casi todos los aspectos de nuestra vida cotidiana pero en el Ego, el mundo compite por el segundo puesto. Cuando “chillan” desde los medios, los portadores sanos de menottismo ilustrado no hacen sino poner de manifiesto que es lo único que les ha quedado: chillar por los medios. Al estilo de la diputada Carrió, que ve mafias por todos lados excepto aquella que le responde, el menottismo no tiene un solo entrenador que proponer. Entonces ninguno sirve. Solo cuenta con la amistad de Guillermo, el Mellizo que pende de un hilo verde para quedarse con la decisión de seguir o no dirigiendo al equipo. Al momento de escribirse estas líneas ya ha sido publicado que, aún ganando la Copa Libertadores, el destino inmediato de la dupla está en la MLS (la “Superliga” yanqui). ¿Será?

No es casualidad que la única voz que salió a candidatear a Guillermo antes de que los entrenadores argentinos dijeran que no en cadena a la idea de dirigir al seleccionado fue la de César Luis. Cualquier similitud con la realidad política es, señores, mera coincidencia. No es verdad que solo se puede jugar bien al fútbol a partir de la posesión. Pondré dos ejemplos muy a mano de cualquier futbolero que se precie. Uno que tiene unos años y otro de apenas ayer: el Boca (o los equipos que formó) de Carlos “Lucky” Bianchi y el último campeón del mundo en Rusia 2018, la France de Deschamps. La Bleu, con un 48% de posesión, quedó relegada al puesto número 19 en esa característica.

¿Qué equipo encabezó la lista? Paga 0,12: España con casi el 70% de la posesión en promedio. Aquellos equipos de Bianchi jamás tuvieron más posesión que, pongamos otro ejemplo nacional y popular, el River de Ramón Díaz. ¿Jugaban “mal” los equipos de Bianchi? ¿Jugaba “bien” el de Ramón? La pregunta es capciosa: ambos jugaban muy bien y demostraron un nivel de eficacia estupendo.

¿Jugó “mal” Francia? ¿Jugó “bien” España? Esta pregunta también lo es porque mientras La Bleu salió campeón, la Furia se fue enfurecida y llena de reproches. Usted puede quedarse con el “modelo” Ramón de mayor posesión que el de Charles Lucky Bianchi. O preferir el juego de España por encima de la Francia campeona. Su subjetividad querido amigo, es suya. Y le entrega su subjetividad todos los elementos emocionales que lo hacen elegir a Griezmann por encima de Isco o a Román por dos campos de distancia frente al yorugua Enzo.

Aquí no hay verdad absoluta menottista ni su simil bilardista. Son solo subjetividades. Y como las fantasías son enteramente suyas no hay oráculo que lo pueda convencer. Igual que a los votantes anti-peronistas: arruinados en su economía pero votantes amarillos, joder! Y mientras nos seguimos regodeando en la cuestión de la posesión o el contrataque, Rosario Central y Ñuls Old Boys van a jugar en la cancha de Arsenal, aquí en Sarandí (Estadio Julio Humberto I de Viamonte), a puertas cerradas. El gobernador de Santa Fe no puede dar garantías, las fuerzas de seguridad de la Provincia no pueden dar garantías. Lo cual significa que los violentos mandan sin importar los estilos de juego o si la escuela rojinegra prefiere la posesión o la escuela canalla se inclina por una gran atención por la defensa tras la mano del Patón Bauza. Rosario admite así que es “tierra de nadie”. Esa es la gran derrota.


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