SOCIEDAD

Opinión / Es tiempo de consensos en Salud Pública



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Por Movimiento de Unidad Sanitaria *

La tensión política latente en los últimos tiempos hizo que los discursos tomaran un tono beligerante y totalitario y la discusión y diálogo constructivo quedaron en un lugar marginal de la agenda social. La sociedad argentina y especialmente la chubutense, pagó un alto precio por esta triste “grieta” que se desprende de cada gajo del árbol social y que castiga a todos pero que afecta principalmente a los sectores más vulnerables.

Es extraño que la política, que es un instrumento que permite crecer cuando hay diferencias y acepta la diversidad de opiniones e ideologías construyendo a través del método democrático, no haya podido salir de esta trampa y se haya convertido en un juego de suma cero.

Esta falla de la “política” puede ser resuelta, paradójicamente, con más y mejor política utilizando sus dos principales instrumentos: la representación democrática a través del voto popular y la construcción de consensos.

Creemos que la construcción de consensos es un paso esencial, que no debe esperar a las elecciones y debe ser un ejercicio permanente de aquellos que buscan lo mejor para sus individuos. Por eso, desde nuestro sector que es el análisis de políticas públicas en salud, consideramos prioritario construir consensos y creemos firmemente que debe basarse en estos grandes puntos de acuerdo:

Una ética de la gestión pública. Más allá de la obvia transparencia y honestidad que todo funcionario público debe demostrar, creemos que existen otros atributos de los funcionarios públicos, principalmente aquellos que ocupen cargos directivos. Una vocación especial por el servicio público, sensibilidad social y fomentar la solidaridad y los lazos socialmente positivos son elementos fundamentales.

La economía como una herramienta para el desarrollo de un sistema de salud justo. No es solamente más presupuesto y los aspectos económicos de una sociedad, un sistema de financiamiento socialmente sustentable es una política pública que debe atravesar muchísimo debate social para llegar a buen puerto.

Hoy por hoy nuestra provincia se encuentra en una posición privilegiada para poder asegurar esta fuente de financiamiento que permita un sistema de salud de calidad. Los casi 15.000 millones de pesos que se calculan constituyen el gasto en salud consolidado de Chubut (que incluyen el gasto de obras sociales y prepagas, el presupuesto público y el gasto de bolsillo que hace cada ciudadano) son una verdadera oportunidad de oro que pocos distritos en Argentina pueden tener. No solamente distribución de este gasto, sino reglas firmes, claras y justas que tengan como objetivo el brindar una cobertura en términos de calidad e integralidad.

De nuevo los consensos políticos son necesarios para convertir las utopías en instituciones sociales y las legislaciones constituyen hoy por hoy un nido vacío en nuestra provincia en este sentido.

Debemos tener servicios de salud que sean coherentes con las necesidades de la población. El conjunto de servicios que se ofrece a la sociedad, tanto del sector público como privado, deben estar anclados en las necesidades sociales y no en intereses sectoriales.

El sistema de salud provincial presenta un desequilibrio importante en materia de recursos humanos. Convive el exceso de personal en algunos sectores con un déficit importantísimo en otros. En el exceso porque sufre una problemática común al resto del sector público como lo es una hipertrofia de cargos asignados a funciones donde no son estrictamente necesarios, muchas veces reasignados de lugares donde sí era necesario cubrir la función.

Por el lado de déficit porque por características propias de las provincias patagónicas, pero también por dificultades en la gestión del reclutamiento y permanencia de profesionales, el déficit, fundamentalmente en el sector enfermería y médico es de una importancia sustantiva. Este déficit se convierte casi en tragedia en algunas zonas rurales de nuestra provincia donde se viven momentos complejos en esa materia.

Por ello, definir cuáles son las prioridades y poder monitorear que se cumplan, impedirán esta lógica crónica y un orden que permitirá un crecimiento armonioso. Es decir, el sistema de incentivos y de reglamentaciones debe ser puesto de nuevo sobre el tapete.

Reorganizar el funcionamiento y división administrativa del sector salud. Es tiempo de repensar la organización y funcionamiento del sistema de salud. La constitución actual del sistema de salud en Chubut se convirtió en una enmarañada trama de intereses y va dejando de lado las necesidades de la población. El sistema público de salud expresa una alta burocracia y un débil sector operativo, tanto en los servicios finales como en los intermedios (por eso vemos problemas de mantenimiento de instituciones de salud sumados a problemas de cobertura), lo cual es paradójico con la excesiva cantidad de cargos jerárquicos y en sectores burocráticos cuyo único fin es lograr que esos aspectos funcionen mejor.

Concentrarse en brindar servicios y simplificar la estructura jerárquica y administrativa, con una distribución adecuada al tamaño de la población y sus problemas implica profundos cambios.

También pensar en la dependencia de sectores considerados críticos para la comunidad (como los sistemas de emergencia) puede ser una discusión fructífera a nivel social y a nivel político.

La creación de un equipo de líderes que asuman el compromiso de cambio en el futuro. Evidentemente estos consensos implican una enorme tarea de cara al futuro y debemos apostar que las próximas generaciones lleven a cabo esta tarea de la mejor manera posible.

Construir un semillero de líderes que puedan asumir esta responsabilidad en el futuro mejor que nosotros debe ser un compromiso del arco político que debe confiar en políticas a largo plazo y disminuir los cambios en las principales responsabilidades a lo necesario para poder lograr mejor el objetivo de salud para todos.

Creemos que la definición de consensos básicos donde participen todos los sectores volverá a la discusión política e ideológica en salud como un factor virtuoso y no una variable de estancamiento, un camino virtuoso para resolver diferencias y no una forma de esconder intereses sectoriales. Por eso tenemos la enorme esperanza que muchos aceptarán el desafío de un acuerdo que incluya a todos.#

* Equipo de profesionales que integran el Movimiento de Unidad Peronista (MUP)


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