PROVINCIA

Editorial / El PJ se debate entre los que reman hacia la orilla y los que quieren hundir el barco


Leé La Columna del Domingo, el tradicional análisis de la edición impresa de Jornada.
13/01/2019 02:00

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La imagen del intendente de Comodoro Rivadavia, Carlos Linares, golpeando la puerta de la privada del gobernador Mariano Arcioni, fue sin dudas la imagen de la semana. No porque el comodorense no haya demostrado otras veces que no está mal desensillar hasta que aclare, sino porque esta vez, además, se bajó del caballo y aceptó dialogar con los dos máximos aspirantes a quedarse con el control de la provincia entre 2019 y 2023.

Linares vio algunas encuestas que le acercaron en los últimos días y se dio cuenta que los riesgos de no intentar un gran frente electoral para derrotar a Cambiemos por toda la cuenta, amenazan con dejar al Partido Justicialista a las puertas de una derrota vergonzante y a él como parte importante del grupo de dirigentes que a los que les achacarán todas las culpas.

Linares golpeó la puerta del principal despacho de Fontana 50 porque ya no quedan muchas opciones, los tiempos electorales se precipitan y la hora de las definiciones se acerca. El comodorense ve claramente la oscuridad del túnel pero por ahora no aparece la luz al final. Por eso fue primero a ver al gobernador y al intendente Ricardo Sastre, los líderes del Frente Federal, que a César Gustavo Mac Karthy, el único que hoy por hoy se plantó en ser el candidato del PJ y, al parecer, ya no tiene retorno.

La reunión no fue definitoria pero todos la catalogaron como “buena”. Linares dijo que iba a consultar a su sector para ver qué opinaban y quedaron en volver a reunirse esta semana.

Claro que el entusiasmo del martes pasado se transformó en desilusión el viernes, cuando un grupo de dirigentes del PJ fue hasta Puerto Madryn a visitar a Sastre, con Norberto Yauhar, José Arrechea, Santiago Igon y Nancy González a la cabeza.

Dicen que la actitud del “Vasco” Arrechea fue tan negativa que las posibilidades de un acuerdo parecen alejarse. Algunos todavía no pueden creer que Arrechea siga metiendo la cuchara en el peronismo y que, encima, exija una “Ley de Lemas” para avanzar en un frente común. El recuerdo de lo que pasó en Chubut en 1991, cuando Osvaldo Sala ganó en primera vuelta pero el resto de los lemas peronistas lo traicionaron y lo hicieron ganar al radical Carlos Maestro, sobrevoló la reunión.

Igon y Nancy González fueron más sensatos y transmitieron un mensaje de Cristina Fernández de Kirchner: “En Chubut deben ir todos juntos”, dicen que piensa la expresidente, que no descarta unirse a Sergio Massa y otros dirigentes hoy alejados con el objetivo de derrotar a Macri.

Arcioni ya hizo llegar a Cristina un mensaje conciliador y no se descarta que la exmandataria se termine reuniendo con el gobernador de Chubut en el Instituto Patria.

Probablemente, Arcioni y Sastre no necesiten al PJ local para ser gobernador y vice. Pero todos juntos de un mismo lado garantizarían que las chances de Gustavo Menna, el candidato de Mauricio Macri, queden casi reducidas a la mínima expresión.

Para el PJ, en cambio, las chances de triunfo con un candidato propio son exiguas y las posibilidades de quedar terceros (cómodos) aumentan. Y ya se sabe: a nadie le gusta jugar a perdedor y a casi todos les encanta ir en auxilio de los ganadores.

La dupla Arcioni-Sastre se muestra cada vez más afianzada y para demostrarlo comparten agenda oficial varias veces a la semana. Hoy por hoy, la estrategia de ambos es reafirmar su claro enfrentamiento con el Gobierno nacional, lo que los convierte en la mayor esperanza para evitar que las políticas ultraliberales que tanto daño le han hecho al país desembarquen en Chubut.

Para los que leen rápido y entienden mal: la alianza Cambiemos es tan necesaria para la democracia como cualquiera de las otras fuerzas políticas. Nadie pide que deje de existir. Pero desde esta Columna se ha venido describiendo en los últimos años el enorme daño que las políticas de Mauricio Macri y las del “mejor equipo de últimos cincuenta años”, que llegaron al poder con el paraguas de Cambiemos, le han hecho a los chubutenses. Por eso no son pocos los que entienden que ese modelo no puede gobernar Chubut.

Claro que el problema para Chubut no solo está en el Gobierno nacional sino en algunos dirigentes peronistas que prefieren jugar más a la división que a multiplicar las chances alinéandose detrás de un frente amplio que lleve a la mayor cantidad de sectores peronistas en la proa del barco.

Aunque cada vez son menos, siguen habiendo algunos peronistas que como aquella línea de pensamiento que afloró en la previa a la revolución rusa piensan que “cuanto peor, mejor”. Es posible que pocos de ellos hayan leído al respecto pero la idea de hacerle daño al poder de turno para sacar partido propio, en este caso podría ser una pésima estrategia.

No surgió de los intelectuales rusos de comienzos del siglo XX, pero la frase “se van a quedar sin el pan y sin la torta” grafica como pocas las consecuencias de querer hundir el barco antes que remar todos juntos hacia la orilla.


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