PROVINCIA

Editorial / Nunca hay que festejar antes de tiempo


Leé La Columna del Domingo, el tradicional análisis de la edición impresa de Jornada..
17/03/2019 02:00

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Nunca hay que gritar un gol hasta que la red se infle ni cantar victoria antes del pitazo final, suelen pontificar los futboleros. Extrapolado a la política, la idea de creer que un pleito electoral está saldado cuando todavía no se pusieron los votos en las urnas puede ser un error de principiante que siempre hay que tratar de evitar.

Las cada vez más cercanas Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) que se realizarán en Chubut dentro de tres domingos, anticipan un final absolutamente abierto a pesar de que algunos actúan como si el resultado ya estuviera puesto y solo bastara con ir al trote hasta la meta.

Aún sin datos concretos (léase encuestas de intención de voto serias) todo parece indicar que el 7 de abril se daría una polarización entre el oficialismo que representa Chubut Al Frente y la oposición de Cambiemos, que se podría profundizar todavía más en las generales del 9 de junio.

A esta altura nada parece indicar que el peronismo dividido pueda abandonar el tercer lugar y mucho hace presagiar que el peronista que resulte elegido en la primaria va a tener que remar en dulce de leche dos meses después para evitar un duro revés electoral.

Gestión y campaña

Algunos laderos del gobernador Mariano Arcioni han venido creando un microclima triunfalista alrededor del mandatario que, se sabe, siempre es un mal consejero. El buen cierre político que vino haciendo Arcioni en toda la provincia, un mérito que también le cabe a su candidato a vice, Ricardo Sastre, y al intendente de Trelew, Adrián Maderna, puede no ser suficiente si el oficialismo se olvida que, además de tres semanas de campaña, de acá a las PASO todavía hay que seguir gestionando.

El primer porrazo se lo pegaron la semana pasada, cuando le hicieron anunciar al gobernador que iba a pagar todos los sueldos de empleados públicos el sábado 9 de marzo y terminó comiéndose las quejas de los empleados judiciales y legislativos, que se quedaron afuera de la primera tanda de pagos. Y eso que el Gobierno nacional tiró una soga para juntar parte de la plata, porque si no la cosa hubiera sido peor.

Trastabillar con los sueldos a tan poco de las elecciones puede ser peligroso. Pensar más en la campaña, en las fotos en zapatillas y en las selfies, que en juntar la millonada de plata que hay que reunir para pagar los sueldos, puede ser fatal.

El desdoblamiento de hecho que hubo con los salarios de febrero que se pagaron este mes trajo muy malos recuerdos a miles de empleados públicos. Lo que el Gobierno no puede olvidar es que antes del 7 de abril deberá volver a pagar salarios.

Operación despegue

Gustavo Menna, el candidato con mayores aspiraciones a pelearle la gobernación a Arcioni, se ha dejado endulzar los oídos por aquellos que le aseguran que viene descontando puntos en las encuestas y que hoy hay un virtual “empate técnico”.

Es cierto que el descontento popular con el peronismo ha resucitado a Cambiemos. También en Chubut el antiperonismo goza de buena salud, a pesar de que el Gobierno nacional ha dejado a la gran mayoría de los chubutenses (los antiperonistas incluidos) con los bolsillos pelados. Tal vez por eso, Menna no tuvo mejor idea que deslizar en una entrevista con FM Tiempo una frase que hizo mucho ruido, inclusive fuera de Chubut: “Yo no soy el candidato del Gobierno nacional, soy el candidato de la gente que me votó en 2017”, dijo –palabras más, palabras menos- el abogado comodorense.

Menna puede ser muchas cosas pero nunca un ingenuo. Dijo lo que muchos querían oír en Chubut, aunque le significó algunos reproches desde la Casa Rosada. Por eso, poco después firmó una nota con otros diputados de Cambiemos que se oponen a que el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, investigue una red de espionaje paraestatal que salpica al Gobierno nacional. Y en Esquel se paseó con el titular del sistema Federal de Medios Públicos, Hernán Lombardi, una de las peores caras del macrismo.

Menna es Macri, mal que le pese a él y a los que lo van a votar. Pero aun así tiene chances de llegar a Fontana 50. Así de curioso y complejo está el panorama político a veintiún días de unos comicios claves.


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