SOCIEDAD

Colecciona cascos de todo el mundo para poder concientizar sobre el trabajo de los bomberos

Mario René Herrera es bombero desde hace 14 años, presta servicios en el Destacamento Nº 3 en barrio General Mosconi, en Comodoro Rivadavia. En su carrera realizó más de cien intervenciones.

15/09/2019 02:00

Costumbre. Mario Herrera posa con parte de su colección en su casa de Comodoro y a la caza de más cascos.

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Por Ismael Tebes

Además de su vocación y de los riesgos de afrontar situaciones límite y compartir la vida de cuartel, tiene un hobby particular: colecciona cascos y accesorios relacionados con la profesión y es el segundo en el país en cuanto a cantidad de piezas. Ya cuenta con 66 con la intención de armar un minimuseo que represente un atractivo más para la ciudad y a la vez, una ventana para difundir la tarea de los bomberos voluntarios.

“Todo comenzó con un casco que me regaló mi señora, pasaron los días y me regaló otro. Fui conociendo a bomberos de otros países y muchos eran coleccionistas de cascos, hice varios contactos y así surgió este hobby”.

En su casa, los elementos parecen cobrar una dimensión que revaloriza calzarse el equipo y acudir ante el llamado de la sirena.

Además exhibe otras “joyitas” del género como un chaquetón de cuero de caballo de la Segunda Guerra Mundial que Hugo Boss diseñaba para el Ejército Alemán y un equipo autónomo que se utilizaba en los ’60.

“El casco más antiguo que tengo data de 1860 y el que le sigue es de 1890, de origen alemán y después un equipo canadiense, que en su momento fue un tope de gama que tenía incluido, un equipo de respiración antiguo que utilizaba un sistema de fuelle”.

Significados

Herrera destaca el significado que el casco tiene para un bombero y lo que implica tenerlos. Es que cada uno parece tener su “propia” historia.

Recurre a las redes sociales y al contacto con bomberos de todo el mundo que le facilitan material y lo actualizan en cuanto a costos y normas.

“La mayor parte no tiene valor monetario pero sí sentimental que es difícil de soltar por el propietario. Hay muchos productos de la 2ª Guerra que se consiguen a través de familiares que ya no quieren saber nada con compartir esa historia o la familia que lo han vivido y acceden a vender”.

“En Comodoro Rivadavia –detalló- se está usando mucho la marca Bullard, tanto del formato tradicional hasta el modelo americano. Depende del fabricante están hechos de fibra de vidrio o termoplásticos y su función es cubrir el cráneo; protegernos los ojos y la mayoría tienen una ´cola de pato´ que se extiende a través de la nuca para evitar que el agua caliente caiga en la espaldas. Y tiene un “cubrenuca” que protege la nuca y las orejas”.

Preservación

El espacio propio es su propio orgullo. Y preservar cada elemento es un desafío que además de tiempo y dedicación, implica costo.

“La mayoría de los cascos son de cuero, como el alemán ya está cuarteado. Trato de preservarlo de la mejor manera que puedo con productos específicos para tratarlo e hidratar el cuero y que no se siga quebrando. Es un material muy delicado”.

Destaca un casco suizo, de marca Telam, que suele utilizar la Policía Federal y que intervino durante el incendio del boliche Cromagnon en Once. “Es algo particular como para valorizarlo, fue un hecho que marcó a los argentinos y un hito en seguridad de boliches”.

También cuenta con un casco ruso que fue parte de las acciones en Chernobyl aunque no en el epicentro de la emergencia y otro de origen alemán de la 2ª Guerra con un detalle: tiene lijada la esvástica, insignia del nazismo, a modo de protesta contra este régimen.

Difícil

La figurita difícil de su colección está relacionada con Las Torres Gemelas. “Hablo mucho con un bombero que estuvo ahí y está tratando de conseguirme un casco o cualquier otro material que haya sido parte de ese 11 de setiembre. Tener algo del tema para cualquier coleccionista es como la frutilla del postre por lo que representó ese suceso y por cómo marcó la historia”.

“Sinceramente –dice Mario, cabo primero bombero- se perdieron muchas cosas en el atentado y lo poco que quedó está en varios museos de Nueva York. Es complicado pero tengo bomberos amigos que están tratando de conseguirme algún elemento”.

La colección estará abierta al público el sábado 21 en el Cuartel Central de Yrigoyen y Estados Unidos de 13 a 17.

La entrada costará $ 50 y los menores de 10 años ingresarán gratis a beneficio de la Asociación de Bomberos Voluntarios, con un sorteo de casco incluido, diseñado en color rosa que mundialmente representa la lucha contra el cáncer de mama.

“Presté servicio en el Destacamento 3 y por un par de años en Km. 8, en el Destacamento 2. Las situaciones que más me impactan son las que involucran a chicos ya sea en incendios o accidentes. Tengo presente cada intervención y conocí y trabajé con Luis Gramajo”, cuenta recordando con emoción al primer bombero mártir de cuyo fallecimiento se cumplirán en breve cuatro años.