PROVINCIA

Opinión / Entre la intervención federal, el juicio político y la curatela


Una Provincia que se devora a sí misma.
25/09/2019 02:00

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Por Federico Ruffa / Abogado / Especial para Jornada

Los acontecimientos que estamos viviendo hoy no son producto de una generación espontánea. Por el contrario, han sido macerados durante años en la falta de una idea institucional y productiva para la Provincia en la cabeza de la mayoría de la dirigencia. El catalizador que terminó de provocar la implosión general en la que hoy vivimos fue la muerte del último caudillo, Mario Das Neves. Para bien o para mal era un ordenador que imponía lógicas y algunas reglas.

Los docentes convocan a la décima semana de paro mientras el resto de los gremios estatales oscilan entre el acompañamiento férreo a esas medidas y el desconcierto interno y externo.

Previo a esto pasamos por ministerios y edificios público tomados, rutas cortadas, detenciones que todavía no se pueden justificar y un Estado Provincial que no garantiza un mínimo de orden y abandonó el monopolio del uso de la fuerza.

Marchas y amagues de contramarchas, y muchos pero muchos chubutenses movilizándose en toda la Provincia, en particular en Rawson y Comodoro Rivadavia.

Mientras tanto vemos un Gobierno que oscila entre la inacción y palabreríos más propios del “pare de sufrir”, pero que ni siquiera se anima a proponer esa consigna.

Del otro lado una oposición atomizada por años de falta de conducción. Algunos buscaban una salida en el juicio político al gobernador y jugaban a la perinola con los artículos de la Constitución que regulan la sucesión y otros tratan de encontrar algún lugar cálido para estar tranquilos durante los próximos años. En definitiva, cada uno atiende su juego pero nadie da señales de saber cómo salir del laberinto.

La única salida de la que todos hablan pero que pocos se animan a enunciar en público es la minería. Pero a favor o en contra, nadie puede creer que ese pueda ser el remedio al desconcierto total y profundo que se vive en Chubut. No hay buenos vientos para un barco que no sabe a dónde va. Mucho menos si es abordado por piratas.

En ese contexto, la intervención de Eduardo “Wado” de Pedro y Sergio Massa que convocaron a referentes del peronismo y adyacencias para retarlos y pedirles que se den la mano y se pidan perdón, parece casi natural. La dirigencia peronista chubutense está tan devaluada que desde hace más de una década que no puede ni proponer candidatos nacionales y las cuestiones locales con impacto nacional se resuelven tironeando de las botamangas o las faldas en oficinas porteñas, y casi siempre termina dependiendo de relaciones personales.

La UCR o el Pro o Cambiemos a nivel nacional ni siquiera parecen registrar a la Provincia, salvo esos fugaces momentos en que el desmanejo del peronismo local les hace crecer la ilusión de volver a la Gobernación. En el último turno, la bestialidad de Macri acribilló esa esperanza más temprano que tarde.

La Provincia no encuentra su salida. Obturado el juicio político y rechazado el pedido eutanásico de intervención federal, principalmente propuesto por la UCR, ahora hemos caído en una especie de curatela sobre el peronismo local que, siempre entre la traición, la mimesis y el “swingerismo”, sigue siendo la fuerza mayoritaria en Chubut, por lejos.

En este estado, nos queda esperar que los curadores (Wado De Pedro y Sergio Massa) tengan la paciencia y la muñeca para hacer algo más razonable con nuestra riqueza y nuestras vidas o empezar a aportar, cada uno desde su lugar, para volver a ser una Provincia con proyección y poder retomar las riendas de nuestro propio destino.

Eso último es lo que hacían esos pioneros, que tanto recordamos y tan poco imitamos últimamente.#


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