La vida por los Rolling: museo propio, un fan club y recitales por el mundo

Ni moda, ni vicio, ni un capricho adolescente. El rock plural y casi sin tiempo de los Rolling Stones puede ser el más bello de los cultos en vida.

César Bersais resume su vida y su ánimo en los temas de la banda.
19 OCT 2019 - 17:41 | Actualizado

César Bersais resume su vida y su ánimo en los temas de la banda y pone al guitarrista Keith Richards en el escalón del héroe “vivo”, capaz de inspirarlo cada mañana.

El fanatismo lo llevó a dar un par de vueltas por el mundo y a convertir gran parte de su casa, en un museo “Stone” donde habitan piezas únicas; vinilos de los orígenes más variados, objetos insólitos, libros y lo más curioso del merchandising además de ser el fundador del Fan Club Patagónico Rolling Stones. Disfruta de un espacio personal que no para de crecer y como la mítica banda, siempre promete algo nuevo. “Conozco a los Rolling a través de un casette variado en el que estaba la canción “Brown Sugar”. Tenía 8 o 9 años, de pura casualidad. A partir de los 12 me fui de viaje de fin de curso a Esquel y con la plata que me dieron me compré mis primeros casettes y stick fingers. Desde la adolescencia con los primeros trabajos comencé a comprarme revistas, más casettes y los primeros CD’s”. Bersais describe el shock que le produjo “escaparse” en colectivo a Buenos Aires y el 7 de noviembre del ‘82 en cancha de Vélez, ver como solista a Keith Richards, una suerte de “antesala” de la emoción. “Interpretó cuatro canciones de los que solían hacer; me “voló la cabeza” y me terminó de convencer. Mientras empezaba a juntar material, los ví por primera vez el 9 de febrero del ‘95 cuando tenía 19 años”.

Admite que los Rolling representan la “banda sonora” de su vida y el grupo por excelencia. “Así como nació la pasión que conservo hasta hoy, se incrementó con el paso de los años. Y sigo coleccionando. Cada vez va faltando más material y es más caro conseguirlo”.

Los Stones tienen canciones para diversos estadíos siempre recorriendo estilos variados: baladas, rock, blues; reggae, soul, disco y hasta gospel. “Han hecho absolutamente de todo. Su rock es bien crudo, como de bares pero con diversas variantes por las que han logrado mantenerse a lo largo de tantos años. Se fueron adaptando a todas las modas musicales de época. Es una parte muy importante de mi vida, respiro ésta banda las veinticuatro horas y viendo mi colección sólo me genera seguir y seguir”, explica Bersais.

A la hora de detallar las “figuritas” difíciles de su museo hogareño prefiere no enumerar los discos, vinilos, cd´s y casettes. Reúne trabajos inéditos como solistas y colaboraciones y vinilos similares pero de distintas ediciones internacionales junto a posters promocionales, libros; VHS y magazines. “Tengo uno de los flipper traído al país en los 80 autografiado por Keith Richards y un vinilo promocional que nunca estuvo a la venta, solamente enviado a las radios en 1969. Se hicieron 400 copias en el mundo y yo tengo una. También destaco el vinilo “Tatuado” de 1981 que está firmado por los cinco integrantes de la banda”.

Bersais admite que lo más valioso sentimentalmente de su colección no le costó dinero. “Es una foto del encuentro personal que tuve con Keith Richards, mi ídolo y mi héroe. Superó todo lo que pagué anteriormente. Hice un mural y lo miro todos los días”. Fue el 29 de mayo pasado en Sothhampton, un verdadero antes y después de la pasión. “No le pido más a la vida. Lo conocí, estreché su mano y pude decirle cuánto lo admiramos. El encuentro duró dos o tres como máximo y fue mi máximo sueño cumplido. A Jagger pude saludarlo desde lejos y hablé con Ron Wood y Charlie Watts”, cuenta todavía envuelto en una rara emoción.

“Los ví 28 veces, incluyendo los 5 shows en Argentina del ‘95 y ‘98, los dos del 2006 y los 3 de Argentina en el 2016. Los ví 15 veces en el país y 13 veces en el exterior: 2 en Nueva York, 2 en Chicago y 2 en Londres. También en Zurich, Austria, Barcelona y una vez en Italia. Los ví en Chile y Uruguay en una gira sudamericana. Y como solistas además estuve en el de Richards en el ‘92 y a Wodds en el 2010”.

Y el detalle sigue. Una casa, miles de lenguas y un rock interminable. Hay tazas, botellas y vasos de giras, muñecos, pines; juguetes, miniaturas, cuadros pequeños, galletas y hasta botellas de tequila, vodka y vino oficiales. También rompecabezas y programas; libros gigantes, cuadros y pinturas. “Cuánto dinero hay acá?. Ni lo quiero pensar. Sé que tengo una hermosa colección y la disfruto”.

Al final, César Bersais, el Stone de la Patagonia pretende que su espacio personal siga creciendo. “El objetivo es trasladarle ésta pasión a mis hijos pero no lo hago forzosamente. Si quieren seguir sería un placer pero también pienso que pasará con todo ésto cuando me muera. Todos los coleccionistas pensamos eso”.

Bersais admirador del rock de los ’50, es hijo de René, uno de los integrantes de Grupo Uno, emblemática banda comodorense y se reconoce como amante de la música por sobre todo. “La pasión me llevó a formar un fan club hace siete años, que es el más austral del mundo. Aprovecho a JORNADA para invitar a quienes quieran integrarse para realizar actividades”.

César Bersais resume su vida y su ánimo en los temas de la banda.
19 OCT 2019 - 17:41

César Bersais resume su vida y su ánimo en los temas de la banda y pone al guitarrista Keith Richards en el escalón del héroe “vivo”, capaz de inspirarlo cada mañana.

El fanatismo lo llevó a dar un par de vueltas por el mundo y a convertir gran parte de su casa, en un museo “Stone” donde habitan piezas únicas; vinilos de los orígenes más variados, objetos insólitos, libros y lo más curioso del merchandising además de ser el fundador del Fan Club Patagónico Rolling Stones. Disfruta de un espacio personal que no para de crecer y como la mítica banda, siempre promete algo nuevo. “Conozco a los Rolling a través de un casette variado en el que estaba la canción “Brown Sugar”. Tenía 8 o 9 años, de pura casualidad. A partir de los 12 me fui de viaje de fin de curso a Esquel y con la plata que me dieron me compré mis primeros casettes y stick fingers. Desde la adolescencia con los primeros trabajos comencé a comprarme revistas, más casettes y los primeros CD’s”. Bersais describe el shock que le produjo “escaparse” en colectivo a Buenos Aires y el 7 de noviembre del ‘82 en cancha de Vélez, ver como solista a Keith Richards, una suerte de “antesala” de la emoción. “Interpretó cuatro canciones de los que solían hacer; me “voló la cabeza” y me terminó de convencer. Mientras empezaba a juntar material, los ví por primera vez el 9 de febrero del ‘95 cuando tenía 19 años”.

Admite que los Rolling representan la “banda sonora” de su vida y el grupo por excelencia. “Así como nació la pasión que conservo hasta hoy, se incrementó con el paso de los años. Y sigo coleccionando. Cada vez va faltando más material y es más caro conseguirlo”.

Los Stones tienen canciones para diversos estadíos siempre recorriendo estilos variados: baladas, rock, blues; reggae, soul, disco y hasta gospel. “Han hecho absolutamente de todo. Su rock es bien crudo, como de bares pero con diversas variantes por las que han logrado mantenerse a lo largo de tantos años. Se fueron adaptando a todas las modas musicales de época. Es una parte muy importante de mi vida, respiro ésta banda las veinticuatro horas y viendo mi colección sólo me genera seguir y seguir”, explica Bersais.

A la hora de detallar las “figuritas” difíciles de su museo hogareño prefiere no enumerar los discos, vinilos, cd´s y casettes. Reúne trabajos inéditos como solistas y colaboraciones y vinilos similares pero de distintas ediciones internacionales junto a posters promocionales, libros; VHS y magazines. “Tengo uno de los flipper traído al país en los 80 autografiado por Keith Richards y un vinilo promocional que nunca estuvo a la venta, solamente enviado a las radios en 1969. Se hicieron 400 copias en el mundo y yo tengo una. También destaco el vinilo “Tatuado” de 1981 que está firmado por los cinco integrantes de la banda”.

Bersais admite que lo más valioso sentimentalmente de su colección no le costó dinero. “Es una foto del encuentro personal que tuve con Keith Richards, mi ídolo y mi héroe. Superó todo lo que pagué anteriormente. Hice un mural y lo miro todos los días”. Fue el 29 de mayo pasado en Sothhampton, un verdadero antes y después de la pasión. “No le pido más a la vida. Lo conocí, estreché su mano y pude decirle cuánto lo admiramos. El encuentro duró dos o tres como máximo y fue mi máximo sueño cumplido. A Jagger pude saludarlo desde lejos y hablé con Ron Wood y Charlie Watts”, cuenta todavía envuelto en una rara emoción.

“Los ví 28 veces, incluyendo los 5 shows en Argentina del ‘95 y ‘98, los dos del 2006 y los 3 de Argentina en el 2016. Los ví 15 veces en el país y 13 veces en el exterior: 2 en Nueva York, 2 en Chicago y 2 en Londres. También en Zurich, Austria, Barcelona y una vez en Italia. Los ví en Chile y Uruguay en una gira sudamericana. Y como solistas además estuve en el de Richards en el ‘92 y a Wodds en el 2010”.

Y el detalle sigue. Una casa, miles de lenguas y un rock interminable. Hay tazas, botellas y vasos de giras, muñecos, pines; juguetes, miniaturas, cuadros pequeños, galletas y hasta botellas de tequila, vodka y vino oficiales. También rompecabezas y programas; libros gigantes, cuadros y pinturas. “Cuánto dinero hay acá?. Ni lo quiero pensar. Sé que tengo una hermosa colección y la disfruto”.

Al final, César Bersais, el Stone de la Patagonia pretende que su espacio personal siga creciendo. “El objetivo es trasladarle ésta pasión a mis hijos pero no lo hago forzosamente. Si quieren seguir sería un placer pero también pienso que pasará con todo ésto cuando me muera. Todos los coleccionistas pensamos eso”.

Bersais admirador del rock de los ’50, es hijo de René, uno de los integrantes de Grupo Uno, emblemática banda comodorense y se reconoce como amante de la música por sobre todo. “La pasión me llevó a formar un fan club hace siete años, que es el más austral del mundo. Aprovecho a JORNADA para invitar a quienes quieran integrarse para realizar actividades”.


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