PROVINCIA

“Hay mucho consumo”, dice el jefe de Drogas


Eduardo Alonso, jefe del Área Drogas de Chubut, defiende los controles, habla de los jóvenes que comercian, de sus padres y de la legalización.
27/01/2020 02:00

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Por Rolando Tobarez / @rtobarez

Tiene 30 años de servicio y más de 10 dedicados al combate al narcotráfico en Chubut. Lleva dos años al frente del Área Drogas Peligrosas y Leyes Especiales. El comisario mayor Eduardo Alonso repasa cifras de secuestros en ese lapso como jefe: 250 kilos de marihuana, 20 kilos de cocaína, más de 250 plantas de cannabis, 138 dosis de LSD, 183 pastillas, 76 armas de fuego y 69 autos. Además, unos 700 detenidos por violar la Ley de Estupefacientes Nº 23.737.

-¿Cómo describiría el panorama del narcotráfico en Chubut?

-Hay comercio y mucho consumo, negarlo sería desconocer el problema. No escapa a la realidad de todo el país y por cantidad de habitantes estamos en una situación menor a otras provincias del norte. Pero el problema lo tenemos. Siempre se dice que abarca sólo a los jóvenes pero no es tan así. La droga no tiene edades. A lo mejor son más imprudentes y quedan más visibilizados porque se exponen más y no les importa por ejemplo subir publicaciones en redes sociales, pero el consumo afecta a todos sin distinción de edad, sexo ni clase social.

-¿Hay alguna ciudad más complicada que otra?

-No, la realidad es para todas las ciudades igual. Las diferencias son por la cantidad de habitantes y por eso en Comodoro Rivadavia, por ejemplo, encontrás más situaciones. Pero todas atraviesan la misma situación. De Puerto Madryn se habla mucho y se la estigmatizó pero por ejemplo, hicimos más secuestros en Trelew. Estoy en el área hace dos años, empezamos un trabajo y logramos incautar gran cantidad de sustancia. Se notó particularmente a muchos jóvenes directamente involucrados en el comercio a escalas macro. La mayoría se dedica al narcomenudeo. Uno supone que lo hacen para solventar su consumo, pero detectamos grupos de jóvenes en Madryn y en Trelew de entre 18 y 23 años que consiguieron el contacto directo con proveedores del norte o de Buenos Aires o incluso se conectaron directamente con Paraguay y realizaron compras grandes. Es llamativo y novedoso pero la globalización, las redes sociales y los contactos que hay ahora lo facilita mucho. Los avances tecnológicos han superado nuestras técnicas de investigación, que son las mismas hace muchos años y están sujetas a la ley. Estamos muy atrás. No se trata de determinado elemento, como un auto, sino las técnicas en sí. Por más que el Estado compre la mejor máquina.

-¿Por dónde entra la droga?

-Por la ruta. Por todo camino que corte el paralelo 42 norte. No tuvimos ingresos vía aérea ni por puertos, donde los casos conocidos que tuvimos fueron de salida, como Poseidón o hace muchos años los 150 kilos de Puerto Deseado. El puerto se usó pero para salir. Todo lo que entra es por ruta.

-¿Qué se necesita?

-Necesitamos tecnología y recurso humano para controles. Es muy complicado porque ¿cuántas rutas tenemos de ingreso? La 3, la 40 y en el medio un montón de caminos que no son circulables pero el que está en esto busca toda forma de ingresarla. La gente que lucra le busca toda la vuelta, por eso el producto se encarece tanto desde el norte. No son los mismos precios en el norte, en Buenos Aires, acá o en Tierra del Fuego. Cada 10 kilómetros se encarece 150 pesos. A medida que hay más control todo se encarece, buscan alternativas, la mandan de una forma y hasta que no la detectan la siguen mandando. Y cuando la detectan dicen “Listo, cambiemos la forma porque se avivaron”.

-¿Qué balance hace?

-Secuestramos más de 240 kilos de marihuana en dos años. Era lo que se secuestraba en 6 años. Cocaína se secuestró menos pero por una cuestión de oferta, demanda y precio. Se disparó mucho, sus valores son muy altos. Sigue ingresando pero cambió la forma de cómo lo hace. Antes era un solo viaje con varios kilos, ahora prefieren varios viajes con menos para que en caso de perder sea menos porque está muy cara.

-¿Qué drogas circulan?

-Pastillas, “pepas” (LSD), marihuana y cocaína.

-¿Paco?

-En Chubut no hubo y no hay paco porque no es zona de producción, no se produce nada. Se compra todo. Nunca encontramos producción de pastillas. Lo puede hacer cualquiera en cualquier lado pero no se encontró. Hace unos años se habló de un laboratorio en Epuyén pero no era para la fabricación específica de droga de diseño sino que era usado para experimentar con plantas de marihuana. Acá no hay cocinas, lo que se encontró fue para procesar y estirar la cocaína y lograr más ganancia. El paco es residuo de la cocina y altamente tóxico. Alguien puede traer cocaína y en algún lugar la acondiciona para estirarla con distintas sustancias. Eso es una cosa, pero no se cocina. De marihuana se secuestraron grandes cantidades de plantas pero no tenemos hectáreas de plantación, si bien en los últimos se notó un cambio de adaptación a la zona en las plantas. Pero no tienen la fortaleza que otras.

-Se suele criticar que hagan procedimientos por un porro o una planta…

-Hacemos un trabajo netamente represivo y en los controles atacamos al que comercializa, con mucho apoyo del ministro de Seguridad Federico Massoni y del jefe de la fuerza, Miguel Gómez. Muchas veces es poca cantidad y te das cuenta de que es propio de la tenencia simple para consumo, pero la ley marca que está prohibido. Hicimos procedimientos donde secuestramos cantidades ínfimas de sustancia, pero el trabajo previo permitió establecer que esa persona se dedicaba a la comercialización. Hay muchas formas de comercializar: en gran cantidad o el narcomenudeo para llegar al consumidor final. Al comercio se lo tiene que atacar en todas las etapas y lo hacemos con las herramientas que tenemos. Yo puedo tener una opinión formada frente al consumo, la tenencia simple de una planta o el aceite, pero se está cometiendo una infracción y eso no quiere decir que sea un narcotraficante. Lo único que no está penado es el consumo. La tenencia simple sí. La ley de estupefacientes no habla nunca de cantidades, no está establecido. Podés ser infractor y te pueden imputar el delito de tenencia simple por un porro, por cien gramos o por medio kilo. Si no se establece que es para comercio u otro tipo de infracción, puede quedar como tenencia simple. Así lo establece la ley.

-¿Hasta dónde llega su actuación?

-Nos llaman o hay una denuncia de que en tal lado hay una planta, tenemos que ir, ver, realizar el procedimiento y punto. No catalogamos a nadie como vendedor o traficante. El problema del consumo es un problema de cada uno. Lo que sí, muchas veces sirve cuando se hacen los controles, se detecta algún joven y muchos padres, si bien es una situación molesta, recién ahí se enteran de que el hijo es consumidor. Detectar esa infracción a los padres les sirve y muchas veces nos lo dicen. Les explicamos que su hijo no es un narco. No digo que nos agradecen pero dicen: “En buena hora que lo detectaron así ya podemos abordar el tema desde la familia”. Porque muchos padres se dan cuenta cuando pasa así, si no, no se dan ni cuenta.

-¿Le sucedió esa reacción de los padres?

-Sí, vienen preocupados y no sabían. Les explico e igual tienen que responder ante el Juzgado. Te dicen: “Me sirve porque la verdad no lo sabía. Ahora prestaré más atención y trataremos el tema con profesionales”. Después tenés padres que saben y no hacen nada, como con los grupos de jóvenes que comercian. Algunos después se sienten asombrados pero si tenés un pibe de 20 años que no trabaja, no estudia ni nada, mañana te aparece con un auto de alta gama y sos el papá, ¿no te vas a dar cuenta qué pasa? Si no trabajás, me pedís plata, vivís en mi casa y de pronto veo que tenés un montón de plata, que cambiaste tu vida. Hay casos donde los padres también usufructuaban y los chicos eran los peces gordos. Si tenés tu pibe que no hace nada y de golpe te dice: “Me voy a vivir solo porque me alquilé una casa en la playa” y aparece con un Bora, decís “pará, algo pasa”. Tenemos vecinos preocupados que nos pasan preocupados datos, información o una denuncia anónima porque no quieren que en tal lado vendan; tenemos también padres que vienen con el problema de “Mi hijo consume, ¿qué puedo hacer?”. Tratamos de guiarlos a quien corresponde. Pero ninguno viene a decir “Mi hijo de 20 años vende, ¿qué puedo hacer?” Nunca viene nadie. O porque es parte o porque lo cubre o porque tiene miedo de que vaya preso, por varias cosas. Eso pasa.

La marihuana y una discusión sin saldar

-¿Los “peces gordos” que nunca caen son una fantasía?

-Sí, hay mucho de mito. Se dice que “todos saben” pero acá no viene nadie. O “la Policía sabe”. ¿Te pensás que si sé que fulano vende no voy a hacer nada? Hay gente que de la noche a la mañana demostró un crecimiento patrimonial importante y le metemos trabajo. Nunca estamos condicionados ni por el Poder Judicial ni político. Muchas veces no se puede llegar pero sucede que el comercio es una cuestión de recolectar prueba. Muchas veces decís: “Llegué hasta acá pero no es que me frenaron si no que no hay prueba o porque la hacen mejor o porque no es tan así”. Una investigación lleva mucho tiempo y se demora. Este año tenemos un fuerte compromiso de Jefatura y del Ministerio de Seguridad de dar un fuerte respaldo en recurso humano. Es lo que más reclamamos y la falencia más grande que tenemos.

-¿Ninguna gestión le advirtió sobre “intocables”?

-No, jamás. Si me hubiesen dicho así, hubiésemos ido con más ganas sobre eso. Tenemos una Policía muy sana. Tenemos un problema, no hay que ser necios y no hay que ocultarlo: hay que afrontarlo y minimizarlo. El comercio y el consumo cero no lo vamos a tener nunca pero tenemos que hacer lo posible para apuntar a eso.

-¿Se repiten los nombres de los involucrados?

-Sí, son reincidentes. Cuando estaba a cargo de Drogas de Trelew detuvimos comerciantes que cumplieron su condena; algunos volvieron y se siguen nombrando en Trelew y Comodoro. Lo que pasa es que lamentablemente es una forma fácil de hacer dinero para el que la conoce, sabe cómo es y tiene los contactos.

-¿Cómo ve la legalización de la marihuana?

-Nunca escuche una opinión de un grupo de profesionales que digan que “no pasa nada”. Ese es el tema. No escuché ni siquiera a uno que lo diga, ni médico ni psicólogo. Para hablar de legalizar el consumo primero tendríamos que saber si realmente daña la salud. Estaba todo el mundo con los cigarrillos electrónicos y ahora se dan cuenta de que hay un problema. No creo que haya que hablar tan libremente. Con los que hablé informalmente, todos te dicen que el consumo es nocivo. No hablo del aceite, hablo del porro. Puede ser que contrarreste el comercio pero la ley protege la salud pública, entonces hay que ver.

-¿Con qué se estira la cocaína?

-De todo. Ibuprofeno, Novalgina, Xilocaína. Le ponen cualquier basura, como cal o soda cáustica, depende quién y dónde lo estire. Todo el mundo lo estira cada vez que hace un “trampolín”. La mayoría hace trampolín en Buenos Aires y otras provincias del norte. Cada uno que recibe lo estira un poco. Recibo 10 kilos en el norte y lo hago 12, el que recibe en Buenos Aires ya lo hace 14 y así.

-¿Qué hace falta en el área?

-Este año encararemos algo en lo que hace años venimos quedados: cursos para el personal. Es una deuda y una necesidad; también incrementar la dotación de las divisiones. En estos dos últimos dos años se notó un crecimiento. Esto estuvo mucho tiempo sin ser alimentado y de golpe tenemos que inyectar, hubo mucho abandono y es difícil. Si hay que salir a comprar de golpe, cuesta y más en la situación que estamos. Todo cuesta mucho, computadoras, filmadoras o autos.

-¿Cómo es en el interior?

-Es muy difícil trabajar, cuesta mucho en un pueblo chico aplicar técnicas de las grandes ciudades. Seguir a una persona cambia mucho para que no se den cuenta. Pero también es difícil para ellos mantenerse ocultos; sufren lo mismo porque moverse en una ciudad grande es más fácil. Hay más gente, calles y casas. En un pueblo chico se detecta enseguida.#


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