POLICIALES

Un merendero quedó destruido en Trelew


El merendero Bombas Pequeñitas, ubicado en el barrio Abel Amaya, fue totalmente devorado por las llamas e investigan si se trató de un incendio intencional.
20/05/2020 02:00
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El merendero se ubica en la esquina de Lago Blanco y Esquel del barrio Mario Abel Amaya. Autores anónimos quemaron intencionalmente la vivienda de la responsable del centro de asistencia, Florencia Rogel. También se consumió la sala usada para atender a los niños.

Al hablar con Jornada, explicó que tras haber intervenido desde ese espacio en un caso de abuso sexual contra una adolescente, -cuyo padrastro fue detenido semanas atrás por orden judicial- comenzaron a ser amenazadas las integrantes del grupo solidario. Indicó que desde el jueves viene siendo amedrentada en el vecindario. “Me quedé con lo puesto, en este momento estamos hablando arriba de las cenizas de lo que quedó”, contó mientras reveló datos a este diario.

Sostuvo que tanto a ella como a otros miembros del grupo, los presuntos agresores las vieron intervenir en auxilio de una menor que desesperada, pidió ayuda ante los malos tratos y abusos que sufrió por parte de la pareja de su madre. Dichas circunstancias aún son investigadas por la Fiscalía de Trelew. Creen que a partir de ahí son objeto de las últimas acciones violentas. “Nos quieren atemorizar. No le vamos a tener miedo”, aseguró en este sentido la mujer responsable.

Detalles

La vivienda era usada para brindar una merienda y alimentos a entre 40 y 50 niños que viven en los barrios y asentamientos aledaños. Florencia precisó que sufrió presiones para desistir de su obra y subrayó que el grupo no obedece a cuestiones ideológicas ni partidarias. “No permitimos hacer fotos acá con los nenes”, aclaró sobre visitas oficiales.

La cocinera explicó que en las instalaciones atacadas se brindaban talleres de música, cocina y otro tipo de clases curriculares de apoyo, además de la merienda por la tarde.

Un paredón

Florencia comentó que necesitan elevar un paredón perimetral para circunscribir el predio y mantener protegidos a los nenes. “Acá es tierra de nadie”, graficó.