PROVINCIA

Editorial / Educación, bolsillo y energía

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14/02/2021 02:00

Finalmente el Gobierno Nacional anunció que financiará la reparación de las torres de energía caídas.

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La discusión que se viene dando en caso todo el país por el regreso a las aulas tiene, para variar, una versión distinta en Chubut. Mientras a nivel nacional el debate es acerca de la necesidad del regreso de la educación con la mayor seguridad sanitaria, en Chubut los gremios advirtieron que si antes no se pagan los salarios, no habrá vuelta a clases. O sea: no habrá vuelta a clases. No, al menos, si no hay voluntad de ninguna de las dos partes por encauzar un río que se desbordó hace tiempo.

A esta altura del partido, la discusión entre los gremios docentes y el Gobierno parece estar en una vía muerta. Haber comenzado a pagar masas salariales completas, algo que en el Poder Ejecutivo evaluaban como un gran paso al frente, terminó siendo tomado como apenas un gesto, un vaso de agua hasta la mitad en medio del desierto.

Tras el feriado largo de esta semana, según se anunció, el Gobierno convocará a los gremios para seguir limando asperezas de cara a solucionar el conflicto que pone en jaque el inicio del ciclo lectivo.

Los gremios plantearon el problema salarial como eje central del reclamo. Sería una necedad no advertir que el dinero para saldar la deuda con los docentes no va a estar. Ni el 1º de marzo ni, probablemente, antes de mitad de año (con mucho viento a favor). Entonces, si los actores del conflicto no construyen una agenda de discusión razonable, que a esta altura es una que sea por lo menos cumplible, pues entonces que nadie se haga ninguna ilusión.

Además, después de mucho reclamar y tanto esperar, el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, estuvo la semana pasada en Chubut en una visita que no aportó mucho. El titular de la cartera educativa estuvo unos minutos con el gobernador y después se reunió con los gremios. Como se esperaba, no hubo ningún tipo de anuncio.

“Estamos en la búsqueda de los consensos para que puedan volver las clases en Chubut”, fue una de sus primeras frases hechas. “Vi en los gremios una voluntad necesaria de diálogo”, fue la otra, que tampoco vale la pena decir que no tiene ningún tipo de asidero. “No hay soluciones mágicas” fue una de sus frases finales, tal vez la más realista de todas.

Es obvio que el Gobierno nacional no tiene por qué desenredar semejante madeja. A la mayoría de los docentes de Chubut se les debe dos sueldos y un aguinaldo pero el conflicto arrancó mucho antes y ya van para tres años sin dictado de clases presenciales. Creer ahora que el tema es solamente salarial es por lo menos ingenuo.

Agenda de discusión

Esta semana que pasó comenzó a moverse con un poco más de intensidad el tablero político. Es verdad que los problemas de Chubut pasan por otro lado pero sin política no habrá soluciones posibles para esos problemas.

Todavía falta un trecho. Inclusive, saber si habrá o no PASO. Pero no está mal que los dirigentes que tengan aspiraciones empiecen a mostrar sus cartas.

Con una sociedad que parece enojada con gran parte de la clase dirigente y coquetea con la siempre peligrosa “antipolítica”, los aspirantes a ocupar las tres bancas de senador y las dos de diputado nacional que estarán en juego en octubre deberán empezar a marcar los ejes de los debates que se vienen. Lo que digan y lo que hagan serán clave para captar al electorado.

Está claro que hay que empezar a discutir más temas. Por supuesto que la deuda salarial y la matriz productiva con o sin minería no pueden quedar ajenas a la discusión. Pero hay temas que queman y que muchos dirigentes esquivan con cara de distraídos.

La crisis de los servicios públicos, que dejó de ser un problema sólo de los pueblos del interior que se quedan sin luz todas las semanas y empieza a estallarles en la cara a los intendentes de las ciudades más grandes, exige soluciones urgentes.

Vinculado a esto, la discusión de la matriz energética exige una atención especial. Una provincia que produce hasta doce veces la cantidad de energía que consume no puede darse el lujo de seguir quemando combustibles para alimentar los generadores en los pueblos del interior.

Por si fuera poco, siete meses después del colapso de 55 torres de alta tensión en plena Meseta chubutense, que llevan energía desde la presa de Futaleufú hasta la planta de Aluar de Puerto Madryn, el Gobierno nacional anunció que financiará los 15 millones de dólares que son necesarios para reponer la línea. ¿Y el sector privado que la opera a través de la empresa Transpa, que manejan la misma Aluar y el millonario italiano Fabrizio Garilli? ¿Y la Provincia del Chubut, que tiene un tercio de las acciones de Hidroeléctrica Fautaleufú, no tiene nada para decir?

No poner a la energía como un tema central de la discusión sobre qué provincia se pretende construir para los próximos 50 años, es no entender por dónde hay que empezar.

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