SOCIEDAD

Una obra entre vecinos

Un grupo de vecinos del callejón Vera en Las Golondrinas se organizó y comenzó a reconstruir las casas arrasadas por el fuego. Gestionan los recursos.

25/04/2021 02:00

En Lago Puelo, los habitantes se organizaron para gestionar recursos que permitan la reconstrucción.

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A casi un mes y medio del incendio de quinta generación “más grande de Latinoamérica”, familias damnificadas del callejón de Vera, en Las Golondrinas, se reorganizaron “poniendo el foco en la autogestión de recursos materiales y humanos para reconstruir más de 30 viviendas destruidas por el fuego”.

Vicky y Claudio son los referentes de los vecinos, quienes recuerdan el 9 de marzo como “la tormenta del fuego que se llevó nuestros hogares y lo único que pudimos salvar fueron nuestras vidas”. Sin embargo, “ante la desolación y la tristeza, la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas pudo más” y enseguida pusieron manos a la obra .Cuentan que “a la mañana siguiente de la noche trágica”, se miraron y casi sin emitir palabra supieron que tenían que sostenerse de pie y comenzar a actuar “pensando en reconstruir nuestras vidas en el lugar que elegimos para criar a nuestros hijos”.

La primera meta “fue conseguir las herramientas que nos permitan limpiar los escombros, tanto de las viviendas en ruinas como los restos de árboles y vegetación quemada. No fue fácil, pero se logró”.

En tanto, Claudio se ocupó de pensar y diseñar un prototipo de casa, “pensando en aprovechar los rollizos quemados”. Para ello, el objetivo inmediato “fue conseguir un aserradero portátil, y tampoco fue fácil”, al tiempo que insistieron con gestiones ante el municipio de Lago Puelo para solventar los costos operativos.

Ya con la madera aserrada y preparada, recuerdan que “se fueron sumando las manos solidarias que llegaban a ayudar y otras a dejar donaciones de las más variadas. Entre ellas, aparecieron materiales de construcción, herramientas e indumentaria de trabajo”.

Ahora, para los vecinos castigados por el fuego, la premisa es “organizarnos bajo un fin común, sin intereses personales, y con el objetivo de unificar esfuerzos para levantar la mayor cantidad de casas posibles. La idea es llegar al invierno con las estructuras habitacionales techadas y en ese camino avanzamos sin pausa”, graficaron.

Entre las organizaciones aportantes a la causa, destacaron “el trabajo de Caritas y la iglesia Evangélica, además de hombres y mujeres que llegaron al lugar para dar una mano”.

Vicky y Claudio coincidieron en remarcar que “toda la gente que de una u otra manera hizo llegar su ayuda, tiene que saber que el trabajo que se realiza es con mucho respeto y agradecimiento. Todo lo que recibimos en el barrio llega a la gente y se le ha dado el destino y uso valorando mucho la solidaridad de todos, ya que es una contribución muy valiosa para la reconstrucción de viviendas y vidas de las familias afectadas por el incendio”.

De igual modo, señalaron que “si bien en el lugar ya comenzaron a brillar los techos sobre las estructuras levantadas por autogestión de las propias familias, aún se sigue necesitando la colaboración de la gente, principalmente para equipar las casas”. En detalle, están pidiendo materiales y elementos para las instalaciones internas, desde revestimientos, mampostería, vidrios, grifería de baño y cocina, hasta cañerías, bajo mesadas, inodoros, piletas, mobiliario, artefactos de calefacción “y todo lo necesario para hacer habitable una vivienda”.

También recalcaron que “hasta la fecha, seguimos sin la provisión de servicios básicos, como la red de agua potable y energía eléctrica, que esperamos conecten a la brevedad porque son indispensables para los trabajos de construcción”.

Tras reconocer que luego del mega incendio del 9M “anduvieron algunos profesionales” dedicados a la contención psicológica y emocional a los damnificados, el esfuerzo de los vecinos se enfocó de inmediato “en pensar cómo levantamos un techo antes del invierno”.

No obstante, indicaron que “con el correr de los días, seguramente habrá quienes necesiten charlar con alguien, sobre todo los niños que hoy observan en silencio el esfuerzo de sus padres y no han tenido quizás el lugar adecuado ni el espacio para exteriorizar lo vivido”. En tal sentido, demandaron que “desde los equipos interdisciplinarios de Salud Pública y Educación se debería generar el ámbito de abordaje del tema, que seguramente tiene a los más chicos con las emociones atrapadas en su interior”.