SOCIEDAD

Cabo Raso celebró sus 100 años con homenajes, relatos y recuerdos de los tiempos pioneros

Memorias y sonrisas. Cabo Raso tuvo un fin de semana diferente gracias al arribo de varias familias que despuntaron el vicio del recuerdo.

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El pasado domingo 11 de julio, las tranquilas y solitarias playas de Cabo Raso se colmaron del bullicio de recuerdos, anécdotas y relatos de viejos tiempos, tiempos de pioneros, de ilusiones y anhelos por concretar. Se dieron cita en este paraje costero pioneros y descendientes que optaron por rendir homenaje a sus padres y abuelos en una jornada fresca, a la comodidad y abrigo de sus hogares.

La fecha lo ameritaba y es así que este puñado de familias en un sencillo pero sentido acto de amor por sus raíces se dispusieron al reencuentro y a la charla cordial con los presentes haciéndoles saber a sus hijos y nietos los momentos felices pero también sacrificados que supieron vivir en su Cabo Raso.

La jornada dio inicio a la salida de Trelew donde se fijó el encuentro para marchar en caravana rumbo al pueblo que cumplía sus 100 años. A la llegada, fue inevitable una presentación de cada familia asistente. No faltaron al encuentro representantes de los Beinarán, Tschudi, Olsen, Trucco, Muller, Leonet, Lacoste, Echegaray, Naula, Martino, Roberts y también la presencia de don Ceferino Curunao y don “Chiche” Auger.

Juan José Trucco, nieto del primer jefe de Correos y Telégrafo allá por 1900, fue quien abrió el acto con unas palabras e indicando la dinámica del mismo.

Seguidamente se entonaron las estrofas del Himno Nacional y la bendición del sacerdote Eduardo Fischer, nieto de Ricardo Fischer, uno de los fundadores de Cabo Raso y de la estancia que lleva su mismo nombre, gentilmente enviada en un audio para compartir con los presentes. También se depositó una placa recordatoria que reza: “1921 – 11 de Julio – 2021 Aniversario de la Fundación de Cabo Raso, en Homenaje a sus Pobladores y Vecinos”.

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue cuando se presentaron y contaron algún aspecto de la familia o risueñamente alguna anécdota sobre Merceditas Finat; o por ejemplo del equipo de “football” de Cabo Raso, cuando Julián “Rubio” Beinarán era arquero del plantel y perdieron contra Camarones por 8 a 0, siendo uno de los goleadores Ceferino “Negro” Curunao, ambos presentes en el reencuentro por el centenario junto a Carmencita Beinarán, con sus 90 años.

El día calmo y fresco permitió a los más inquietos realizar caminatas por los distintos edificios ya caídos, indicando quiénes los habitaron o si pertenecían a alguna institución, además de los relatos de la vida en aquellos tiempos.

Una visita obligada para cada familia fue la del cementerio al que se acercaron para honrar la memoria de sus familiares en su última morada.

El broche de oro fue cuando en Hostería El Cabo, de Elianne Fernández y familia, se degustó un asado entre charlas y risas.

Corazón

Hubo otras familias que por diferentes motivos no pudieron estar físicamente presentes en la conmemoración, sin embargo sí lo hicieron con el corazón. Tal es el caso de Blanca Arroqui, hija de Santiago Arroqui, jefe del Correo allá por los años 50, quien dedicó en sus redes el siguiente escrito para compartir en la oportunidad:

“Ayer mi corazón y el de mi familia estuvo en Cabo Raso, donde pasé mi primera infancia. Quién hubiera pensado que este 11 de julio cumplirías cien años. Quedaste solo en el recuerdo de aquellos pioneros y descendientes que hicieron patria, que plantaron soberanía. Pero hoy fue gente a romper tu soledad, a recordarte, a agradecerte. Gente inquieta y entusiasta a hacer brillar el sol, como en aquellos primeros años gente que, con su sola presencia hicieron funcionar el telégrafo, abrieron un hospedaje... También sonar una campana, que convocaba a estudiar. Y se vieron imágenes flotar, los fardos de lana contar y embarcar para tierras lejanas llevar algún que otro sonido de acordes milongueros en las señaladas bailar. Algún pitar de un barco que anunciaba mercadería o noticias para dar. Los balidos de las ovejas a esquilar. El Padre Juan montado en su caballo a cristianizar la llegada o partida de transporte Avelluto, con pena o alegría contagiar. Todos traen recuerdos de viejas historias que, aunque inconclusas, hoy se puedan contar. Todos escuchan al mar, todos miran hacia el mar, dando la espalda a la ruta, que te diera también el final”.#

Informe: Marcelo Giusiano

Fotos: Gentileza Héctor Frintt