“Seño Lidia”: una vida dedicada a la docencia

Lidia Caruso es de la localidad de 28 de Julio y toda su vida la dedicó a la docencia en la Escuela Rural N° 139. Un homenaje al maestro en su día, la pasión por enseñar y vivir la docencia con amor.

11 SEP 2021 - 11:07

La escuela rural N°139 de 28 de Julio se prepara para festejar su centenario en septiembre de 2022. Curioso establecimiento educativo de una sociedad rural con carencias de conectividad y profesores sustitutos, en el que un grupo reducido de maestros ofician de suplentes, directores, brindan apoyo escolar y se involucran en la vida familiar de los alumnos, incluso durante la pandemia.

“Con el Covid fue difícil porque no tenemos conectividad de internet en las chacras para hacer un zoom”, resaltó Lidia Caruso, docente con más de 30 años de trayectoria en 28 de Julio. Era difícil seguir con los cuadernillos de Nación, puesto que no daban resultados, explicó la docente. “En base a esta problemática, con las familias más vulnerables decidimos directamente ir a dar clases a sus casas, manteniendo todos los protocolos. Era una época donde no se podía salir, pero para nosotros era prioritario ver a los alumnos”, recordó la profesional.

Lidia tiene una visión romántica de la docencia, aunque el rol del profesional haya cambiado con los años: “Yo idealizo una profesión donde trato de conocer a las familias y los chicos. Me gusta tener ese vínculo para que ellos tengan la confianza para preguntarme lo que quieran y yo, de esa manera, poder llegar a ellos. Hoy tengo alumnos que son hijos de exalumnos, entonces ya conozco a las familias”.

Acerca de su largo recorrido, Lidia explicó que su vocación siempre fue la docencia: “Nunca quise ser directora. Mi función es ser maestra, es lo que se hacer”.

“Vengo de familias donde no se estudiaba, donde la mujer era para la casa y los hombres trabajaban en la chacra. Pero mis padres tuvieron la visión para que fuera a estudiar. En la escuela tuve maestros que me marcaron. En la primaria tuve a una docente, Electra era su nombre, que fue mi referente. Son marcas que a uno le quedan y lo hacen inclinar por la profesión”, agregó.

“En esta zona hice la escuela primaria. Me fui unos años a estudiar a Dolavon y Trelew el profesorado y luego regresé. Empecé a trabajar en el año 1988 y más de 30 años después aquí estoy”.

11 SEP 2021 - 11:07

La escuela rural N°139 de 28 de Julio se prepara para festejar su centenario en septiembre de 2022. Curioso establecimiento educativo de una sociedad rural con carencias de conectividad y profesores sustitutos, en el que un grupo reducido de maestros ofician de suplentes, directores, brindan apoyo escolar y se involucran en la vida familiar de los alumnos, incluso durante la pandemia.

“Con el Covid fue difícil porque no tenemos conectividad de internet en las chacras para hacer un zoom”, resaltó Lidia Caruso, docente con más de 30 años de trayectoria en 28 de Julio. Era difícil seguir con los cuadernillos de Nación, puesto que no daban resultados, explicó la docente. “En base a esta problemática, con las familias más vulnerables decidimos directamente ir a dar clases a sus casas, manteniendo todos los protocolos. Era una época donde no se podía salir, pero para nosotros era prioritario ver a los alumnos”, recordó la profesional.

Lidia tiene una visión romántica de la docencia, aunque el rol del profesional haya cambiado con los años: “Yo idealizo una profesión donde trato de conocer a las familias y los chicos. Me gusta tener ese vínculo para que ellos tengan la confianza para preguntarme lo que quieran y yo, de esa manera, poder llegar a ellos. Hoy tengo alumnos que son hijos de exalumnos, entonces ya conozco a las familias”.

Acerca de su largo recorrido, Lidia explicó que su vocación siempre fue la docencia: “Nunca quise ser directora. Mi función es ser maestra, es lo que se hacer”.

“Vengo de familias donde no se estudiaba, donde la mujer era para la casa y los hombres trabajaban en la chacra. Pero mis padres tuvieron la visión para que fuera a estudiar. En la escuela tuve maestros que me marcaron. En la primaria tuve a una docente, Electra era su nombre, que fue mi referente. Son marcas que a uno le quedan y lo hacen inclinar por la profesión”, agregó.

“En esta zona hice la escuela primaria. Me fui unos años a estudiar a Dolavon y Trelew el profesorado y luego regresé. Empecé a trabajar en el año 1988 y más de 30 años después aquí estoy”.


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