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"Paraguay está en el peor momento desde la caída de la dictadura"

El jefe del principal partido de oposición en Paraguay, el Liberal Radical Auténtico (PLRA), Efraín Alegre, advirtió que su país "nunca estuvo tan mal en términos institucionales" desde la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner, en 1989, y señaló al expresidente Horacio Cartes como "el jefe del crimen organizado".

19/09/2021 12:33

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"No tengo dudas de que estamos en el peor momento de la transición democrática, desde la caída de la dictadura en 1989. Nunca estuvimos tan mal en términos institucionales, nunca la democracia estuvo tan débil", afirmó Alegre en una entrevista con Télam y admitió que dentro mismo del PLRA hay "correligionarios que son instrumentos de esa mafia que lidera Cartes".

Exsenador, exministro, dos veces postulante a la Presidencia, Alegre logró en junio retener la jefatura del PLRA, desde donde aspira a construir una alianza para enfrentar a la gobernante Asociación Nacional Republicana (ANR, nombre oficial del Partido Colorado) en las elecciones de 2023. "Será mafia o patria", alertó.

- ¿Puede hacer un breve diagnóstico de la situación de Paraguay?

No tengo dudas de que estamos en el peor momento de la transición democrática, desde la caída de la dictadura en 1989. Nunca estuvimos tan mal en términos institucionales, nunca la democracia estuvo tan débil. La Justicia, el Ministerio Público, el Congreso –sobre todo Diputados-, el Consejo de la Magistratura están controlados por la corrupción y el crimen organizado. Tenemos a un hombre que fue presidente, Horacio Cartes, y que ahora, sin ser presidente, tiene más poder que antes: es jefe del crimen organizado; está comprometido con el contrabando, con el lavado de dinero, con el narcotráfico. Con dinero controla gran parte de las instituciones. Y tiene un acuerdo de impunidad con (el presidente Mario) Abdo Benítez. Sus negocios no podrían ser posibles sin la complicidad del Gobierno. ¿Qué le da Cartes a Abdo Benítez? Los votos que necesita en el Congreso.

- Las encuestas de imagen de gestión, de hecho, no le dan bien a Abdo Benítez.

Es que este fue el Gobierno de la corrupción. Tiene el 80% de rechazo de parte de la ciudadanía. Se robaron el dinero para enfrentar la pandemia: no se compraron vacunas, ni medicamentos, ni se mejoraron las terapias. Las vacunas que hay son donadas. La ciudadanía considera que hace rato Abdo Benítez debería haber dejado el Gobierno. De una crisis sanitaria pasaremos a una emergencia social porque la gente debió endeudarse. Y 350.000 paraguayos perdieron su trabajo en pandemia. Además, vemos situaciones graves en materia de seguridad. La realidad es que es una situación de total desgobierno.

- ¿Cuánto de esto puede reflejarse en las elecciones municipales de octubre?

Son importantes, desde luego. Algún mensaje dejarán, pese a que son locales y suelen jugar mucho los liderazgos locales. No siempre representan la situación de la credibilidad del Gobierno nacional.

- ¿Es inevitable una alianza para ganarle al coloradismo en dos años?

No hay duda de que el cambio depende de una alianza, de un gran entendimiento de todos los sectores de la oposición. Ya trabajamos en una mesa los presidentes de todos los partidos. Entendemos que la situación es inmejorable porque hay una determinación clara de la ciudadanía de ANR nunca más y la necesidad del cambio. El desafío es justamente construir la propuesta ganadora. La gente sabe quiénes se tienen que ir y falta mostrar quién debe llegar. Tiene que ser un acuerdo amplio, que además de partidos incorpore a organizaciones sociales, civiles, vecinales, a grupos recién creados…El entendimiento debe representar la unidad de la gente decente para enfrentar a la mafia. Esto es mafia o patria. No hay dos lugares en los que uno pueda alistarse en 2023.

- Usted fue bastante irónico respecto de las diferencias entre los dos sectores en los que aparece dividido el Partido Colorado.

Es que eso es un mero show mediático para engañar a la gente. Nunca se pelean. Cuando fue el famoso acuerdo (Mauricio) Macri-Cartes por Yacyretá, Abdo Benítez decía que iba a romper ese documento porque era traición a la Patria. Y apenas ganó, lo hizo aprobar. Se unen para robarle al pueblo. Puede haber alguna disputa, pero será por el maletín. En el acuerdo Abdo-(Jair) Bolsonaro por Itaipú, un escándalo, con el pueblo levantado por la traición de ese entendimiento que daba muchas ventajas a Brasil con la energía paraguaya, Cartes simuló cuestionar, pero después votó a favor del presidente. Es parte de un show cazabobos, una manera de distraer a la gente. Las disputas no son reales.

- También suelen señalarse a sectores del PLRA como cómplices de ese esquema

Se dice que hay actores del PLRA comprometidos con ANR, sí. Siempre dije que la corrupción no es privativa de los colorados. Lideran, sin duda. Pero lamentablemente hay correligionarios que forman parte o son instrumentos de esta mafia. Porque el último bastión que queda, lo que todavía no pudieron controlar, es la voz del PLRA. ¿Y entonces qué hacen? Financian con dinero sucio a los correligionarios. Intentaron copar el directorio, pero volvimos a ganarles la interna pese a todo el dinero de Cartes. Soñaban con poner a un presidente que forme parte de ese sistema.

- ¿Y qué sería prioritario en una próxima Presidencia?

Paraguay requiere un gran pacto social, que pueda atender todas las cuestiones. Y esto supone sentar a todos los sectores: empresarios, sociales, productivos, civiles, excluidos…Y en ese acuerdo encontrar respuestas. Hay que resolver la situación institucional con un Poder Judicial independiente de la mafia y de los partidos, que pueda dar seguridad jurídica no solo a las personas, sino también a la economía, de modo de atraer inversiones y explotar las oportunidades del país. Y es vital recuperar la soberanía energética, recuperar Itaipú y Yacyretá. Esa energía hoy genera desarrollo en los socios y pobreza en Paraguay. La energía que no usamos, venderla a precio de mercado. No puede ser que entreguemos esa energía a precio vil. Por último, es central lograr una política que permita superar de una vez por todas el abandono de los ciudadanos en materia de salud. En Paraguay la salud es un privilegio, cuando debiera ser un derecho. No puede ser que en todo el país haya 500 camas de terapia intensiva. Eso no aguanta ni en tiempos normales. Ya ni hablemos en pandemia.