Tierra Arrasada: la trama oculta del robo de áridos y los cuatro nombres en la mira

La Justicia ordenó congelar los bienes y levantar el secreto bancario de cuatro personas, apuntadas por dos canteras clandestinas de donde sustrajeron material por $ 3.000.000.000. Testimonios de la causa y la imputación que viene.

El fiscal Núñez (derecha) y un colaborador en un procedimiento (Norman Evans)
23 JUN 2024 - 10:00 | Actualizado 23 JUN 2024 - 19:05

Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada

La Justicia ordenó inhibir los bienes de los cuatro sospechosos del caso Tierra Arrasada, la multimillonaria sustracción de áridos en dos canteras clandestinas de Trelew. Se trata de José Uña y su hija Analía; José Errozarena y Walter Salesky. También se levantó su secreto bancario y fiscal.

El dato lo confirmó el fiscal Gustavo Núñez, quien adelantó que en un par de meses avanzará en la imputación y en la apertura de la investigación por hurto continuado. “Ya tengo acreditado que estas personas sustrajeron áridos y sólo falta cuantificarlo”, le dijo a Jornada. No descarta otros involucrados, ni siquiera exfuncionarios municipales.

Una postal de los primeros operativos de abril (Norman Evans)

El 27 de marzo el intendente de Trelew, Gerardo Merino, denunció que desde 2016 se ejecutaba un “apoderamiento ilegitimo” de material detrás de la estación de servicio “Mica”, en el acceso norte a la ciudad, y en la zona del Parque Industrial, frente al Mercado Concentrador. Son terrenos fiscales pertenecientes al municipio local y no están habilitados para sacar áridos. “No podían funcionar de ninguna manera como cantera porque debe haber, por ejemplo, estudio de suelo y visos de Minería, no es sencillo abrir de un día para el otro”, le dijo Núñez a Jornada.

El MPF calcula que de la cantera de “Mica” en los últimos años se llevaron sin ningún control poco más de 190.000 metros cúbicos de arena, mixto y piedra bocha, todo de primera calidad. En la otra se “comieron” unos 210 mil metros cúbicos. La primera cuenta de los equipos técnicos que auxilian a Fiscalía ronda una sustracción de material valuada en unos $ 3.000.000.000.

Los cráteres que dejaron las sustracciones, en evidencia (Norman Evans)

En esos lugares se usaron retroexcavadoras y camiones para un “saqueo desmedido”, lo calificó Fiscalía. La extracción generó un enorme cráter detrás de “Mica”, verificado con imágenes satelitales. El hueco creció muy rápido tras la pandemia.

Un testimonio relevante es de un funcionario municipal que recién asumido intentó revisar el predio detrás de la estación para relevar el proyecto de la Central Logística de Carga. Lo acompañó un abogado del municipio. Se encontró con dos hombres en una camioneta. Uno casi lo amenazó: “¿Qué anda haciendo?”. Había dos retroexcavadoras que estaban engrasando. Lo “acompañaron” a la salida del predio. El que los echaba era Uña, a quien conocían del rubro de la construcción.

Se calcula un hurto de materiales multimillonario (Norman Evans)

Ya declararon maquinistas, camioneros y empresarios dedicados al movimiento de suelos, que solían comprar material detrás de “Mica”. Dieron detalles muy precisos. Habían llegado al lugar por “El Vasco” Errozarena, que entró en escena cuando a Uña se le rompió una máquina. Lo llamaban para saber si había alguien en la cantera para despachar material, especialmente tras la pandemia de 2021. Fiscalía hasta acreditó una discusión con Errozarena, que le quería cobrar más a Uña. Éste último advertía que “lo iba a sacar cagando porque era él quien empezó a sacar (relleno) del lugar”.

En el lugar siempre operaban dos palas cargadoras: una de Uña y la otra del “Vasco”. Se pagaba en efectivo. Decían que tenían papeles, que estaban autorizados por el dueño para extraer áridos. Los testigos reconocieron a Uña varias veces en el lugar observando sus camiones salir de la cantera. Sus choferes eran conocidos.

En dos meses se abriría la investigación formal (Norman Evans)

De acuerdo a la pesquisa, en noviembre de 2022 cuando a Errozarena se le rompe la máquina, es Salesky, el tercer hombre, quien comienza a sacar para vender. Tenía una pala cargadora y tenía compradores de bateas de material que le pagaban por Mercado Pago. Las ventas se anotaban en un cuaderno y se cargaban entre 15 y 20 bateas por día, a entre 3 mil y 5 mil pesos cada una. “Muchos particulares compraban porque el árido estaba barato”, describió el fiscal.

Con lo que se extraía se colocó relleno en todas partes, como en el Loteo Los Jardines, en Oris de Roa, propiedad del Grupo Caleta: se tiró material durante ocho meses para completar ocho manzanas. Unas 3 mil bateas con áridos y entre 25 y 30 viajes por día.

Las máquinas de Uña solían quedar en su galpón detrás de la exfábrica Foderami o en “Mica”, cerca de la balanza. Su hija Analía –según la hipótesis fiscal- tenían participación activa en las operaciones económicas.

El fiscal Núñez (derecha) y un colaborador en un procedimiento (Norman Evans)

Parte de la maquinaria usada por Uña no se halló; en el caso de Errozarena, Salesky y Uña hija, no se logró establecer qué bienes registran a su nombre. Inhibir al cuarteto servirá para evitar que se desprendan de patrimonio de alto valor, y garantizar que tengan con qué responder en caso de que el municipio les reclame un resarcimiento por el daño al patrimonio público.
El levantamiento del secreto revelará si hubo maniobras bancarias/bursátiles, y el movimiento de las cuentas de los sospechosos.

“Los allanamientos fueron positivos: se halló un camión para el transporte de áridos y cuadernos con anotaciones de las ventas. Ahora hay que ahondar en el período de 2021 en adelante, cuando estas personas comienzan a pasarse el manejo de la cantera. En un celular se hallaron pagos con Mercado Pago de Uña”, reveló Núñez.

Sobre Analía, hija de Pascual, el fiscal describió: “La estamos investigando porque era la mano derecha de su padre llevando el aspecto contable. Es muy importante para la pesquisa”.

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El fiscal Núñez (derecha) y un colaborador en un procedimiento (Norman Evans)
23 JUN 2024 - 10:00

Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada

La Justicia ordenó inhibir los bienes de los cuatro sospechosos del caso Tierra Arrasada, la multimillonaria sustracción de áridos en dos canteras clandestinas de Trelew. Se trata de José Uña y su hija Analía; José Errozarena y Walter Salesky. También se levantó su secreto bancario y fiscal.

El dato lo confirmó el fiscal Gustavo Núñez, quien adelantó que en un par de meses avanzará en la imputación y en la apertura de la investigación por hurto continuado. “Ya tengo acreditado que estas personas sustrajeron áridos y sólo falta cuantificarlo”, le dijo a Jornada. No descarta otros involucrados, ni siquiera exfuncionarios municipales.

Una postal de los primeros operativos de abril (Norman Evans)

El 27 de marzo el intendente de Trelew, Gerardo Merino, denunció que desde 2016 se ejecutaba un “apoderamiento ilegitimo” de material detrás de la estación de servicio “Mica”, en el acceso norte a la ciudad, y en la zona del Parque Industrial, frente al Mercado Concentrador. Son terrenos fiscales pertenecientes al municipio local y no están habilitados para sacar áridos. “No podían funcionar de ninguna manera como cantera porque debe haber, por ejemplo, estudio de suelo y visos de Minería, no es sencillo abrir de un día para el otro”, le dijo Núñez a Jornada.

El MPF calcula que de la cantera de “Mica” en los últimos años se llevaron sin ningún control poco más de 190.000 metros cúbicos de arena, mixto y piedra bocha, todo de primera calidad. En la otra se “comieron” unos 210 mil metros cúbicos. La primera cuenta de los equipos técnicos que auxilian a Fiscalía ronda una sustracción de material valuada en unos $ 3.000.000.000.

Los cráteres que dejaron las sustracciones, en evidencia (Norman Evans)

En esos lugares se usaron retroexcavadoras y camiones para un “saqueo desmedido”, lo calificó Fiscalía. La extracción generó un enorme cráter detrás de “Mica”, verificado con imágenes satelitales. El hueco creció muy rápido tras la pandemia.

Un testimonio relevante es de un funcionario municipal que recién asumido intentó revisar el predio detrás de la estación para relevar el proyecto de la Central Logística de Carga. Lo acompañó un abogado del municipio. Se encontró con dos hombres en una camioneta. Uno casi lo amenazó: “¿Qué anda haciendo?”. Había dos retroexcavadoras que estaban engrasando. Lo “acompañaron” a la salida del predio. El que los echaba era Uña, a quien conocían del rubro de la construcción.

Se calcula un hurto de materiales multimillonario (Norman Evans)

Ya declararon maquinistas, camioneros y empresarios dedicados al movimiento de suelos, que solían comprar material detrás de “Mica”. Dieron detalles muy precisos. Habían llegado al lugar por “El Vasco” Errozarena, que entró en escena cuando a Uña se le rompió una máquina. Lo llamaban para saber si había alguien en la cantera para despachar material, especialmente tras la pandemia de 2021. Fiscalía hasta acreditó una discusión con Errozarena, que le quería cobrar más a Uña. Éste último advertía que “lo iba a sacar cagando porque era él quien empezó a sacar (relleno) del lugar”.

En el lugar siempre operaban dos palas cargadoras: una de Uña y la otra del “Vasco”. Se pagaba en efectivo. Decían que tenían papeles, que estaban autorizados por el dueño para extraer áridos. Los testigos reconocieron a Uña varias veces en el lugar observando sus camiones salir de la cantera. Sus choferes eran conocidos.

En dos meses se abriría la investigación formal (Norman Evans)

De acuerdo a la pesquisa, en noviembre de 2022 cuando a Errozarena se le rompe la máquina, es Salesky, el tercer hombre, quien comienza a sacar para vender. Tenía una pala cargadora y tenía compradores de bateas de material que le pagaban por Mercado Pago. Las ventas se anotaban en un cuaderno y se cargaban entre 15 y 20 bateas por día, a entre 3 mil y 5 mil pesos cada una. “Muchos particulares compraban porque el árido estaba barato”, describió el fiscal.

Con lo que se extraía se colocó relleno en todas partes, como en el Loteo Los Jardines, en Oris de Roa, propiedad del Grupo Caleta: se tiró material durante ocho meses para completar ocho manzanas. Unas 3 mil bateas con áridos y entre 25 y 30 viajes por día.

Las máquinas de Uña solían quedar en su galpón detrás de la exfábrica Foderami o en “Mica”, cerca de la balanza. Su hija Analía –según la hipótesis fiscal- tenían participación activa en las operaciones económicas.

El fiscal Núñez (derecha) y un colaborador en un procedimiento (Norman Evans)

Parte de la maquinaria usada por Uña no se halló; en el caso de Errozarena, Salesky y Uña hija, no se logró establecer qué bienes registran a su nombre. Inhibir al cuarteto servirá para evitar que se desprendan de patrimonio de alto valor, y garantizar que tengan con qué responder en caso de que el municipio les reclame un resarcimiento por el daño al patrimonio público.
El levantamiento del secreto revelará si hubo maniobras bancarias/bursátiles, y el movimiento de las cuentas de los sospechosos.

“Los allanamientos fueron positivos: se halló un camión para el transporte de áridos y cuadernos con anotaciones de las ventas. Ahora hay que ahondar en el período de 2021 en adelante, cuando estas personas comienzan a pasarse el manejo de la cantera. En un celular se hallaron pagos con Mercado Pago de Uña”, reveló Núñez.

Sobre Analía, hija de Pascual, el fiscal describió: “La estamos investigando porque era la mano derecha de su padre llevando el aspecto contable. Es muy importante para la pesquisa”.


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