Conocido productor sobreseído por un abuso que no existió

A Enrique Silva lo acusaron de drogar y violar a una joven. Estuvo preso pero siempre sostuvo su inocencia. Un año después una jueza lo sobreseyó a pedido de la Fiscalía, que no halló ninguna evidencia en su contra. La presunta víctima ni siquiera pudo precisar si el episodio había sido “un sueño”.

Enrique Silva, el productor ya desvinculado del caso (Infobae)
26 AGO 2025 - 9:24 | Actualizado 26 AGO 2025 - 9:43

Enrique Silva es un conocido productor de fruta fina en El Hoyo. En 2024 estuvo preso por el presunto abuso de una joven y el caso generó un pequeño escándalo en la Comarca Andina. El hombre siempre insistió con su inocencia. Y un año después la jueza Silvana Vélez lo sobreseyó a pedido de la Fiscalía de Lago Puelo, que no halló evidencia alguna para inculparlo.

Según difundió entonces el aparato de prensa de la Fiscalía de Esquel, la tarde del 6 de julio de ese año la víctima habría sido interceptada por su patrón Silva en su chacra. Le habría ofrecido un jugo que la descompuso hasta perder la conciencia. Sólo recordó estar acostada con el imputado detrás diciéndole que a él no le pasaría nada porque “les pagaba a los jueces”.

De acuerdo a esa gacetilla, la madrugada del 7 de julio la joven se despertó en el hospital con dolor en la zona genital. En muy mal estado, decía que había sido abusada varias veces por Silva.

Nada de esto se probó.

Según repasó el fiscal Nicolás Vasiliev, hubo procedimientos en 10 propiedades de Silva y de su hijo: casas, fincas, oficinas, departamentos y galpones. Incluso el inmueble que ocupaba la denunciante.

Vasiliev, el fiscal de Lago Puelo que pidió el sobreseimiento.

La presunta víctima había declarado que su encuentro con Silva había sido el sábado 6 a las 18. Y que el presunto abuso había sido la madrugada del domingo 7.
Pero al revisar cámaras de seguridad, ese sábado a esa hora la joven había ido en moto con otro joven al supermercado “El Manantial”. Lucía en buen estado.
¿Cómo luego de ser drogada se fue tranquila de compras y participó de una reunión de amigos en otra casa donde tomaron y bailaron? Todos la vieron allí ese sábado y nadie notó nada raro. Su madrina declaró que estuvo todo ese día con la víctima. La denuncia no cerraba.

El examen físico no halló indicadores de abuso. Y el Laboratorio Regional de Genética Forense del Poder Judicial de Río Negro concluyó que no había material genético del imputado en las prendas o en el cuerpo de la víctima.
En cuanto al misterio de la bebida, el análisis de sangre de la chica no detectó medicamento, estupefaciente ni psicotrópicos, excepto el alcohol de su fiesta con amigos. Esto pudo generar el mal estado en el que se la halló.

Una de las marchas por el caso, que no tiene prueba alguna.

Fiscalía tampoco encontró evidencias en los celulares. Y ni durante la entrevista ni en su relato en Cámara Gesell expresó ningún hecho de relevancia penal. No recordaba lo que había dicho al ser hallada en la vía pública a los médicos en el Hospital y a la Policía. Ni supo qué decir al respecto.
“Esas referencias o indicaciones han quedado solo en ese momento y nunca más dijo nada al respecto, pese a los intentos y al acompañamiento que realizó el Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito por indicación de este MPF”.

En tal sentido, “no pudo apalabrar ni explicar o decir siquiera algún elemento que nos hubiera permitido avanzar en el proceso penal”, escribió el fiscal. “No ha podido explicar en particular el cuándo, dónde o cómo habrían ocurrido el o los posibles hechos”.

Sin un testimonio contundente, Fiscalía no halló evidencias para sostener una eventual acusación. “Al sólo existir una sola situación puesta de manifiesto por la víctima, colisiona con el resto de la prueba en tanto los testimonios de las personas que estuvieron con ella ese día, la cámara de seguridad, el protocolo médico, la pericia genética, la pericia toxicológica, y demás pruebas no pueden sostener el relato de lo que habría ocurrido ese día”.

Una postal del día de la detención de Silva.

Los detalles sobre esa noche “son escasos, con pocas precisiones; incluso refirió que no podía distinguir si lo dicho había sido un recuerdo o un sueño”. Esto complicó toda la pesquisa porque su testimonio sería clave en un eventual juicio oral.
“La culpabilidad de una persona se considera establecida más allá de toda duda razonable únicamente cuando no existe ninguna explicación alternativa plausible que sea compatible con la inocencia del imputado. Y, con el débil cuadro probatorio aquí existente, no se ha derribado dicho estándar”.

El pedido de sobreseimiento se basó en “la falta de elementos con entidad probatoria suficiente, lo que nos impide poder avanzar en el proceso, teniendo en consideración las características del caso, y que difícilmente pueda probarse la materialidad del delito en la próxima etapa procesal”.

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Enrique Silva, el productor ya desvinculado del caso (Infobae)
26 AGO 2025 - 9:24

Enrique Silva es un conocido productor de fruta fina en El Hoyo. En 2024 estuvo preso por el presunto abuso de una joven y el caso generó un pequeño escándalo en la Comarca Andina. El hombre siempre insistió con su inocencia. Y un año después la jueza Silvana Vélez lo sobreseyó a pedido de la Fiscalía de Lago Puelo, que no halló evidencia alguna para inculparlo.

Según difundió entonces el aparato de prensa de la Fiscalía de Esquel, la tarde del 6 de julio de ese año la víctima habría sido interceptada por su patrón Silva en su chacra. Le habría ofrecido un jugo que la descompuso hasta perder la conciencia. Sólo recordó estar acostada con el imputado detrás diciéndole que a él no le pasaría nada porque “les pagaba a los jueces”.

De acuerdo a esa gacetilla, la madrugada del 7 de julio la joven se despertó en el hospital con dolor en la zona genital. En muy mal estado, decía que había sido abusada varias veces por Silva.

Nada de esto se probó.

Según repasó el fiscal Nicolás Vasiliev, hubo procedimientos en 10 propiedades de Silva y de su hijo: casas, fincas, oficinas, departamentos y galpones. Incluso el inmueble que ocupaba la denunciante.

Vasiliev, el fiscal de Lago Puelo que pidió el sobreseimiento.

La presunta víctima había declarado que su encuentro con Silva había sido el sábado 6 a las 18. Y que el presunto abuso había sido la madrugada del domingo 7.
Pero al revisar cámaras de seguridad, ese sábado a esa hora la joven había ido en moto con otro joven al supermercado “El Manantial”. Lucía en buen estado.
¿Cómo luego de ser drogada se fue tranquila de compras y participó de una reunión de amigos en otra casa donde tomaron y bailaron? Todos la vieron allí ese sábado y nadie notó nada raro. Su madrina declaró que estuvo todo ese día con la víctima. La denuncia no cerraba.

El examen físico no halló indicadores de abuso. Y el Laboratorio Regional de Genética Forense del Poder Judicial de Río Negro concluyó que no había material genético del imputado en las prendas o en el cuerpo de la víctima.
En cuanto al misterio de la bebida, el análisis de sangre de la chica no detectó medicamento, estupefaciente ni psicotrópicos, excepto el alcohol de su fiesta con amigos. Esto pudo generar el mal estado en el que se la halló.

Una de las marchas por el caso, que no tiene prueba alguna.

Fiscalía tampoco encontró evidencias en los celulares. Y ni durante la entrevista ni en su relato en Cámara Gesell expresó ningún hecho de relevancia penal. No recordaba lo que había dicho al ser hallada en la vía pública a los médicos en el Hospital y a la Policía. Ni supo qué decir al respecto.
“Esas referencias o indicaciones han quedado solo en ese momento y nunca más dijo nada al respecto, pese a los intentos y al acompañamiento que realizó el Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito por indicación de este MPF”.

En tal sentido, “no pudo apalabrar ni explicar o decir siquiera algún elemento que nos hubiera permitido avanzar en el proceso penal”, escribió el fiscal. “No ha podido explicar en particular el cuándo, dónde o cómo habrían ocurrido el o los posibles hechos”.

Sin un testimonio contundente, Fiscalía no halló evidencias para sostener una eventual acusación. “Al sólo existir una sola situación puesta de manifiesto por la víctima, colisiona con el resto de la prueba en tanto los testimonios de las personas que estuvieron con ella ese día, la cámara de seguridad, el protocolo médico, la pericia genética, la pericia toxicológica, y demás pruebas no pueden sostener el relato de lo que habría ocurrido ese día”.

Una postal del día de la detención de Silva.

Los detalles sobre esa noche “son escasos, con pocas precisiones; incluso refirió que no podía distinguir si lo dicho había sido un recuerdo o un sueño”. Esto complicó toda la pesquisa porque su testimonio sería clave en un eventual juicio oral.
“La culpabilidad de una persona se considera establecida más allá de toda duda razonable únicamente cuando no existe ninguna explicación alternativa plausible que sea compatible con la inocencia del imputado. Y, con el débil cuadro probatorio aquí existente, no se ha derribado dicho estándar”.

El pedido de sobreseimiento se basó en “la falta de elementos con entidad probatoria suficiente, lo que nos impide poder avanzar en el proceso, teniendo en consideración las características del caso, y que difícilmente pueda probarse la materialidad del delito en la próxima etapa procesal”.